viernes, 23 de enero de 2009

VIAJE A OTRA DIMENSIÓN

Cuanto tiempo de silencio. Cuanto tiempo desprendido de la realidad cósmica por estar inmerso en la vida material. Tanto agobio y desgaste emocional tratando de satisfacer las necesidades físicas.

Hace ya varios años que no estoy en contacto con ustedes, amados hermanos y amigos. Para vosotros estos años habrán sido como un instante de vida, en cambio para mi, cuerpo finito, han representado un cúmulo de experiencias de todo tipo: Mis hijos se hicieron hombres, formaron familias, llegaron mis nietos y yo envejecí un poco mas. Mi matrimonio se ha fortalecido y vivo en santa paz. Tal vez me ha faltado inteligencia para ahorrar algo de lo que he ganado, pero no obstante, lo doy por bien empleado; seguro estoy que al morir, lo que menos me hará falta es el dinero.

-Bien dices, hermano, -respondió el Espíritu- en cuanto a este lapso de silencio, ha sido apenas un suspiro en esta infinitud. Yo, como tu espíritu, he estado ocupado en procurarte buenas vibraciones y, en lo posible, evitar que las malas te hagan demasiado daño, aunque bien sabes que no siempre nos es posible evitarlo. Por lo que se refiere a la fortuna material, efectivamente, no ocuparás dinero en esta dimensión. La moneda que requerirás serán tus actos en vida y, debo decirte, en estas divisas también hay dinero falso.

-Pues yo, hermanos, -intervino la Mente- no he tenido tiempo de reposo, pues como la mente que soy de mi hermano cuerpo, he estado presente en todos los acontecimientos que ha vivido. En realidad debo decir que los tres hemos crecido, pues las experiencias nos han nutrido a los tres. Pero vamos, hagamos un viaje como antaño, unamos nuestros deseos como manos y vayamos en pos de aventuras, pues siempre hemos encontrado algo nuevo, ¿les parece bien?

-Por mi parte estoy dispuesto y ansioso, repuse convencido.

-Yo no encuentro mejor manera de festinar el reencuentro, –contestó el Espíritu- así que en marcha. Les propongo que vayamos a un mundo de desencarnados, pero debo decirles que podría no ser atractivo, aunque sí bastante ilustrativo.

Una vez puestos de acuerdo, un gran túnel se abrió ante nosotros, al fondo se veía una luz brillante y a contraluz se dibujaba una especie de cuerpo, pero casi translúcido. Los tres amigos avanzaron por el túnel, precedidos por el Espíritu. Desde luego que no íbamos caminando, en realidad flotábamos el uno junto al otro y ese túnel de dimensión inimaginable, parecía no terminar, aunque la luz del final cada vez era mayor. Cuando al fin llegamos al lado de la figura que se encontraba al final del túnel, nos percatamos que era un ser de ropaje muy blanco, de cuerpo casi transparente y que de él emanaba una gran sensación de paz y tranquilidad.

La paz sea con ustedes, queridos hermanos, mi nombre último entre ustedes fue Abelardo y así me identificarán, aunque ya en nuestro estado el sexo no existe, somos simplemente cuerpos de energía que adoptamos alguna forma para ser reconocidos por visitantes del mundo de los encarnados. Aquí se darán cuenta que hay seres con diferente brillo y densidad; entre mas denso y opaco el ser, está en etapas de crecimiento, es decir, espiritualmente no ha alcanzado niveles de perfección y solamente estará de paso, en espera de ser reencarnado para seguir su camino de aprendizaje.

Yo seré su guía, pues a la vez soy el Espíritu Protector de este hermano encarnado, lo dijo dirigiéndose a mi. Tú no me conoces, pero he estado junto a ti desde el mismo instante de tu concepción. Te he guiado y cuidado en cada momento de tu vida, nunca me has escuchado, pero he influido en ti para que, cuando tropiezas, te puedas levantar con mayor sencillez, no podemos evitarles las caídas, pues esas son el resultado de decisiones tomadas como seres humanos, pero, en lo posible, tratamos de guiarlos por el camino correcto.

Como te das cuenta, tu Espíritu no tiene una gran brillantez, pero tampoco es totalmente opaco, están en su pleno desarrollo y su camino ha sido el correcto, procuren no desviarse y pronto llegarán a su meta. Aunque ese “pronto” para ti, cuerpo físico, puede representar cientos de años, purificándote a través de vidas sucesivas, en realidad de los físico se vale el Espíritu para alcanzar su perfección.

Pero, no hablemos mas, iremos a un planeta remoto para ti, volvió a dirigirse al Cuerpo y tú, Mente, deberás de aprender todo lo posible, para que te sirva de experiencia futura, pues tu vida también se prolonga a través de las eras y forma parte de la llamada Memoria Universal, que se origina y concluye en el mismo sitio que nosotros, en el regazo del Padre. Este punto se los aclararé en otra visita, por hoy debemos partir.

Los cuatro viajeros, envueltos en la cálida luz de Abelardo nos vimos viajando en el espacio infinito, cuerpos celestes de diversos tamaños cruzaban a nuestro lado, en cierto momento cruzamos una zona en que se veían cantidad de rocas volando, pero todas viajando en el mismo sentido, aparentemente a la misma velocidad.

