miércoles, 16 de febrero de 2011

RECUERDOS


Una noche serena, mirando hacia la playa de Caleta y mas allá, hacia el océano inito, mirando aquel barco que a poco se perdía en el horizonte, vinieron a mi mente recuerdos de otros tiempos. No hubo una asociación de ideas, a no ser que la soledad fuese el catalizador. Me encontraba entonces en un sitio totalmente distinto, en Zacatecas, en el semidesierto mexicano, pero era el mismo cielo y las mismas estrellas y la vista se perdía en la distancia, aquellos lejanos cerros, que de tan lejos se miraban azules, perdidos tras los cactos y los polvos del desierto.
Esa noche estaba solo, mis seres amados distantes en la geografía. Era mi trabajo y no había mas qué hacer. Mentalmente, miraba las estrellas y evocaba a mi amada, pensando que tal vez estuviese mirando la misma estrella. Los sonidos del silencio en el desierto, son distintos de los ruidos urbanos: El correr del viento entre las nopaleras, el ulular de la lechuza o el aullido del coyote a lo lejos; el aletear de los murciélagos que hambrientos vuelan a llenarse de tunas y garambullos. Tanta vida nocturna que tiene el desierto y que de día duermen, resguardados del ardiente sol que les calcina.

En mi mente solitaria escuchaba los sonidos de una sinfonía de Beethoven, quien tal vez, en su sordera hubiese escrito una bella obra al silencio del desierto. Pintores notables han plasmado en lienzos la belleza del desierto diurno, pero solamente la mano de Dios ha podido pintar la belleza nocturna de esos páramos. El viento, silbando entre los matorrales, interpreta una sinfonía divina y los seres de la noche hacen los coros.

La luz de la fogata que me acompaña, realiza un ballet alucinante, bailando, girando y cantando con frenética alegría, animada por los vientos nocturnos. Insectos curiosos revolotean alrededor de las flamas y, mas lejos, algunas luciérnagas de luz intermitente, anuncian jubilosas su disposición a prolongar la especie.

Cuando al fin, cansado de las fatigas del día y recorridos en mi mente esos seres amados que están en la distancia, entonces cierro los ojos y el sueño me lleva a esos lugares oníricos que el espíritu recorre presuroso, para convertir un instante en tiempo inmensurable. O tal vez nos acerquen a besar tiernamente a esos seres queridos, a desearles la paz y el descanso del día. Dejarles en un beso el recuerdo del amor y la presencia del ausente.

Esos son los laberintos de la mente, que nos llevan, sin apenas darnos cuenta, a viajar en el tiempo y el espacio. Nos revive imágenes como en el cinematógrafo, nos trae olores y sonidos guardados en la memoria y nos hace revivir momentos idos. Ese es el tintero donde el escritor carga su pluma para compartir su vida.


Sergio A. Amaya Santamaría
Enero 19 de 2011.
Ciudad Juárez, Chih.

AQUELLA MUJER HERMOSA


Aquella mujer Hermosa
que se cruzó en mi camino,
era tenue como brisa
y amable como el vino.

Fueron años juveniles
que quedaron en el tiempo
adornados con claveles
mirando pasar el tiempo.

¡Ah!, tiempo maravilloso
y la luna fue testigo
de ese amor tan delicioso
que era dulce como un higo.

Ahora solo es un recuerdo
que me endulza el pensamiento;
mujer hermosa, mi alma pierdo
en tu amor, así lo siento.

Yo lo quisiera vivir,
pero el tiempo es otra cosa,
que no puede consentir
que vuelvas, mujer hermosa.

Cómo han pasado los años,
y en mi vida, vibrante y luminosa,
se quedaron como sueños
de aquella mujer hermosa.

Sergio A. Amaya S.
Febrero 14 de 2011
Ciudad Juárez, Chih.

UN NUEVO AÑO


Nueva oportunidad se nos otorga
con el inicio del nuevo año,
meditar en todo lo que embarga,
corregir de corazón nuestros errores
y evitar andar por la vida haciendo daño.

