martes, 8 de diciembre de 2009

Cómo quisiera....

Cómo quisiera, mi amor,
llevarte a un mundo lejano,
cubrirte con mi calor
y caminar de la mano.

Quisiera que en una barca
navegásemos los dos,
dejar lejos la comarca
y vivir solos los dos.

Quiero, mi dulce paloma
llevarte a cielos extraños
y en las colinas de Roma,
viésemos pasar los años.

Quiero inventar para nos
la vida en un mundo lejos
y podamos dedicarnos
a nuestro amor hasta viejos.

Pero son solo mis sueños
que se nutren con tu amor,
mejor quiero, mis empeños,
a ti darlos con candor.

Sergio Amaya S.
Diciembre 4/2009
Ciudad Juárez, Chih.

Sesenta y nueve

Sesenta y nueve años hace
que vine yo a este mundo,
es algo que me complace
y eso afirmo rotundo.

La vida, largo me premia,
pues a mis nietos abrazo
y si mucho se me apremia,
hasta bisnietos alcanzo.

Llegar a viejo, gran cosa
que la vida nos reserva,
lograr una buena esposa
y un amor que nos preserva.

Por ello canto a la vida,
mucho le agradezco a Dios,
Él me concedió la vida
y con amor me cubrió.

Sergio Amaya S.
Diciembre 4/2009
Ciudad Juárez, Chih.

sábado, 24 de octubre de 2009

INSOMNIO


La espero anhelante
sufriendo de angustia,
la luna brillante
de mirada mustia.

La noche, indolente,
avanza implacable;
el viento que sopla, sonriente,
hace la espera amable.

Finalmente llega a la hora,
me abraza amorosa,
me anima, mimosa.
Es la bella Aurora.

Sergio Amaya S.
Ciudad Juárez, Chih.

jueves, 18 de junio de 2009

AMOR EN SILENCIO

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Era joven y hermosa
De la que me enamoré,
Perfumada como rosa
Mujer que nunca olvidé,

La miraba diariamente
Con un amor en silencio,
La llevaba en mi mente
Como joya de gran precio.

Así fue pasando el tiempo,
Caminaba como diosa
A quien no tocaba el tiempo,
Belleza de mariposa.

Ahora, cuando recuerdo
y los años han pasado,
miro su rostro sagrado,
mi cobardía como fardo.

Será que era yo muy joven,
Ella una mujer ya hecha;
Me miraba con desdén,
Dejando mi alma deshecha.

Pero el amor es sagrado
Y es mandato divino,
Suele ser dulce cual vino,
O amargo, cuando comprado.


Sergio Amaya S.
Marzo 27/2009
Ciudad Juárez, Chih.

La fragancia del amor

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La miré de lejos, muy bella,
El viento jugaba su pelo,
Su mirar de fina estrella
Era cálida cual velo.

Lentamente me acerqué,
Mirada de terciopelo,
En mi mente yo pequé
Y con ella me fui al cielo.

Su fragancia era de rosa,
Su piel cual pétalo fino;
La miré como una diosa,
En ella vi mi destino.

La recuerdo embelesado,
Cuánto añoro ese tiempo,
Es ya un amor pasado,
Enriquecido en el tiempo.

Afrodita está celosa
De tan sublime belleza,
Pues sin ser ella una diosa,
Deslumbra por su realeza.

Sergio Amaya S.
Noviembre 28/2008
Ciudad Juárez, Chih.

sábado, 13 de junio de 2009

AMAR EN INVIERNO

Amor de primavera,
Conocerse y besarse,
Vivir una quimera
Para luego olvidarse.

Cuando llega el verano
Son amores de ensueño,
Descubrir con la mano,
Morir en el empeño.

Luego llega el otoño
De amores ya maduros
En ramas de madroño
Y pensamientos puros.

Cuando llega el invierno
Con ese viento frío,
El amor es mas tierno,
Con calores de estío.

Mirar a tu pareja
Que al mirarte, amante,
Pide tu amor la proteja
Y tu calor la levante.

Ponerle las sandalias,
Llevarle de la mano
Cual ramo de magnolias
Y besarle la mano.

Amores madurados
Con el correr del tiempo,
Metales refinados
En el crisol del tiempo.

Sergio Amaya S.
Junio de 2009
Ciudad Juárez, Chih.

Adiós a un amor

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Ha pasado los años, amor
Y no entiendo tu partida,
Fue tan grande ese dolor
Que creí perder la vida.

Pasaron así los meses
Y yo viví la locura,
Te llamé yo varias veces,
Vi gente que te procura.

Pero Cronos, fiel amigo,
Cura siempre los dolores,
No pudiendo ir contigo,
Me trajo nuevos amores.

Cada amor es una marca
Que Dios nos pone en el alma
Y cuando llegue la parca,
Nos iremos en gran calma.

Esas marcas son colores
Según el amor escoja:
Azules, tiernos amores;
Si violentos, tinta roja.

Aunque pasen muchos años,
Esa tinta es indeleble,
Son como suaves rasguños
Que se quedan cual tu doble.

Por eso, mi dulce niña,
Yo te llevo en el alma,
De azul el cielo la tiña,
Digo adiós con una palma.

Sergio Amaya S.
Junio de 2009
Ciudad Juárez, Chih.

jueves, 4 de junio de 2009

AMOR DEL ALMA

Amor que sale del alma
Como lucero del cielo
Nos envuelve con su calma
Nos mima con grande celo.

Amar con el corazón
Puede ser superficial,
mi alma da la razón,
es un amor muy casual

Por eso, alma de mi alma,
Puedo amarte con pasión
Amor que sale del alma
Vive con gran ilusión.

Y si te encuentras ausente,
yo te miro desde lejos
cuando cruzas por el puente
de suaves tonos bermejos.

Es por todo lo que eres
Que te amo con el alma
Son amores, son quereres
Que me llenan de gran calma.

Nunca te apartes de mi
Pues te llevarás mi alma,
Si algún motivo te di
Perdóname con el alma.

Y si acaso te preguntas
Donde se encuentra mi alma,
Búscala dentro de ti,
Está abrazada a tu alma

Sergio Amaya S.
Junio de 2009.
Ciudad Juárez, Chih.

viernes, 22 de mayo de 2009

El Vaivén

La vida es como vaivén
Que el tiempo irá marcando,
Unos años irán bien
Y otros solo van pasando.

De niños, divertidos,
Con juegos y con cantos
Los días pasan surtidos,
Nos cubren con suaves mantos.

Después vienen días de escuela,
De tareas y obligaciones
Que incitan, cual dura espuela,
Buscando las vacaciones.

Al transcurrir este tiempo
La vida te va llevando,
Crecemos en nuestro tiempo
Y el cuerpo va madurando.

Vendrán tiempos de lucha,
De Prepa y Universidad,
La tarea siempre es mucha,
Nos fortalece la adversidad.

Llegan luego otras etapas
Que nos hacen madurar,
Aprovecha lo que sepas,
Pues dinero hay qué ganar.

Si profesionista eres,
Tu carrera hay que aplicar,
Desde empleado a gerente, si lo quieres,
Por crecer hay que luchar.

Así se pasan los años
Y a la cumbre vas llegando
Entre aciertos y engaños,
Dinero y poder logrando.

Pero, ¡alerta!, ten cuidado,
Que el éxito efímero es,
Puedes haber resbalado
O alguien atarte los pies.

Si acaso esto te sucede,
No desesperes y aguanta,
Lucha incansable, se puede,
Levanta la cara y canta.

Esto suele suceder
En etapas de la vida,
Impúlsate, pues, al caer
Y mira siempre hacia arriba.

Y si al fin los años te atan
Y te encuentras en la ruina,
No decaigas, no te ocultan,
Hay experiencia, ¡camina!

Recuerda, nunca lo olvides,
El dinero viene y va,
Si lo logras no lo tires,
Pero es mas rico el que da.

Pero hay un tesoro enorme
Que nunca se acabará,
Es el conocimiento firme
Que la lectura nos da.

Busca pues, querido hermano,
La riqueza en la lectura,
Un libro cerca de tu mano,
Te tendrá siempre a la altura.

Por la muerte no te afanes,
No la puedes evitar,
Se consciente, n o reclames,
Pues bienes no llevarás.


Sergio Amaya S.

Marzo de 2008
Naucalpan, Edo. Méx.

jueves, 19 de marzo de 2009

Amor eterno

Hermosa mujer de trato
Dulce, sereno, sencillo,
Tornaste mi andar mas grato
Y diste a mi vida brillo.