Esto es, dijo Abelardo, lo que queda de un antiguo sol que se ha desintegrado, para reincorporarse al polvo primigenio, que mas adelante dará vida a nuevos planetas y sistemas de planetas y soles, Ahora nos dirigimos a lo que en la Tierra conocen como la Estrella Arturo, de la constelación del Boyero, se encuentra, a 36.7 Años Luz de la Tierra, su nombre significa “el guardián del oso”, tal vez por su proximidad a la Osa Mayor y a la Osa Menor. Alrededor de Arturo existen infinidad de pequeños planetas, pocos son los que se ven desde la Tierra, precisamente por la luminosidad de Arturo.

Uno de tales planetas es nuestro destino, su nombre “Abrerum”, es un planeta que está en sus primeros cientos de años de población, como se darán cuenta, Arturo es tan grande que en el planeta, aunque se encuentra muy alejado de él, desde la superficie de Abreum, Arturo se mira unas quince veces mayor de lo que en la Tierra se mira el sol; su año solar es de el equivalente a veinte años para ustedes, pues ya se imaginarán que para rodear a Arturo se requiere una órbita inmensa.

Pero lo importante para nosotros es el conocer la vida de los humanos en el planeta. Como ven. Continuó Abelardo mostrándonos a grupos de seres que habitaban en cuevas, los seres humanos son como ustedes mismos, pues no podría ser diferente. Estos seres que vinieron a poblar Abreum, son seres espirituales muy atrasados, que en vidas anteriores han cometido infinidad de errores, cometido robos, estafas, homicidios, etc. Esto tal vez sea el infierno a que se refieren algunas historias, pues, como pueden ver, están saliendo apenas de una vida animal, casi irracional. Estos seres vivirán aquí por siglos, hasta que se vayan puliendo a través de vidas sucesivas; así fue la vida en la Tierra y así empieza en todas partes. Entre tantos seres atrasados, podrán ver que alguno se destaca por una cierta inteligencia, ese debe ser un Maestro, enviado aquí no como castigo, sino como premio por su buen desempeño en planetas mas avanzados. El Universo es infinito, no tiene principio ni tiene final, todo él emana de esa Energía Divina que es el Creador. Todo sale de Él, todo vuelve a Él. Nadie puede violar ese principio y todos trabajamos para lograr la perfección que nos lleve a Él.

El planeta estaba cubierto por grandes pantanos, espesas selvas donde se abatían poderosas tormentas. Mares impetuosos de aguas gruesas, pobladas de miríadas de seres de todas formas y tamaños. En los bosques de mas altura, fuera ya de los miasmas que se desprenden de los pantanos, se miran diversos animales, seres gorilescos de pelambre gris, mas altos que los hombres, que vale decir, son de mayor estatura que el promedio en la Tierra. Aves multicolores, también de gran tamaño, en fin, la vida se observa en todos los rincones, pero los grupos humanos que hemos visto llevan una dieta mayormente vegetariana, comen la yerba cruda, pues no conocen el fuego. También viven en las partes altas de la montaña, andan desnudos y se ven bastante peludos, pero ya caminan erguidos, aunque su andar es muy desgarbado todavía. Aparentemente viven juntos unos cuantos machos y varias hembras, se ven grandes grupos de chamacos.

Pero, cuéntanos, Abelardo, habló mi Espíritu, ¿Cuántos cientos de años pasarán para que estos hombres alcancen, digamos, los avances que se han logrado en la Tierra?

Eso solamente el Padre lo puede saber, repuso nuestro Guía, pero el tiempo no es importante, pues como verán, nosotros nos encontramos en una dimensión distinta a la de la Tierra; vean si no: De acuerdo a lo que el hombre de la Tierra conoce, para llegar a Arturo viajando a la velocidad de las naves mas adelantadas, el viaje, ya de suyo imposible, requeriría mas de 650,000 años terrestres. Pero para nosotros han sido solo unos segundos, ¿saben por qué?, porque nos movemos en la cuarta dimensión, es decir, en el Tiempo. Cuando el hombre aprenda a viajar en el Tiempo, podrá visitar todo el Universo si se lo propone, pero para ello no basta tener los conocimientos tecnológicos, sino tener el suficiente avance espiritual, pues de otra manera esos viajes terminarían en viajes de conquista y veríamos en el Universo las absurdas guerras que se suscitan en la Tierra.

Pero basta por hoy, queridos hermanos, yo debo velar por la seguridad de ustedes y sé que el Cuerpo requiere volver a su tiempo para descansar, ha sido muy grato el tenerlos y sé que mas adelante nos volveremos a encontrar.

De pronto nos hallamos nuevamente en la boca del túnel, donde nos despedimos de Abelardo, aún cuando se veía obscuro el camino, nos sentimos seguros, pues sabíamos que un ser especial estaba velando por nosotros.

A la mañana siguiente desperté relajado, descansado; tenía muy presente lo vivido el día anterior y miré con agrado el sol de la mañana y la gente que se movía apresurada para que el tiempo les alcanzara. Que paradoja, pensé, y me apresuré a abordar un autobús para llegar a tiempo a mi trabajo.


Sergio Amaya S.
1996 Acapulco, Gro.
2009 Ciudad Juárez, Chih.

1 comentario:

Haydée Norma Podestá dijo...

Viajé con Abelardo a esa otra dimensión...y ahora, exactamente a la medianoche, con las sensaciones de tu cuento, me preparo para ir a dormir...y despertar, espero que relajada, a un nuevo día.Hasta mañana.Haydée