Es el curso de la vida
que se renueva constante,
lo ocurrido en el transcurso te convida
a meditar lo que hiciste en el pasado
y avanzar, tranquilo y confiado hacia adelante.

Doce meses han pasado
y dejaron en mi vida muchas cosas,
experiencias buenas y tal vez otras malas,
pero no dudo que lo que haya obtenido,
corresponda a cosechas merecidas.

Empieza pues un nuevo año
con la vista puesta en el futuro,
sin tratar de dejar en un pasado obscuro
errores que puedan llevarnos al engaño.

Recuerda, para tú alcanzar la meta,
deberás empezar por dar un paso.
¿Qué la vida es muy pesada, acaso?
no importa, contesta valiente a quien te reta.

Solo deberás tener siempre presente,
que si la lucha que enfrentas es muy dura,
tendrás que tomar impulso, no te rindas,
pues eso hará que tu triunfo se acreciente.

Sergio A. Amaya S.
Enero de 2011
Ciudad Juárez, Chih.

La fosa obscura


La fosa obscura, fría e inerte,
recinto del eterno olvido,
sitio de reposo junto a la odiosa muerte,
donde yace un corazón asaz herido.

Ese fue el lugar al que me enviaste,
cuando arrogante me sentenciaste a muerte,
con simpleza dijiste, me tuviste,
ahora vete en busca de tu suerte.

Pedí a gritos a Dios poder odiarte
pero siempre recordé cuánto te amaba;
no pudiendo odiar pensé olvidarte,
pero era mas fuerte el amor que me llenaba.

Así fueron pasando muchos años,
tiempo en que te amé lleno de odio,
me odié a mi mismo por ese amor, como retoño
redivivo dentro de mi, y ya sin odio.

Ahora, cuando miro ese tiempo tan lejano
y recuerdo la tumba en que me hallaba,
prefiero recordar aquel amor cual joya en mano
y olvidarme de rencores que albergaba.

Solo queda amor al recordarte
pues me diste años muy felices;
encontré un gran amor para olvidarte,
dejando en el pasado tus deslices.

Sergio A. Amaya Santamaría
Febrero 16 de 2011
Ciudad Juárez, Chih.

¿Recuerdas, amor?







¿Recuerdas amor, aquel instante?
la playa estaba desierta,
la mar en completa calma,
yo te miraba anhelante, tú inquieta,
amándonos los dos, alma con alma.

¿Recuerdas amor, aquel instante?
la luna, como mi cómplice,
se ocultaba traviesa tras las nubes,
el viento suave y tibio, cual si supiese,
acariciaba tu cuerpo divino vez a vez.

¿Recuerdas amor, aquel instante?
cuando en amoroso abrazo
te susurré al oído que te amaba,
siendo testigo el alba en embelezo
y una alondra que alegre cantaba.

Recuerda pues, amor divino,
que juré amarte hasta la muerte,
sin pensar que la parca a ti se vino
y arrebatando tu amor cambió mi suerte.

Desde entonces vago sin sentido, tras la muerte,
buscando en el cielo respuestas que no alcanzo,
casi en la locura grito embravecido, maldiciendo mi suerte
y muero sin morir y sin descanso.

¿Recuerdas amor, aquel instante?
recuérdalo siempre, hasta mi muerte.

Sergio A. Amaya Santamaría
Febrero 15 de 2011
Ciudad Juárez, Chih.


lunes, 7 de febrero de 2011

DIVINO AMOR

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He presentido la esencia
que transmite tu candor,
confirmando tu presencia
la intensidad de mi amor.

Mirarte, mujer divina,
fue una experiencia mayor,
en tu rubor se adivina
tu inocencia y tu candor.

Suave mirar, luminoso,
aroma de rosa fina
se percibe vaporoso,
bella luz que me ilumina.

Amarte sencillo ha sido,
tus ojos son dos luceros
de brillo desconocido,
labios de tiernos pucheros.

Cuerpo de diosa inmortal
esculpido en mármol fino,
no recuerdo cosa igual,
amarte fue mi destino.