Cabellera de oro viejo
Ondulada como el viento,
Con un destello bermejo
Tu dulce amor yo lo siento.

Entonces éramos jóvenes
Buscando el amor perenne
Sujetos a los vaivenes
De la vida y lo que viene.

Hoy nuestro pelo es platino
Los oros quedaron lejos
Pero el amor es mas fino
Y mas claros sus reflejos.

Por eso, mi bella esposa,
Cuando ha pasado el tiempo
Y mi amor en ti reposa,
Te entrego todo mi tiempo.

Gracias, Dios, por tu bondad,
Diste a mi vida la guía
De una mujer de verdad,
Para compartir mi vía.

Sergio Amaya S.
Marzo de 2009
Ciudad Juárez, Chih.

martes, 10 de febrero de 2009

El primer día...

Hacía poco tiempo que habíamos llegado a la ciudad de Irapuato, en el Estado de Guanajuato; era el año de 1945 y en ese entonces la ciudad era muy pequeña.


En aquellos lejanos años, la ciudad estaba delimitada, viniendo de Salamanca, por las vías del ferrocarril. Cuando llegaba uno procedente de Guadalajara o Abasolo, se entraba a la ciudad cruzando el Puente de Guadalupe. Mirando al Oriente, la ciudad terminaba en el Río Silao, hoy Blvd. Díaz Ordaz; la Colonia Moderna era unas cuantas casas aisladas y al final, el Estadio y la Plaza de Toros.


Siendo tan pequeña la mancha urbana, era común vivir en la zona Centro, nosotros llegamos a una casita en la Calle de Manuel Doblado, muy ceca del Jardín Principal; en ese entonces, casi todas las calles del Centro estaban empedradas; unas cuantas contaban con pavimento.


Pero se preguntarán ¿Quiénes éramos nosotros?, pues cuatro huérfanos y una heroica Madre. Nuestra Madre, Doña Aurelia, era una mujer fuerte, inteligente, amorosa y enérgica cuando había que serlo, pero con escasa preparación para sacar adelante a su prole. Mi hermana, Iris, de 12 años; mis hermanos, Antulio de 11, Pepe de 6 y yo, Sergio, de 5 años.


Al quedar mi Madre sin posibilidades de sustento, viviendo en la Ciudad de México, recurrió a su hermano menor, Alfonso, por aquel entonces Teniente del Ejército Mexicano, egresado del H. Colegio Militar y de reciente matrimonio, entonces con una bebita de unos cuantos meses de nacida; no obstante ello, aceptó hacerse cargo de mi Madre y sus hijos.


Siendo los gastos en la casa tan grandes y el ingreso tan flaco, la solución era poner en un internado a los niños, pues tendríamos educación, ropa y alimentos. Decidido esto, se consiguió nuestro ingreso en un internado para hijos de militares, tal institución se encontraba en Zacatecas, en el poblado de Guadalupe, muy cercano a la Ciudad Capital.


En aquellos lejanos días, el viaje de Irapuato a Zacatecas, si se hacía por carretera, podría llevarse unas 18 horas, con todos los riesgos y gastos que llevaba, pues debemos recordar que las carreteras eran malas y angostas. Por ferrocarril, que entonces era una forma de transporte mas popular, el tiempo se reducía a doce o quince horas, con la ventaja que se hacía de noche y su costo era menor.


Resueltos ya todos los pormenores, un día de finales de enero nos fuimos a la Estación del Ferrocarril, además de mis hermanos y mi Madre, nos acompañaba una amiga de Mamá, a quien cariñosamente llamaban Litos.


El tren procedente de la Ciudad de México, era conocido como el “Águila Azteca”, era un gran convoy compuesto por vagones de carga, Correo Express, carros dormitorios, primera y segunda clases, generalmente llevaba dos poderosas máquinas de vapor para arrastrar ese pesado convoy. Pasaba diariamente por Irapuato entre las nueve y las diez de la noche, de manera que pasadas las ocho de la noche ya estábamos en la Estación, que al igual que todas las zonas de arribo y salida de pasajeros, estaba rodeada de hoteluchos de mala muerte. La zona de la Estación, alejada de la Ciudad, al otro lado del Río Silao, era lugar peligroso, pero ya dentro de la Estación, no teníamos problema.


Yo no recuerdo cómo llegamos a Irapuato procedentes de México, pero para mi, ese fue mi primer viaje. Los tres muchachos estábamos inquietos por abordar el tren, lo cual hicimos no sé a qué hora.


Las enormes y negras locomotoras de vapor entraron bufando a la Estación y de pronto todo se volvió movimiento: Carros de mano cargados de cajas y maletas iban y venían. Pasajeros subiendo y bajando. Gentes despidiendo o recibiendo. Risas por los que llegan, llantos por los que se van.


Finalmente estamos instalados ya, el carro es de segunda clase, las bancas son de madera y vamos en dos bancas, una frente a la otra. Las grandes ventanillas de cristales mugrosos, son ventanas a mundos nuevos, maravillosos, llenos de misterio para los tres niños que van hacia un destino remoto y desconocido. Desde el andén, los vendedores gritan ofreciendo su mercancía: Enchiladas, tacos, elotes, juguetes de madera, dulces regionales, cobijas para el frío del camino, en fin, mil cosas y golosinas que a los niños les hace agua la boca.


Al fin se escucha el esperado ¡Vaáamonoos!


El tren de un jalón de repente y se pone en movimiento; primero muy lento, entre bufidos de las locomotoras y rechinar de fierros. Poco a poco va tomando velocidad y a través de las ventanillas se ven a lo lejos las luces de la ciudad que va quedando atrás, hasta que poco antes de La Calera se pierde de vista. Luego todo es obscuridad, de vez en cuando se miran a la distancia las luces mortecinas de pequeñas rancherías. A bordo hay algarabía: hombres que ríen o platican, chamacos que corren por el vagón o que lloran por cualquier cosa. Madres que abren atadillos con comida para la cena de la familia. El Conductor pasa revisando los boletos y destinos de los pasajeros, tratando de caminar entre maletas, bultos, cajas y hasta huacales con animales: gallinas, guajolotes y hasta un maloliente cerdito.


Después de merendar, los tres chiquillos se quedan dormidos, poco a poco el vagón se va quedando en silencio. Los padres abrazan a sus hijos para que se duerman, al tiempo que ellos mismos van cayendo en el necesario descanso. Las emociones del viaje los derrotan y se escuchan algunos ronquidos.


La Madre de los niños llora en silencio, se ha hecho fuerte desde que se tomó la decisión del internado; aunque sabe que es la única solución en esos momentos, siente como si se estuviera deshaciendo de sus hijos, su amor de madre es mas fuerte que el razonamiento del hecho en sí.


Piensa en la falta de oportunidades que la vida le marcó: Podría haber estudiado algo, tal vez Enfermería, como sus hermanas, pero por ser la mayor de las mujeres, su obligación estaba en casa, al lado de su madre, para atender a la familia. El matrimonio formado por Don Honorio Santamaría, músico empírico y arreglista de una Banda Municipal y Doña Aurelia Velasco, procreó 8 hijos, de los cuales, 3 hombres fueron militares y dos músicos profesionales; así como tres mujeres, dos Enfermeras y la Madre de los niños, quien no había tenido oportunidad de estudiar.


Toda su vida pasó ante sus ojos en esas tristes horas, previas a la separación de sus hijos. En algún momento el Conductor pasó avisando la llegada a la Estación de Silao. Era de madrugada y había poco movimiento en la Estación. Del vagón en que viajaban, bajaron dos pasajeros y subió uno, un abonero con un gran atado de colchas y manteles.


Media hora escasa y el tren siguió su camino: Romita, Comanjilla, San Carlos, León. Empezaba a clarear allá, en la distancia. Un suave resplandor pintaba de rojo el horizonte. Aquí hay mas movimiento, casi medio carro se vacía y suben otros llevando bultos de zapatos y huaraches. El abonero abandona el carro y un grupo de niños ruidosos abordan el tren. La Madre arrulla a sus críos a fin de que no despierten, los arropa con una cobija para que no resientan el frío del amanecer. Su comadre Litos parece dormir, aunque va muy pendiente de los niños y de la Madre.


Nuevamente el tren en movimiento. Es un tramo largo en que no hay Estaciones, solo pequeños caseríos donde se aprecian unos cuantos focos, tristes y amarillos. Muchos mas que ni eso tienen, solo destacan su forma contra el horizonte que empieza a clarear.


Finalmente también la Madre es vencida por el sueño, su respiración se hace mas lenta y profunda. Una de sus fuertes y cálidas manos abraza a un niño y la otra reposa sobre los otros dos: son como polluelos bajo las alas de la gallina.


Las Estaciones se suceden entre el monótono traca-traca-traca: Purísima de Bustos, Lagos de Moreno, Encarnación de Díaz, Aguascalientes… Ya para entonces ha amanecido por completo, los niños se despiertan ante la algarabía desatada por la llegada a la Estación. Pasajeros que recogen sus pertenencias; madres ocupadas en reunir a su prole. Otros viajeros que llegan a ocupar los asientos vacíos. Vendedoras de alimentos que desde el andén anuncian a gritos su mercancía.


Los niños no salen de su asombro al ver tantas cosas nuevas para ellos. Pero el hambre de la mañana los vuelve a la realidad y la Madre les compra un humeante atole y una buena dotación de tamales, dulces, rojos y verdes. Los cinco viajeros disfrutan del desayuno, en tanto el ferrocarril vuelve a ponerse en movimiento. La ciudad va quedando atrás y los campos de cultivo dominan el paisaje.


Poco mas de una hora después, el Conductor recorre los furgones anunciando la siguiente Estación: ¡Pavelloooón!


El tren se detiene, es una Estación pequeña, pero siempre hay carga para el Express; suben y bajan bultos…. Nuevamente en movimiento. Debe haber reparaciones en la vía, pues continuamente el convoy se detiene continuamente, en ocasiones por períodos prolongados.


Ya cerca de las diez de la mañana llegamos a Rincón de Romos, el último pueblo de Aguascalientes. Empieza Zacatecas; siguen tramos mas o menos largos: Los Griegos…. La Concepción…. A medio día arribamos a Guadalupe; las dos mujeres levantan maletas, cobijas y críos y abandonan el furgón. Es el final del mes de enero y aunque el sol está fuerte, a la sombra se siente frío. Un vientecillo barre los andenes, haciendo estremecer a los recién llegados.


El pueblo es pequeño, de calles empedradas y casas de estilo colonial unas, otras medio afrancesadas de tiempos del Porfiriato. Ya mal pintadas y dejadas por el tiempo. Como viejas aristócratas venidas a menos.


Los viajeros caminan hacia el centro del pueblo, dos o tres cuadras y llegan a la Plaza principal, un cuadrado de tierra con unos cuantos árboles de hojas perennes. En el costado Poniente de la Plaza, se levanta la Parroquia y adosado a ella, en la esquina, el Exconvento, hoy convertido en la Escuela de Hijos del ejército, el Internado.


El trámite de inscripción fue rápido, pues ya estaba todo arreglado. Después de comer mi Madre nos llevó a la escuela y nos despedimos, sintiendo un gran vacío dentro de nosotros. Los tres hermanos ahora solos, entre extraños.


En tanto llamaban para la cena, nos pusimos a recorrer el plantel, a fin de irnos familiarizando. A la escuela se accedía por una escalinata, aproximadamente un metro con veinte centímetros arriba de la banqueta, espacio que ocupaba parte del sótano de aquellos edificios. Esta escalera desemboca en un corredor techado al frente del edificio. La entrada a la escuela está en un corredor y a un costado la Dirección y la oficina administrativa. Al terminar este corredor, hay una gran reja de acero y entramos a un patio pequeño, que da acceso al Comedor y la Cocina, así como a la oficina del Prefecto. Del lado derecho de este patio, hay un breve pasillo que comunica con el patio principal, alrededor del cual se encuentra la Enfermería y los salones de clases; en el muro del frente, se abre una gran escalinata que lleva a la planta superior, donde están localizados los dormitorios y los baños. En la planta baja, al lado derecho, un lóbrego y frío pasillo da acceso a la huerta y a la Panadería y carbonería. A espaldas de estas dependencias, ya fuera del edificio de la escuela, discurre un pequeño arroyo, seco la mayor parte del año y en la rivera opuesta, empieza la ladera del cerro.


Una vez conocido el plantel, volvimos al patio chico, donde algunos grupos jugaban al trompo; los mirones sentados alrededor del círculo de juego. Mis hermanos y yo nos acomodamos y estábamos presenciando el desarrollo del juego, cuando un jugador lanzó su trompo, con tan mala técnica, que fue a clavarse en mi frente, sobre la ceja derecha.


Mi hermano Antulio de inmediato se acercó a ayudarme, a tratar de detener la hemorragia y a consolarme, pues yo lloraba por el dolor y el susto de ver tanta sangre. Me trasladaron a la enfermería, ubicada a un costado de la Prefectura, por el patio principal. La enfermera me curó con amorosas manos y ya con un buen parche colocado y abrazado por mis hermanos, volvimos al patio, pero manteniéndonos a una prudente distancia entre nosotros y los jugadores de trompo.


A las seis de la tarde llamaron a cenar, por ser primeros días y no tener clases aún, se podía uno sentar en cualquier parte, de forma que mis hermanos y yo nos sentamos a una mesa que era para quince personas, siete a cada lado y en la cabecera el Jefe de Mesa.


El aroma del atole de avena, pan recién horneado y frijoles cocidos, llenaba el ambiente y despertaba el apetito de los niños. Uno de los alumnos mayores, que ya tenía tiempo estudiando ahí, nos llevó una jarra con atole y una olla de frijoles, el pan había que ir a tomarlo de una canasta, cerca de uno de los ayudantes de la cocina.


No podemos decir que fue una buena merienda, pues aunque los alimentos estaban sabrosos, la ausencia de la Madre y la hermana se hizo mas notoria. Los tres chiquillos merendaron en silencio, al terminar llevaron sus trstos sucios a la cocina y salieron al patio. La noche empezaba a refrescar y Antulio abrazaba a los pequeños, uno a cada lado, como para protegerlos del frío.


Los tres se fueron a sentar a una banca, fuera de la Dirección y ahí los fue a buscar el Prefecto, acompañado de una señora alta, delgada, de rostro enérgico pero bondadoso, quien preguntó:


¿cómo se llaman los pequeños?


Sergio y Pepe, contestó Antulio.


Muy bien, repuso la señora, yo soy Adela y soy la encargada del dormitorio de los pequeños, tú, le dijo a Antulio, irás a dormir al dormitorio de los mayores.


Antulio, el hermano mayor, habló con los dos niños; Pepe, con un poco mas de madurez, aceptó que habría que separarse de su hermano mayor para dormir y también para estudiar. Pero Sergio se aferró a las piernas de su hermano y entre llantos y gritos se negó a separarse. Antulio, con un nudo en la garganta, comprendía que era inevitable la separación de sus hermanitos; tomó en brazos al pequeño y se encaminaron a los dormitorios, precedidos por Adela, quien muchas veces había presenciado escenas parecidas.


Llegaron los niños al dormitorio de las pequeños y no se había logrado nada, Sergio seguía aferrado a su hermano Antulio. Debiendo poner fin a esta situación, Adela le pidió a Antulio que le entregara al niño y que se retirara a su dormitorio, al otro lado del corredor.


Con gran esfuerzo pudieron separar a los hermanos y ya con el chiquillo en brazos y seguida de Pepe, Adela se adentró en el dormitorio. El llanto de Sergio era lastimero, angustioso, pues sentía esa separación como una continuación del alejamiento de su Madre y hermana. Con el corazón estrujado, Antulio se alejó, rumbo a su dormitorio, sufriendo también por el llanto de su hermano.


En tanto, en el dormitorio de los niños el drama continuaba, Adela cerró la puerta parq que el niño no se saliera, pues el pequeño no se quedó en su cama; hincado junto a la puerta, lloró lastimeramente durante toda la noche, llamando a Antulio, quien a su vez lo escuchó llorar hasta el nuevo día.


Este fue el primer día en el Internado de tres hermanos niños que, aún de viejos, siguen unidos por ese amor indisoluble que su Madre les legó. Amor que abraza también a Iris, la hermana que siguió al lado de la Madre.




Sergio Amaya S.
Febrero 9/2009
Ciudad Juárez, Chih.

lunes, 9 de febrero de 2009

El ángel del amor

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¿Cómo poder darnos cuenta,
Al caminar en la vida,
Si ese ser que nos frecuenta
Viene a robarnos la vida?

Es hermosa cual ninguna,
Ha robado mis sentidos.
Rostro de pálida luna,
Labios dulces, como nidos.

Si te da una sonrisa
Y te sientes atrapado,
Espera, no corre prisa,
A la vida has renunciado.