Venus miró tu figura
y sintió morir de celos;
entonces la diosa augura:
Tendrás lugar en los cielos.

Sergio A. Amaya S.
Julio de 2010
Ciudad Juárez, Chih.

El amor en mi mente

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La vi venir majestuosamente,
mi alma vibraba de amor,
era bello su esplendor;
caí rendido, irremediablemente.

Era mucho sufrir diariamente,
el verla pasar, indiferente,
castigaba mi alma y mi mente;
y yo moría, dulcemente.

Hubiese querido, ardientemente,
que posara en mi sus ojos tan hermosos,
pero yo aún en años mozos,
sentíame perdido, mortalmente.

Pasaron los años lentamente,
me hice hombre y conocí el amor,
pero nunca he olvidado su candor
y siempre la veré amorosamente.

Mi pelo es blanco mayormente,
su imagen siempre joven permanece,
amor platónico, según parece,
pero es amor, eternamente.

Sergio A. Amaya S.
Enero 31 de 2010
Ciudad Juárez, Chihuahua.

Poemario - El Aura y la Luz

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A TRAVES DEL CRISTAL


Joven, a los veinte años
la vida es luminosa,
el cuerpo está nuevo
y la mente ansiosa.


Ya natura te incita
a preservar la especie,
el cuerpo lo necesita,
el corazón se excita.


Yo aconsejo prudencia,
pero también yo recuerdo
mis años de cuando joven
y no conocí prudencia.


Yo quisiera hoy dejarte
mi ganada experiencia,
pero sería egoísta
al anular tu presencia.


Sólo puedo expresarte
mi gusto al contemplarte.
miro la obra de Dios,
una fina obra de arte..


Cuando tu juventud termine
y veas crecer a tu hijo,
que la experiencia domine
y tu ejemplo le ilumine.


Sergio Amaya S.
Febrero/2007
Acapulco, Gro.
















AMOR EN SILENCIO


Era joven y hermosa
de la que me enamoré,
perfumada como rosa
mujer que nunca olvidé,


La miraba diariamente
con un amor en silencio,
la llevaba en mi mente
como joya de gran precio.


Así fue pasando el tiempo,
caminaba como diosa
a quien no tocaba el tiempo,
belleza de mariposa.


Ahora, cuando recuerdo
y los años han pasado,
miro su rostro sagrado,
mi cobardía como fardo.


Será que era yo muy joven,
ella una mujer ya hecha;
me miraba con desdén,
dejando mi alma deshecha.


Pero el amor es sagrado
y es mandato divino,
suele ser dulce cual vino,
o amargo, cuando comprado.




Sergio Amaya S.
Marzo 27/2009
Ciudad Juárez, Chih.





EFIMERO
Era una joven bella,
lozana como una flor,
yo me enamoré de ella,
de esa luz y su candor.


Pero ella era muy joven
y yo era algo mayor,
muerte y amor retienen,
ambos nos causan dolor.


La muerte luto nos pone,
a una ausencia lloramos,
el amor, ¡ay!, nos supone
sufrir por lo que logramos.


A mi me tocó la muerte,
pues aquella joven bella
cambió de pronto mi suerte
y morí por culpa de ella.


Sergio Amaya S.
Octubre 29/2008
Cd. Juárez, Chih.





AMORES PERVERSOS
Fue un momento furtivo,
fue bajo algún cerezo,
yo nervioso, sin olvido,
audaz, yo le di un beso.


La núbil cerró los ojos
y yo corrí presuroso
y la miré desde lejos,
hermosa, porte garboso.


Luego hubo otros besos
y ella los correspondió,
eran amores perversos
que Afrodita consintió.


Noches, amores y besos
los hubo de gran pasión,
amores tan ardorosos
que Eros creó la ilusión.


Sergio Amaya S.
Octubre de 2008.
Ciudad Juárez, Chih.




































CICATRICES Y AMORES


Amores que han dejado
sus marcas dentro del alma,
unas que sangran ardientes,
otras solo cicatrices.