Vive entonces amando,
Ya entregaste tu vida,
Es un ángel caminando,
Ya tu vida esta rendida.

Cuánta suerte, Dios bendito,
Pues un ángel Tú me diste,
De este amor haré un rito
Amando como pediste.


Sergio Amaya S.
Febrero 4/2009
Ciudad Juárez, Chih.

miércoles, 28 de enero de 2009

Pbro. RAMÓN F. CELIS N. -Calavera 2002-

Pbro. Ramón F. Celis Nevaire

En el Marqués se encontraba
El Padre Celis rezando,
Cuando la muerte trató
De llevárselo cargando.
Por mas que pujó y pujó
No lo pudo levantar,
Ahora la flaca se queja
De una hernia discal.

Dice la parca llorando,
Que paciente ha de esperar
A que adelgace el curita,
Que al panteón ha de llevar.
Ya no lloren marquesanos,
Que la parca ya cumplió,
Se llevó a quien regañaba,
Al panteón irá a rezar.

En la junta diocesana
Felipe lo va a extrañar,
También lo extrañan Cuquita,
José, Gaudencio y Francisco
De forma muy especial.
Ramón ocupó dos fosas
Del Panteón Municipal.

Sergio Amaya S.
Octubre de 2002
Acapulco, Gro.

viernes, 23 de enero de 2009

Lic. GUSTAVO VERA G. -Calavera 2002-

Lic. Gustavo Vera Grazziano

Sentado tras su escritorio,
Donde vende material,
Estaba mi Gus pensando
Quien le llegaría a comprar,
Cuando apareció la parca
Con su sonrisa letal.
Dame dos de cal, y pronto,
Que los quiero pa’ llevar.

Vente conmigo Gustavo
Que la fiesta va a empezar,
Tráete tu Biblia si quieres,
Para que vayas leyendo
Los Salmos que tú prefieres.
Con los hermanos Cristianos
Te llevamos a enterrar.
Pide al Señor te bendiga,
Pues al fondo vas a dar.


Sergio Amaya S.
Octubre de 2002
Acapulco, Gro.

Pbro. RAMÓN F. CELIS N. -Calavera 2002-

Pbro. Ramón F. Celis Nevaire

En el Marqués se encontraba
El Padre Celis rezando,
Cuando la muerte trató
De llevárselo cargando.
Por mas que pujó y pujó
No lo pudo levantar,
Ahora la flaca se queja
De una hernia discal.

Dice la parca llorando,
Que paciente ha de esperar
A que adelgace el curita,
Que al panteón ha de llevar.
Ya no lloren marquesanos,
Que la parca ya cumplió,
Se llevó a quien regañaba,
Al panteón irá a rezar.

En la junta diocesana
Felipe lo va a extrañar,
También lo extrañan Cuquita,
José, Gaudencio y Francisco
De forma muy especial.
Ramón ocupó dos fosas
Del Panteón Municipal.

Sergio Amaya S.
Octubre de 2002
Acapulco, Gro.

Arq. FRANCISCO ORBE RUIZ -Calavera 2002-

Arq. Francisco Orbe Ruiz

Estaba Francisco Orbe
Sentado en un equipal,
Mirando como los peones
Excavaban un zanjal.

Entonces llegó la muerte
Y el arquitecto, tranquilo,
Su vida quiso explicar,
Con su lenguaje costeño
De forma muy especial.

Yo no sé si eres costeño
O tartamudo al hablar,
Aquí termina, y reseño,
La flaca te va a llevar.

Espera, no me demoro,
Aún se atrevió a clamar,
Para entregar a Fragoso
La relación semanal.

Sergio Amaya S.
Octubre de 2002
Acapulco, Gro.

Arq. Jesús a. Fregoso A. -Calavera 2002-

Arq. Jesús Fregoso Adame

Jesús Fregoso, arquitecto
De Acapulco, se murió muy de repente,
Trabajaba en el proyecto
De su trabajo siguiente,
Cuando le llegó la flaca
Con su guadaña indecente.

Ahora ya se halla en el limbo,
Proyectando sin parar,
Unas criptas muy hermosas
Para irse a descansar.
En su camioneta blanca
Se lo llevan a enterrar,
Cuidado con la palanca,
No la vayas a estropear.

Sergio Amaya S.
Octubre de 2002
Acapulco, Gro.

Dr. David Jaramillo - Calavera 2002

Dr. David Jaramillo
Odontólogo Endodoncista

Se encontraba el buen doctor
Una endodoncia tratando,
Cuando le llegó la muerte
A llevárselo cargando.

Espera, clamó en un rezo,
Aún tengo mucho trabajo
Para el próximo Congreso
Y el domingo jugaré
Una vuelta de nueve hoyos.

No te inquietes Jaramillo,
Que esto será casi igual,
Jugarás un solo hoyo
Y tendrás un buen Congreso
En el Panteón Municipal.

Sus estudiantes muy tristes
Se lo llevan a enterrar,
Alguno que otro pensando
Ya no me va a reprobar.

El Colegio Celayense
En pleno lo va a llevar,
Con una computadora
A su destino final.


Sergio Amaya S.
Octubre de 2002
Acapulco, Gro.

VIAJE A OTRA DIMENSIÓN

Cuanto tiempo de silencio. Cuanto tiempo desprendido de la realidad cósmica por estar inmerso en la vida material. Tanto agobio y desgaste emocional tratando de satisfacer las necesidades físicas.

Hace ya varios años que no estoy en contacto con ustedes, amados hermanos y amigos. Para vosotros estos años habrán sido como un instante de vida, en cambio para mi, cuerpo finito, han representado un cúmulo de experiencias de todo tipo: Mis hijos se hicieron hombres, formaron familias, llegaron mis nietos y yo envejecí un poco mas. Mi matrimonio se ha fortalecido y vivo en santa paz. Tal vez me ha faltado inteligencia para ahorrar algo de lo que he ganado, pero no obstante, lo doy por bien empleado; seguro estoy que al morir, lo que menos me hará falta es el dinero.

-Bien dices, hermano, -respondió el Espíritu- en cuanto a este lapso de silencio, ha sido apenas un suspiro en esta infinitud. Yo, como tu espíritu, he estado ocupado en procurarte buenas vibraciones y, en lo posible, evitar que las malas te hagan demasiado daño, aunque bien sabes que no siempre nos es posible evitarlo. Por lo que se refiere a la fortuna material, efectivamente, no ocuparás dinero en esta dimensión. La moneda que requerirás serán tus actos en vida y, debo decirte, en estas divisas también hay dinero falso.

-Pues yo, hermanos, -intervino la Mente- no he tenido tiempo de reposo, pues como la mente que soy de mi hermano cuerpo, he estado presente en todos los acontecimientos que ha vivido. En realidad debo decir que los tres hemos crecido, pues las experiencias nos han nutrido a los tres. Pero vamos, hagamos un viaje como antaño, unamos nuestros deseos como manos y vayamos en pos de aventuras, pues siempre hemos encontrado algo nuevo, ¿les parece bien?

-Por mi parte estoy dispuesto y ansioso, repuse convencido.

-Yo no encuentro mejor manera de festinar el reencuentro, –contestó el Espíritu- así que en marcha. Les propongo que vayamos a un mundo de desencarnados, pero debo decirles que podría no ser atractivo, aunque sí bastante ilustrativo.

Una vez puestos de acuerdo, un gran túnel se abrió ante nosotros, al fondo se veía una luz brillante y a contraluz se dibujaba una especie de cuerpo, pero casi translúcido. Los tres amigos avanzaron por el túnel, precedidos por el Espíritu. Desde luego que no íbamos caminando, en realidad flotábamos el uno junto al otro y ese túnel de dimensión inimaginable, parecía no terminar, aunque la luz del final cada vez era mayor. Cuando al fin llegamos al lado de la figura que se encontraba al final del túnel, nos percatamos que era un ser de ropaje muy blanco, de cuerpo casi transparente y que de él emanaba una gran sensación de paz y tranquilidad.

La paz sea con ustedes, queridos hermanos, mi nombre último entre ustedes fue Abelardo y así me identificarán, aunque ya en nuestro estado el sexo no existe, somos simplemente cuerpos de energía que adoptamos alguna forma para ser reconocidos por visitantes del mundo de los encarnados. Aquí se darán cuenta que hay seres con diferente brillo y densidad; entre mas denso y opaco el ser, está en etapas de crecimiento, es decir, espiritualmente no ha alcanzado niveles de perfección y solamente estará de paso, en espera de ser reencarnado para seguir su camino de aprendizaje.

Yo seré su guía, pues a la vez soy el Espíritu Protector de este hermano encarnado, lo dijo dirigiéndose a mi. Tú no me conoces, pero he estado junto a ti desde el mismo instante de tu concepción. Te he guiado y cuidado en cada momento de tu vida, nunca me has escuchado, pero he influido en ti para que, cuando tropiezas, te puedas levantar con mayor sencillez, no podemos evitarles las caídas, pues esas son el resultado de decisiones tomadas como seres humanos, pero, en lo posible, tratamos de guiarlos por el camino correcto.

Como te das cuenta, tu Espíritu no tiene una gran brillantez, pero tampoco es totalmente opaco, están en su pleno desarrollo y su camino ha sido el correcto, procuren no desviarse y pronto llegarán a su meta. Aunque ese “pronto” para ti, cuerpo físico, puede representar cientos de años, purificándote a través de vidas sucesivas, en realidad de los físico se vale el Espíritu para alcanzar su perfección.

Pero, no hablemos mas, iremos a un planeta remoto para ti, volvió a dirigirse al Cuerpo y tú, Mente, deberás de aprender todo lo posible, para que te sirva de experiencia futura, pues tu vida también se prolonga a través de las eras y forma parte de la llamada Memoria Universal, que se origina y concluye en el mismo sitio que nosotros, en el regazo del Padre. Este punto se los aclararé en otra visita, por hoy debemos partir.

Los cuatro viajeros, envueltos en la cálida luz de Abelardo nos vimos viajando en el espacio infinito, cuerpos celestes de diversos tamaños cruzaban a nuestro lado, en cierto momento cruzamos una zona en que se veían cantidad de rocas volando, pero todas viajando en el mismo sentido, aparentemente a la misma velocidad.

Esto es, dijo Abelardo, lo que queda de un antiguo sol que se ha desintegrado, para reincorporarse al polvo primigenio, que mas adelante dará vida a nuevos planetas y sistemas de planetas y soles, Ahora nos dirigimos a lo que en la Tierra conocen como la Estrella Arturo, de la constelación del Boyero, se encuentra, a 36.7 Años Luz de la Tierra, su nombre significa “el guardián del oso”, tal vez por su proximidad a la Osa Mayor y a la Osa Menor. Alrededor de Arturo existen infinidad de pequeños planetas, pocos son los que se ven desde la Tierra, precisamente por la luminosidad de Arturo.

Uno de tales planetas es nuestro destino, su nombre “Abrerum”, es un planeta que está en sus primeros cientos de años de población, como se darán cuenta, Arturo es tan grande que en el planeta, aunque se encuentra muy alejado de él, desde la superficie de Abreum, Arturo se mira unas quince veces mayor de lo que en la Tierra se mira el sol; su año solar es de el equivalente a veinte años para ustedes, pues ya se imaginarán que para rodear a Arturo se requiere una órbita inmensa.

Pero lo importante para nosotros es el conocer la vida de los humanos en el planeta. Como ven. Continuó Abelardo mostrándonos a grupos de seres que habitaban en cuevas, los seres humanos son como ustedes mismos, pues no podría ser diferente. Estos seres que vinieron a poblar Abreum, son seres espirituales muy atrasados, que en vidas anteriores han cometido infinidad de errores, cometido robos, estafas, homicidios, etc. Esto tal vez sea el infierno a que se refieren algunas historias, pues, como pueden ver, están saliendo apenas de una vida animal, casi irracional. Estos seres vivirán aquí por siglos, hasta que se vayan puliendo a través de vidas sucesivas; así fue la vida en la Tierra y así empieza en todas partes. Entre tantos seres atrasados, podrán ver que alguno se destaca por una cierta inteligencia, ese debe ser un Maestro, enviado aquí no como castigo, sino como premio por su buen desempeño en planetas mas avanzados. El Universo es infinito, no tiene principio ni tiene final, todo él emana de esa Energía Divina que es el Creador. Todo sale de Él, todo vuelve a Él. Nadie puede violar ese principio y todos trabajamos para lograr la perfección que nos lleve a Él.

El planeta estaba cubierto por grandes pantanos, espesas selvas donde se abatían poderosas tormentas. Mares impetuosos de aguas gruesas, pobladas de miríadas de seres de todas formas y tamaños. En los bosques de mas altura, fuera ya de los miasmas que se desprenden de los pantanos, se miran diversos animales, seres gorilescos de pelambre gris, mas altos que los hombres, que vale decir, son de mayor estatura que el promedio en la Tierra. Aves multicolores, también de gran tamaño, en fin, la vida se observa en todos los rincones, pero los grupos humanos que hemos visto llevan una dieta mayormente vegetariana, comen la yerba cruda, pues no conocen el fuego. También viven en las partes altas de la montaña, andan desnudos y se ven bastante peludos, pero ya caminan erguidos, aunque su andar es muy desgarbado todavía. Aparentemente viven juntos unos cuantos machos y varias hembras, se ven grandes grupos de chamacos.

Pero, cuéntanos, Abelardo, habló mi Espíritu, ¿Cuántos cientos de años pasarán para que estos hombres alcancen, digamos, los avances que se han logrado en la Tierra?

Eso solamente el Padre lo puede saber, repuso nuestro Guía, pero el tiempo no es importante, pues como verán, nosotros nos encontramos en una dimensión distinta a la de la Tierra; vean si no: De acuerdo a lo que el hombre de la Tierra conoce, para llegar a Arturo viajando a la velocidad de las naves mas adelantadas, el viaje, ya de suyo imposible, requeriría mas de 650,000 años terrestres. Pero para nosotros han sido solo unos segundos, ¿saben por qué?, porque nos movemos en la cuarta dimensión, es decir, en el Tiempo. Cuando el hombre aprenda a viajar en el Tiempo, podrá visitar todo el Universo si se lo propone, pero para ello no basta tener los conocimientos tecnológicos, sino tener el suficiente avance espiritual, pues de otra manera esos viajes terminarían en viajes de conquista y veríamos en el Universo las absurdas guerras que se suscitan en la Tierra.

Pero basta por hoy, queridos hermanos, yo debo velar por la seguridad de ustedes y sé que el Cuerpo requiere volver a su tiempo para descansar, ha sido muy grato el tenerlos y sé que mas adelante nos volveremos a encontrar.

De pronto nos hallamos nuevamente en la boca del túnel, donde nos despedimos de Abelardo, aún cuando se veía obscuro el camino, nos sentimos seguros, pues sabíamos que un ser especial estaba velando por nosotros.

A la mañana siguiente desperté relajado, descansado; tenía muy presente lo vivido el día anterior y miré con agrado el sol de la mañana y la gente que se movía apresurada para que el tiempo les alcanzara. Que paradoja, pensé, y me apresuré a abordar un autobús para llegar a tiempo a mi trabajo.


Sergio Amaya S.
1996 Acapulco, Gro.
2009 Ciudad Juárez, Chih.

jueves, 22 de enero de 2009

LA CHICA DEL PUERTO

Sentada en la arena
La chica miraba a la nada,
Mirada brillante, serena,
Silbaba una copla entonada.

Su rostro era hermoso,
Su cuerpo perfecto,
El sol, cual amante brioso,
Bañaba su cuerpo. Amor en secreto.

Y yo la miraba temblando,
Vibrando de amor y deseo,
Sintiendo temores, dudando
Si hablarle de amores o irme a paseo.

Pero fue mayor esta cobardía,
La miré temblando, amando,
Caminé de frente, mirarla quería.
Amarla en secreto, mi alma quemando.

La chica del puerto
No volvió otro día.
Ahora vivo muerto,
La busco, mi alma porfía.

Sergio Amaya S.
Enero 20/2009
Ciudad Juárez, Chih.

PRIMERA COMUNIÓN

Son las manos de una madre
Que con diligente amor
Preparan ya los recuerdos
De la fiesta del menor.

El niño, con ilusión,
Va a recibir el domingo
En Cuerpo a Nuestro Señor,
Pensando en ese milagro
Con una gran devoción.

Cristo bendito sonríe
En esta pequeña estampa
Que guardaré con cariño.
En fecha tan señalada
Fue la Comunión del Niño.

Sergio Amaya S.
Abril 8/2000
Celaya, Gro.

PAMELA -2008-

Un tierno capullo
Llegó en primavera,
Como suave arrullo
Que un ángel hiciera.

Llegó despacito,
Como de puntillas,
Como un vientecito
En suaves mantillas.

La Luz de la vela,
El Agua Bendita,
Su nombre, Pamela,
El Cielo recita.