Aunque sea un contrasentido
lo que ocurre en el alma,
son los amores mas grandes
los que causan mas dolores.


Pero qué pobre sería,
decir que una vida toda,
ha pasado sin amores,
por ello no hay cicatrices.


Por eso es de gran aprecio,
que como mil galardones,
aparezcan en el alma
las marcas de mil amores.


Pero siempre habrá una sola,
que como duro diamante,
sea cicatriz sangrante
perfumada de mil flores.


Entonces, querido amigo,
podrás decir arrogante,
tengo el alma de un guerrero
marcada de mil amores.


Sergio A, Amaya S.
Agosto 31/2010
Ciudad Juárez, Chih.
























CÓMO OLVIDAR
Cómo poder olvidar
aquellos ojos castaños
que alumbraron mi andar
aquellos lejanos años.


Niña de dulce mirada
que embriagaba mis sentidos,
mi alma di enamorada
gimiendo en suaves latidos.


Tras esa mirada de ángel
se hallaba un alma perversa,
poseída por Luzbel
dejó mi alma dispersa.


Por eso quiero olvidar,
cuando han pasado los años,
el amor que padecí
por esos ojos castaños.


Sergio Amaya S.
Marzo 26 de 2008
Naucalpan, Méx.


































DESTINO CRUEL
Era joven, era hermosa,
bellos ojos cafés, de mirar amoroso,
la miraba arrobado, casi como una diosa
y su voz era suave, de tono melodioso.


Las tardes que pasamos
platicando en el parque,
cubriéndonos de besos, amor nos juramos,
pidiéndole a la vida que el alma nos marque.


El sol nos sonreía,
la vida era eterna,
si pensaba en perderla, yo sentía que moría,
pues ella era un ángel, con el alma muy tierna.


Pero el destino implacable
al hombre domina.
y ese ángel del cielo, de memoria imborrable,
se durmió dulcemente, cual llama mortecina.




Y yo morí mil veces,
mi alma destrozada,
llorando su memoria, elevando mis preces
y hoy me encuentro solo, mi alma enamorada.




Sergio Amaya S.
14 Julio de 2007
Acapulco


























EL AMOR EN MI MENTE




La vi venir majestuosamente,
mi alma vibraba de amor,
era bello su esplendor;
caí rendido, irremediablemente.


Era mucho sufrir diariamente,
el verla pasar, indiferente,
castigaba mi alma y mi mente;
y yo moría dulcemente.


Hubiese querido, ardientemente,
que posara en mi sus ojos tan hermosos,
pero yo aún en años mozos,
sentíame perdido, mortalmente.


Pasaron los años lentamente,
me hice hombre y conocí el amor,
pero nunca he olvidado su candor
y siempre la veré amorosamente.


Mi pelo es blanco mayormente,
su imagen siempre joven permanece,
amor platónico, según parece,
pero es amor, eternamente.


Sergio A. Amaya S.
Enero 31 de 2010
Ciudad Juárez, Chihuahua.


























¿DÓNDE ESTÁ EL AMOR?
Dónde quedó aquel amor
que tú me jurabas pleno,
si era tierno y sereno
¿por qué se tornó en dolor?


Si yo te amé con locura,
sin dobleces ni mentiras,
¿por qué la verdad tan dura
deja el corazón en tiras?


Pero el amor, aseguro,
no puede guardar rencores,
si despertar fue tan duro,
a tu traición doy amores.


Pues el amor que es sincero
perdona sin mas rencores,
tiende la mano primero,
abraza con sus amores.


Ahora que tiempo pasó
el amor es un recuerdo,
recuerdo solo el pinchazo,
del dolor ya no me acuerdo.


Ahora si me preguntan
donde ha quedado el amor,
respondo y así lo notan,
¡yo guardo siempre el amor!.


Sergio Amaya S.
Enero 21/2009
Ciudad Juárez, Chihuahua.






















EL AURA Y LA LUZ


Hace mucho, mucho tiempo
que el Aura trajo su Luz,
vino a anidarse en mi alma
para alumbrarme en el tiempo.


El Aura de primavera
llegó precoz a mi vida
cuando el verano anunciaba,
el fin de mi primavera.


Aura de Luz en mi vida
que recuerdo con nostalgia,
de aquellos tiempos ya idos
y que alegraron mi vida.


Ahora, cuando el invierno
parece alcanzar mi tiempo,
recuerdo esa Aura y su Luz
y siento un vibrar muy tierno.


Todo lo madura el tiempo,
igual que se añeja el vino,
este amor ha madurado,
hace tanto, tanto tiempo.


Siempre en mi memoria está
el Aura y la bella Luz,
dentro, muy dentro de mi alma,
vibrando siempre estará.


Sergio Amaya S.
Agosto de 2007.
Acapulco, Gro.
























LA BREVEDAD DEL AMOR
Fue casi como suspiro,
anidó dentro del alma,
con caricias y con calma,
como silente retiro.


Sus ojos como luceros
brillaban cual finas gemas,
dejaban mis ansias plenas
sus mohines de pucheros.


Su boca, durazno tierno,
sus besos me sedujeron.
se fueron como vinieron,
y yo viví en el infierno..


Y aquel cuerpo de diosa
que en la gloria me tenía,
se esfumó, yo lo temía,
como ataúd en la fosa.


Los años ya la cubrieron,
solo queda su recuerdo.
con dulzura yo me acuerdo
del amor que me mostraron.




Sergio Amaya S.
Noviembre 12/2008
Ciudad Juárez, Chih.






























¿QUÉ ES EL AMOR?


Acaso te preguntas ¿qué es el amor?


Tal vez sea ese momento
que te miras a solas
cual si fuese un tormento.


Cuando pasan las horas
y ves que no llega y sufres
por la angustia de esas demoras.


Y si al fin le presientes,
buscas anhelante,
con tus sentidos pendientes.


Y luego escuchas la música
que juntos disfrutaron
y vibra el corazón de fiebre mística.


Cuando al fin le tienes a tu lado
y le abrazas y besas
y te abrasa ese ardor acumulado.


Entonces podrás decirte,
sin temor a equivocarte,
que este es el amor que tú buscaste.


Sergio Amaya S.
Enero 13/2008
Naucalpan, Méx.


















ADIÓS A UN AMOR
Ha pasado los años, amor
y no entiendo tu partida,
fue tan grande ese dolor
que creí perder la vida.


Pasaron así los meses
y yo viví la locura,
te llamé yo varias veces,
vi gente que te procura.


Pero Cronos, fiel amigo,
cura siempre los dolores,
no pudiendo ir contigo,
me trajo nuevos amores.


Cada amor es una marca
que Dios nos pone en el alma
y cuando llegue la parca,
nos iremos en gran calma.


Esas marcas son colores
según el amor escoja:
azules, tiernos amores;
si violentos, tinta roja.


Aunque pasen muchos años,
esa tinta es indeleble,
son como suaves rasguños
que se quedan cual tu doble.


Por eso, mi dulce niña,
yo te llevo en el alma,
de azul el cielo la tiña,
digo adiós con una palma.


Sergio Amaya S.
Junio de 2009
Ciudad Juárez, Chih.
















AMOR NOCTÁMBULO


Era una noche muy cálida
que te vi por vez primera,
cubierta con suaves velos
que pensé en una crisálida.


Las hojas de tono cálido
las movía el viento estival,
te mirabas tan hermosa
que debí ponerme pálido.


Así nació un amor mayúsculo,
sublime como el incienso,
tan dulce como un perfume
y suave como un crepúsculo.


Fueron los años fantásticos,
vividos intensamente,
amando como un demente,
viviendo tiempos románticos.


Vino el invierno muy gélido
y el amor también se enfrió,
no hay música, solo silencio,
se fue como un tono ríspido.




Sergio Amaya S.
Octubre 20/2008
Ciudad. Juárez, Chih.






























EL ÁNGEL DEL AMOR


¿Cómo poder darnos cuenta,
al caminar en la vida,
si ese ser que nos frecuenta
viene a robarnos la vida?