Ha pasado el tiempo,
Ese botoncito se convirtió en flor
Llena nuestro tiempo
Cubierta de amor.

Mariposas y gorriones,
Lleven un beso a Pamela,
Envuelto en muchos listones
Y un pastel de ciruela.

Sergio Amaya S.
Abril 25/2008
Ciudad Juárez, Chih.

LAS ESPINAS DEL AMOR

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Ángel de pies diminutos
Que pasaste por mi vida,
Fueron breves los minutos
En que llenaste mi vida.

Te juré amor eterno,
Pero eterno grande es,
Y ese amor tan tierno,
Se hizo duro, ya lo ves.

Era bella y muy jovial
Y yo la amé con delirio,
Su risa era de cristal
Y sus ojos un martirio.

Es el amor una flor
Que suele tener espinas,
Te atrapa con su candor
Y hiere si no lo mimas.

Cuan feliz fui ese tiempo
Viviendo de sus encantos,
Quisiera volver el tiempo
Y perderme entre sus mantos.

Pero el tiempo ha pasado,
Los años estragos dejan,
Su recuerdo va clavado.
Espinas y amor se alejan….

Sergio Amaya S.
Enero 9/2009
Cd. Juárez, Chih.

miércoles, 21 de enero de 2009

LA VIDA

La vida, espacio breve
De tiempo, que el hombre
Con su necio egoísmo
Desperdicia como agua
O le quema como lumbre.

La vida, gracia divina
Que nos concede el Creador
Y nosotros, ignorantes,
Le pagamos con espinas
Y le causamos dolor.

Padre bueno, Tú nos diste
Tu Hijo con mucho amor,
Nosotros lo despreciamos,
Nos burlamos, le ofendimos,
Le clavamos en la cruz.

Padre, aún así nos amas
Y perdonas a tus hijos,
Dándonos todos los días
Cuerpo y Sangre de Jesús
Para curar nuestras almas.

Por eso, Padre, ofrezco
Dedicar mi vida toda
al amor a mis hermanos,
adorarte hoy y siempre,
en la vida que me diste.

Sergio Amaya S.

Abril 15/2000
Celaya, Gto.

HISTORIAS Y VIDA

Vivir la vida, amar,
Tener historias para contar,
Conocer a mucha gente,
Personajes de una historia a relatar.

Una vida, mil caminos,
Conociendo otras ciudades
Llenas de encantos genuinos,
Parajes de otras edades.

Hoy conozco una persona,
Un Maestro, un albañil o un artesano,
Otro tiempo, una casona,
Un amigo siempre a mano.

Contar historias de tiempo,
De vidas y de lugares,
Viviendo de tiempo en tiempo
Con alegrías y pesares.

Años de vida, vividos
Con entrega, con cariño,
Trabajos siempre cumplidos,
Vivir sencillo, cual niño.

Y así, viviendo mi tiempo,
Pasé la vida aprendiendo,
¿amores?, uno a uno, a su tiempo;
Siempre feliz, a la vida voy sonriendo.

Historias he conocido
Como conozco a un amigo,
Las guardo en mi corazón henchido,
Y siempre estará conmigo.

Ya me retiro, mi amigo,
A ver caminar el tiempo,
Te llevo en el corazón, lo digo,
Para tenerte en mi tiempo.

No es nostalgia lo que siento,
Pero añoro su calor,
Vuela mi imaginación al viento,
Sintiendo un suave dolor.

Sergio Amaya S.
Ago 31/2007
Acapulco, Gro.

EL BAJIO

Hermosas ciudades
Las tiene el Bajío,
Con gente sencilla,
De suaves modales.

Primero Irapuato,
Ciudad de mi infancia;
Con sus dulces fresas
Y calles torcidas, como garabato.

Recuerdo un retrato
De noble ciudad,
Como un relicario,
Bella Guanajuato.

León industriosa,
Mujeres hermosas,
Comercio constante,
Gente laboriosa.

La dulce Celaya,
Cual fina cajeta,
Templos y conventos
Que el tiempo avasalla.

Jerécuaro y Coroneo
De viejos recuerdos,
Calles empedradas,
En sueños las veo.

Dolores Hidalgo
De tranquilas calles,
Cuna de valientes
Como el Cura Hidalgo.

San Felipe, noble
Ciudad en el tiempo,
Huele a tierra limpia,
Que el recuerdo hable.

San Miguel El Grande,
Grande fue tu héroe
Don Ignacio Allende,
Que la historia mande.

Uriangato y Moroleón,
Ciudades siamesas
Que espacio reclaman
Cual si fuese un león.


Acámbaro comerciante,
Nudo ferroviario
que ahora descansa
con rostro anhelante.

En fin, cien ciudades mas
Que el Bajío cobija
Cual madre amorosa,
Viviendo ahora en paz.

Tierra de abundancia,
Tu campo abonaste
Con sangre muy noble
Por la Independencia.

Décadas mas tarde, otra confusión.
Los campos se agotan,
Mas sangre los riega
En la Revolución.

Ahora vive en paz,
La gente trabaja,
El campo produce,
Es gente capaz.

Sergio Amaya S.
Nov. 29/2007
Naucalpan, Méx.

EL AMOR QUE VIENE, EL AMOR SE VA

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Llegó como brisa,
con paso silente,
Su gracia matiza
Y ocupa mi mente.

Después fue más franca,
Su presencia grata
Mil colores tiene,
Mi atención arranca.

Otra vez vuela
Cual grácil gaviota,
Su presencia etérea
Mi alma consuela.

Pero un día, de pronto,
Con rudo clamor
Se va de mi vida
Ese dulce amor.

Luego vago triste
Sin rumbo encontrar,
Como viento helado
Que mi alma reviste.

Cuan frágil entiendo que es el amor,
Como leve flama, de suave fulgor,
Una leve brisa y su llama se extingue,
Necesita siempre de vivo calor.

Busquemos entonces el amor perenne,
No por ser distinto, distinto será,
Pero es mas maduro, no perecerá;
Dale tu confianza, dale tu calor,
Ya verás entonces que el amor retiene.

Sergio Amaya S.
Junio/2007
Acapulco.

EL AMOR DE VEINTE AÑOS

Hace apenas veinte años
Desde que te conocí.
Parece que fuese ayer
Aquella tarde de mayo
Que apareciste ante mi.

Yo tenía cuarenta años,
Tú treinta y cinco apenas,
Ambos estábamos solos
Esperando una pareja
A quien darle nuestro amor.

Gracias, amor de mi vida,
Por estos veinte años vividos,
Con tu amor, con tu confianza;
Por el espíritu unidos,
Por el amor de Dios, mas unidos.

Hoy estamos de la mano
Mirando hacia la vejez,
Nuestro futuro es muy cierto
Pues amándonos vivimos
Sin mentira y sin doblez.


Sergio Amaya A.
Marzo/2000
Celaya, Gto.

EFIMERO

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Era una joven bella,
Lozana como una flor,
Yo me enamoré de ella,
De esa luz y su candor.

Pero ella era muy joven
Y yo era algo mayor,
Muerte y amor retienen,
Ambos nos causan dolor.

La muerte luto nos pone,
A una ausencia lloramos,
El amor, ¡ay!, nos supone
Sufrir por lo que logramos.

A mi me tocó la muerte,
Pues aquella joven bella
Cambió de pronto mi suerte
Y morí por culpa de ella.

Sergio Amaya S.
Octubre 29/2008
Cd. Juárez, Chih.

DIA DE SAN VALENTIN

Día dedicado al amor y la amistad
Cuántos recuerdos me vienen
El Día de San Valentín,
Recuerdos que me sostienen
En una historia sin fin.

Son recuerdos de amistades
Y de amores ya pasados
Que llenaron mis edades,
Pues todos fueron amados.

Muchos siguen en mi vida
Colmando mi corazón,
Otros son ya cosa ida
Pero en mi alma son tizón.

A todos yo los recuerdo,
Los guardo en mi corazón
Y nunca su imagen pierdo,
Pues todos son mi razón.

A mis amigos cercanos
Amor fraterno les doy,
Dios me envió estos hermanos
Que me aceptan como soy.

El amor a mi pareja
Dios me lo dio en una rosa,
Amor que nunca se aleja,
Gracias le doy a mi esposa.

A mis amados hermanos
Amor perenne les tengo,
Yo los tomo de las manos
Y en su amor yo me sostengo.

De todos siempre me acuerdo
En este Día del Amor,
De todos guardo un recuerdo
Y gracias doy al Creador.

Sergio Amaya S.
Febrero 13/2008
Naucalpan, Méx.

AMIGO

Encontrar a un amigo
Es hallar al alter ego,
Estará siempre contigo
Caldeado en fraterno fuego.

Ese amigo desea con alborozo
Que le aceptes como es,
Que escuches sus lamentos o su gozo
Y no busques en él lo que no es.

Jesús nos enseñó el amor de hermano,
Ofrendando su vida por la nuestra,
Imitemos a Jesús dando al amigo nuestra mano
Y dándole amor según Su muestra.

Cuando lejos estemos de ese amigo,
Bastará tan solo tenerlo en nuestra mente:
Nuestro espíritu así estará contigo
Y el tuyo tocará con suavidad mi mente.

Sergio Amaya S.
Marzo 23/2008
Naucalpan, Méx.

ALEJANDRA -Acróstico-

Alex, muy amada nietecita,
La felicidad me llena
En cuanto veo tu sonrisa
Jugando en esa carita.
Al llegar a nuestras vidas
Nos nació un nuevo sol,
Dos de Abril inolvidable,
Recibimos la noticia,
¡Alejandra ya nació!

Sergio Amaya S.
Abril 02/2000
Celaya, Gto.

ALEJANDRA -2000-

Ya llegó la primavera
Y ya la vida renace,
El renuevo ya espera
Cuando el sol aparece.

También en nuestra alma
La espera es ansiosa,
Está por llegar
La vida animosa
De un nuevo bebé.

Doce días han pasado,
Los pájaros trinan,
Las plantas florecen,
La luz nos envuelve,
La nena ha llegado.

Llegó un dos de abril
La vida esperada,
Nos trajo alegría,
Nos llenó de vida,
Nos llenó de luz.

Y yo me pregunto
¿Que trajo esta niña?
Que llenó mi alma,
Mi alma de abuelo,
De amor tan febril.

Sergio Amaya S.

Abril/2000
Celaya, Gto.

A TRAVES DEL CRISTAL

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Joven, a los veinte años
La vida es luminosa,
El cuerpo está nuevo
Y la mente ansiosa.

Ya natura te incita
A preservar la especie,
El cuerpo lo necesita,
El corazón se excita.

Yo aconsejo prudencia,
Pero también yo recuerdo
Mis años de cuando joven
Y no conocí prudencia.

Yo quisiera hoy dejarte
Mi ganada experiencia,
Pero sería egoísta
Al anular tu presencia.

Sólo puedo expresarte
Mi gusto al contemplarte.
Miro a la obra de Dios,
Una fina obra de arte..

Cuando tu juventud termine
Y veas crecer a tus hijos,
Que la experiencia te domine
Y tu ejemplo los ilumine.

Sergio Amaya S.
Febrero/2007
Acapulco, Gro.

SRITA. OLGA ROMÁN BRITO -Calavera 2008-


¡Olga!, exclamó la parca
Mostrando poca paciencia,
En serio que estás muy flaca,
¿me vas a hacer competencia?

Ni lo pienses, mala muerte,
Que mi figura es muy fina,
Me silban cuando camino
Hacia el Diario Diez y Siete.

Pues como quiera que sea,
Ahora sí te vas conmigo,
Necesito secretaria
Y yo ya cuento contigo.

Perdóname la franqueza,
Dijo Olguita maliciosa,
Pero no me iré contigo,
Tu delgadez me avergüenza.

Pues aunque chilles y llores,
Hoy te llevo hasta el panteón,
recibirás, no silbidos,
sino un gran ramo de flores.

Sergio Amaya S.
Noviembre 2008.
Ciudad Juárez, Chih.

PSIC. FERNANDO REYES B. -Calavera 2008-


Psic. FERNANDO REYES BAÑOS
Catedrático de la Universidad Americana de Acapulco.
Creador y editor de http://www.periplosenred.blogspot.com


Trabajaba Reyes Baños
De espaldas a la pared,
Subiéndole unos temas
A su Periplos en Red.

De pronto se abrió la puerta
Y entró la horrenda parca,
Vengo a llevarte Fernando,
Pues sin ti me siento muerta.

Mira, mi flaca querida,
Vamos a charlar un poco,
Si tú respetas mi vida,
Yo te lavaré el coco.

¡Calla, Fernando!, no sigas,
Respondió muy indignada,
Si no aparezco en Periplos,
Mejor no platico nada.

Desde entonces no lo suplo,
Dice Fernando muy serio,
Noviembre es para la flaca
Y yo no voy al periplo.

Sergio Amaya S.
Noviembre 2008.
Ciudad Juárez, Chih.

ARQ. JESUS A. FREGOSO -Calavera 2008-


Arq. JESUS ANTONIO FREGOSO A.
Catedrático de la Universidad Americana de Acapulco

Un lunes, muy de mañana,
Vimos al buen arquitecto
Camino a la Americana,
Disfrutando del trayecto.

En eso llegó la muerte
Y le dijo despacito:
Fregoso, qué buena suerte,
Vas a dar un paseíto.

Permíteme, flaca amiga,
Dijo Jesús temeroso,
Tengo clase de Proyecto,
Si no voy se me castiga.

No se preocupe arquitecto,
Pues ya le tengo una chamba,
Dijo la muerte sonriente,
Del panteón quiero un proyecto.

Sergio Amaya S.
Noviembre de 2008.
Ciudad Juárez, Chih.

Arq. Silvestre López Portillo C. -Calavera 2007-

Silvestre López Portillo,
Hombre de ilustre linaje,
Un escritor o un can pillo
No le mancharán el traje.

Volvemos a lo mismo,
Le dijo la Parca al lado,
Si te vienes ahora mismo
Yo te haré mi Delegado.

No puedo seguirte, Flaca,
De manera cual ninguna,
Pues yo debo terminar
Las casas de La Laguna.

Si que las terminarás
Y de manera muy regia,
Muchas casas construirás
Pero en la Laguna Estigia.

Ahora su epitafio reza:
“Aquí yace un hombre honesto
Cuya ausencia a nos nos pesa.
Lo añoramos, por supuesto”.

Sergio Amaya S.
Octubre de 2007
Naucalpan, Méx.

Vero y Jaime de la Barrera -Calavera 2007-

Vero y Jaime, los recuerdo
Como una pareja ideal,
Pues mediante mutuo acuerdo,
Hacen negocio formal.

Pero la Parca llegó
Para completar el cuadro;
En negocios gano yo,
A ustedes dos me los cargo.

Espera, flaca maldita,
Dijo vero sollozando
Y con débil vocecita
Mi presupuesto estoy acabando.

A mi nadie me toma el pelo,
Dijo con bravura Jaime
Antes de tocar el suelo,
Pero eso sólo es un chisme.

Ustedes remodelaron
Y de eso hace ya un rato,
Pero contentas quedaron
Las Momias de Guanajuato.

Por eso, dijo la Muerte,
Me los llevo al alimón,
Si ser pareja es su fuerte,
Nos ahorramos un cajón.

Hoy vamos al campo santo
A rezar una novena
A quien extraño yo tanto:
A Jaime y a la Morena.

Sergio Amaya S.
Octubre/2007
Naucalpan, Méx.

Srita. Olga Román Brito. -Calavera 2007-

Una nota apareció
En el Diario Diez y siete,
Que a mejor vida pasó
Olguita, como a las siete.

Iba llegando al periódico
A cumplir con su “chambita”
¡Déjame! o despotrico
¡Quítate!, flaca maldita.

Mira tú, quien dice flaca,
Dijo la Muerte burlona,
Yo soy huesuda muy parca,
No discutas, cabezona.

¿A donde vamos con prisa?,
Preguntaba la Román,
Aunque le digas a Elisa
Te llevaré a Michoacán.

Vamos pues, ya qué remedio,
hoy le fallaré al Inge,
aunque me muero de tedio,
no haré nómina, ya dije.

Una lápida recuerda
A Olguita y su minifalda,
Quizás la muerte le muerda
Para alargarle la falda.

Sergio Amaya S.
Octubre de 2007
Naucalpan, Méx.

Psic. Fernando Reyes Baños. -Calavera 2007-

Estaba Fernando absorto,
dando su clase temprano,
cuando entró a paso corto
la Muerte, guadaña en mano.

Hola, mi querido amigo,
Vengo por ti y no lo suplo,
Pues viajaré yo contigo
Y haremos un buen periplo.

Mira, mi querida Flaca,
Que te está aflorando un trauma,
Por ello te ves tan parca,
Tan terca como una reuma.