Es hermosa cual ninguna,
ha robado mis sentidos.
rostro de pálida luna,
labios dulces, como nidos.


Si te da una sonrisa
y te sientes atrapado,
espera, no corre prisa,
a la vida has renunciado.


Vive entonces amando,
ya entregaste tu vida,
es un ángel caminando,
ya tu vida esta rendida.


Cuánta suerte, Dios bendito,
pues un ángel Tú me diste,
de este amor haré un rito
amando como pediste.




Sergio Amaya S.
Febrero 4/2009
Ciudad Juárez, Chih.




























EL BALCÓN Y LA ROSA


Un balcón de fuerte reja
en la casa señorial,
en aquella vieja finca
de muy antiguo historial.


Marco de hermosa cantera,
ventana de fino cristal,
sentada, siempre a la espera,
una joven celestial.


Junto a la chica una rosa
de aroma muy especial
y su corazón rebosa
de amor, como manantial.


Está esperando a su mozo,
bien sabe que no vendrá,
el joven murió gozoso,
murió por la libertad.


Ya han pasado los años,
la rosa marchita está,
la joven es un recuerdo
cubierto de negros paños


Sergio Amaya S.
Julio 05/2007
Acapulco






















LAS ESPINAS DEL AMOR
Ángel de pies diminutos
que pasaste por mi vida,
fueron breves los minutos
en que llenaste mi vida.


Te juré amor eterno,
pero eterno grande es,
y ese amor tan tierno,
se hizo duro, ya lo ves.


Era bella y muy jovial
y yo la amé con delirio,
su risa era de cristal
y sus ojos un martirio.


Es el amor una flor
que suele tener espinas,
te atrapa con su candor
y hiere si no lo mimas.


Cuan feliz fui ese tiempo
viviendo de sus encantos,
quisiera volver el tiempo
y perderme entre sus mantos.


Pero el tiempo ha pasado,
los años estragos dejan,
su recuerdo va clavado.
espinas y amor se alejan….


Sergio Amaya S.
Enero 9/2009
Cd. Juárez, Chih.


























RECUERDOS Y COLORES


¿Qué son los recuerdos
que el tiempo conserva?
serán tal vez nardos
que el tiempo reserva.


Los malos recuerdos
son pañuelos negros,
pesados cual fardos,
pues dejaron llantos.


Los hay escarlata,
de amores pasados,
cosidos al alma
con hilos de plata.


Amores pintados de claros colores,
azules aquellos de etapa jovial,
rosas y amarillos de tiempos pueriles,
colorean el alma de amor memorial.


Los años pasaron, va pasando el tiempo,
ondeando en la mente banderas al viento,
quedan los amores que conserva el tiempo,
mi alma está plena, pañuelos al viento.


Sergio Amaya S.
Octubre/2007
Naucalpan, Méx.




























AMOR EFÍMERO


Leves pisadas se sentían en el prado,
era la luna, cuyos rayos abrazaban a la noche,
noche de terciopelo, de cálida brisa de verano.


Las aves nocturnas volaban, como llevando un recado;
la joven, en vaporosos velos, sin reproche,
esperaba el mensaje del amado y tomarlo de la mano.


Las ramas de los árboles, amables susurraban
poemas de amor que la envolvían
en los aromas de las plantas y las flores.


Los rayos de plata de la luna, acariciaban
su rostro y en voz baja le decían
que esperara, tranquila, al dueño de sus amores.


Pero el amor esperado no llegaba
y la joven, temerosa de no hallarlo,
lloraba suavemente, sin consuelo.


Sería que el amor que ella esperaba,
era solo una ilusión, pues sin palparlo,
tenía la esperanza de ser llevada al cielo.


Efímero es el amor que se imagina,
pues termina cuando acaba la noche
y la luz del sol nos ilumina.


Sergio A. Amaya S.
Nov. 02/2010 –
Cd. Juárez, Chih.
























LA FRAGANCIA DEL AMOR


La miré de lejos, muy bella,
el viento jugaba su pelo,
su mirar de fina estrella
era cálida cual velo.


Lentamente me acerqué,
mirada de terciopelo,
en mi mente yo pequé
y con ella me fui al cielo.


Su fragancia era de rosa,
su piel cual pétalo fino;
la miré como una diosa,
en ella vi mi destino.


La recuerdo embelesado,
cuánto añoro ese tiempo,
es ya un amor pasado,
enriquecido en el tiempo.


Afrodita está celosa
de tan sublime belleza,
pues sin ser ella una diosa,
deslumbra por su realeza.


Sergio Amaya S.
Noviembre 28/2008
Ciudad Juárez, Chih.
































TÚ LO DECIDISTE.


¿Por qué, alma mía, me pides que me marche?
me dices que te deje, que ya no quieres nada,
yo siento que mi alma se sumerge en la noche,
perdida cual cachorro, lejos de su manada.


Pero tú lo decidiste, cual duro comandante,
me diste la espalda sin volver la mirada,
y yo lloré, cual triste comediante
que ve como se muere su alma enamorada.


Sea pues como elegiste, me retiro,
el llanto, como el luto, es una temporada.
Si crees que a tu partida, al vino yo me tiro,
te equivocas, ingrata, eres cosa acabada.


Tal vez nos encontremos rodando por la vida,
te saludaré cortés, como gente decente,
luego seguiré adelante, serás página leída.
No te guardo rencor, te amé inocente.


Así es la vida, eso lo he aprendido
caminando constante, viviendo y amando;
vivir feliz, jamás arrepentido,
agradecer la vida y vivirla cantando.


Sergio A. Amaya S.
Enero 6 de 2011
Ciudad Juárez, Chih.


























EL AMOR QUE VIENE, EL AMOR SE VA


Llegó como brisa,
con paso silente,
Su gracia matiza
Y ocupa mi mente.


Después fue más franca,
Su presencia grata
Mil colores tiene,
Mi atención arranca.


Otra vez vuela
Cual grácil gaviota,
Su presencia etérea
Mi alma consuela.


Pero un día, de pronto,
Con rudo clamor
Se va de mi vida
Ese dulce amor.


Luego vago triste
Sin rumbo encontrar,
Como viento helado
Que mi alma reviste.


Cuan frágil entiendo que es el amor,
Como leve flama, de suave fulgor,
Una leve brisa y su llama se extingue,
Necesita siempre de vivo calor.


Busquemos entonces el amor perenne,
No por ser distinto, distinto será,
Pero es mas maduro, no perecerá;
Dale tu confianza, dale tu calor,
Ya verás entonces que el amor retiene.


Sergio Amaya S.
Junio/2007
Acapulco.
























UN INSTANTE


Pasaste a mi lado
Sin mirar siquiera,
Yo quedé asombrado
Que un ángel viniera.


Aroma de rosas,
Figura inquietante,
Recuerdo de diosas,
Boca palpitante.


Yo era aún un joven
Tú, diosa intemporal,
Las musas ya quieren
Tu cuerpo inmortal.


Sólo fue un instante
El verte pasar,
Pero fue bastante
Para a ti adorar.




Sergio Amaya S.
Nov. 13/2007
Naucalpan, Méx.








































DIVINO AMOR


He presentido la esencia
que transmite tu candor,
confirmando tu presencia
la intensidad de mi amor.


Mirarte, mujer divina,
fue una experiencia mayor,
en tu rubor se adivina
tu inocencia y tu candor.


Suave mirar, luminoso,
aroma de rosa fina
se percibe vaporoso,
bella luz que me ilumina.


Amarte sencillo ha sido,
tus ojos son dos luceros
de brillo desconocido,
labios de tiernos pucheros.


Cuerpo de diosa inmortal
esculpido en mármol fino,
no recuerdo cosa igual,
amarte fue mi destino.


Venus miró tu figura
y sintió morir de celos;
entonces la diosa augura:
Tendrás lugar en los cielos.


Sergio A. Amaya S.
Julio de 2010
Ciudad Juárez, Chih.