Mejor vamos poco a poco
Para ir al campo santo,
Deja de lavarme el coco
Y no te resistas tanto.

Ahora de Fernando vemos
Un retrato en la pared,
Lo recordamos al menos
En su Periplosenred.


Sergio amaya S.
Octubre de 2007
Naucalpan, Edo. Méx.

Gustavo Vera y Felipe Sandoval -Calavera 2007-

Gustavo y Felipe estaban
Terminando La Canica,
Ya los socios calculaban
Que iba a quedarles chica.

De pronto se abrió la puerta
Y la Parca apareció,
Dame una “chela” bien muerta
Que el calor ya me abrasó.

Prepárense, Socios, dijo,
Que me los voy a llevar,
Pues al panteón me dirijo
Y “chiras” van a pelar.

Espérate, triste flaca,
A una voz ambos dijeron,
Hay que develar la placa.
Si, la develarán en el fondo del cajón.


Sergio Amaya S.
Octubre de 2007
Naucalpan, Edo. Méx.

Arq. Jesús A. Fregoso Adame -Calavera 2007-

Encontramos a Fregoso
Viniendo de Chilpancingo,
El retablo está precioso,
Lo terminaré el domingo.

De pronto llegó la Muerte
A llevarse al Arquitecto,
Ya tienes chamba, que suerte,
Un panteón es tu proyecto.

No la amueles, noble Parca,
Pues yo superviso a Geo,
Por las lluvias entro en barca,
Si me llevas no las veo.

Calla, calla, Arquitecto,
Pues me abrumas con tu plática,
Voy de prisa y voy directo
Hacia el Bar de La Canica.


Sergio Amaya S.
Octubre de 2007
Naucalpan de Juárez, Edo. Méx.

Pbro. RAMON F. CELIS NEVAIRE -Calavera 2008-


Pbro. RAMON F. CELIS NEVAIRE
Párroco de San José, Puerto Marqués,
Acapulco, Gro.


Hola, querido Ramón.
Dijo una noche la muerte,
Quiero escuchar la homilía
Que dirás en el panteón.

Tendrás que buscar un cepo
Donde tenerme amarrado,
Pues en traje de calaca,
De seguro que no quepo.

No se me preocupe usted,
Dijo galante la parca,
Para que usted quede bien,
Lo pondremos en la Red.

Me parece imposible
Que me subas a la red,
Porque si acaso no “vites”,
Yo ya peso gigabytes.

Tienes una gran razón
Y tu salud ya me inquieta,
Para llevarte al panteón,
Tendrás que ponerte a dieta.

Sergio Amaya S.
Noviembre 2008.
Ciudad Juárez, Chih.

¿Donde está el amor?

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Donde quedó aquel amor
Que tú me jurabas pleno,
Si era tierno y sereno
¿por qué se tornó en dolor?

Si yo te amé con locura,
Sin dobleces ni mentiras,
¿por qué la verdad tan dura
Deja el corazón en tiras?

Pero el amor, aseguro,
No puede guardar rencores,
Si despertar fue tan duro,
A tu traición doy amores.

Pues el amor que es sincero
Perdona sin mas rencores,
Tiende la mano primero,
Abraza con sus amores.

Ahora que tiempo pasó
El amor es un recuerdo,
Recuerdo solo el pinchazo,
Del dolor ya no me acuerdo.

Ahora si me preguntan
Donde ha quedado el amor,
Respondo y así lo notan,
¡Yo guardo siempre el amor!.

Sergio Amaya S.
Enero 21/2009
Ciudad Juárez, Chihuahua.

EL REENCUENTRO

Era tarde ya, la jornada de trabajo había sido prolongada. Horas enteras ante el monitor de la computadora me tenían los ojos irritados, la espalda molida por las horas de estar sentado. El elaborar presupuestos que, en la mayoría de los casos no conducirían a trabajo tangible, era doblemente desgastante.

Me tiré en la cama y casi de inmediato caí en un profundo sueño. Fui cayendo velozmente en un pozo negro; parecía no acabar nunca. En algún momento se empezó a ver una leve claridad, que a medida que caía en el pozo , se iba incrementando. De pronto estaba yo parado en el fondo del pozo. Era una estancia muy amplia, de piso y paredes blancas. No se veían ventanas ni puertas, focos o lámparas, pero una agradable luminosidad y una tranquilizante temperatura producían un ambiente sereno. Se sentía felicidad en el ambiente, impregnado de sentimientos positivos. No se veía a nadie, pero se presentía la presencia de alguien; la sensación era extraña, pero no desconocida, tampoco infundía miedo, más bien curiosidad.

¿Pasó el tiempo?, no lo podría precisar... me sentía tranquilo y descansado.... nada me inquietaba. En alguna forma sabía que estaba seguro en ese lugar. Tal vez la luminiscencia, quizá el agradable clima o, por qué no, la presencia que intuía en algún lugar del espacio; alguno o todos estos elementos me llenaban de paz y tranquilidad.

De pronto lo vi, allí estaba ese viejo compañero, inseparable guía, animador constante: mi espíritu. No es que se pareciese a mi y por ello lo reconocía, sólo estaba seguro de que era él. Poco a poco fui percibiendo a mi otra antigua compañera, mi mente.

Se preguntarán cómo eran, o cómo los veía yo, trataré de explicarme: Al espíritu lo veía con alguna forma humana, pero hecho de la más fina seda blanca, casi translúcido, con una ligera aura azulada. Mi mente era como una cápsula de luz cambiante en todos los tonos y colores del arco iris. Después del asombro vino la alegría.

- Mis viejos camaradas - dije al fin - cómo han cambiado. Hace tanto tiempo que no nos veíamos y en verdad es una grata sorpresa.

El primero en responder fue el espíritu:

- También para nosotros es una grata ocasión, aunque para mi no es una sorpresa, pues nada de lo que ocurre en la vida es fortuito. Me ves cambiado y lo estoy, así como tú mismo no eres igual a la última vez que nos reunimos. Ahora tu pelo es más gris que antes, también más escaso. Algunas arrugas de tu rostro son las marcas que va dejando la experiencia.

- También yo estoy diferente - intervino la mente - pues los años no me han sido indiferentes. Todo lo que has recorrido en la vida me ha ido enriqueciendo. Cada día que pasa aprendes algo nuevo y yo crezco en mi interior. Una nueva experiencia, y yo me enriquezco... también los fracasos y errores los acumulo. Pero todo ello me va dando vida y vigor.

- Es verdad lo que dicen, - repuse - este cuerpo que tengo ha tenido cambios. No me siento viejo, pero debo reconocer que ya no tengo la energía de antes. Hace algunos años, cuando mis hijos eran adolescentes, percibía un pequeño puente entre ellos y yo; pero el puente era frágil por mi poca experiencia. Ahora, cuando ya son adultos y me han hecho felizmente abuelo, ese puente es más amplio, pero mucho más sólido.

- Yo considero, - continué - que mi mayor cambio ha sido espiritual, pues finalmente encontré, o más bien debería decir que abrí los ojos del alma y pude ver que a quien buscaba, siempre me llevó de la mano, con el amoroso cuidado que un padre guía a su hijo pequeño. Me encontré con Dios en la figura de su Amado Hijo Jesús y ello ha llenado mi alma. Le ha dado sentido a mi vida y me he entregado a El con la confianza que se le tiene a un Hermano mayor y el amor que se le tiene al Padre.

- Efectivamente - intervino el espíritu - eso que platicas es lo que me ha dado este aspecto y te da esa sensación; ese “algo” que te ha hecho superarte se llama FE. Recordarás que hace mucho de tu tiempo, cuando nos encontrábamos con más frecuencia, en aquellos tiempos tú me veías casi con forma humana, eso era debido a que tu etapa de formación estaba en el plano material. Hoy, por el contrario, tu fe te hace ver en una diferente dimensión, es decir, ya estás superando tu dependencia de la cosas materiales, haciendo receptiva la conciencia a “las cosas que no ves”. Debo aclararte que la forma en que me ves es meramente circunstancial, de manera que tu consciente tenga un punto de referencia; en la realidad yo soy parte de la Energía Universal que emana del Padre, por lo tanto no me podrías ver con ojos humanos.

- Por cierto, - dijo la mente - yo también he cambiado en estos últimos años. Todas las cosas que vas aprendiendo o la información que vas captando, se va acumulando en mi. Un símil que me gusta es el de un arbolito de Navidad. Cuando recién lo has colocado en su sitio, no tiene foquitos ni adornos y se ve opaco. A medida que le vas colocando sus ornamentos y encendiendo las luces, el árbol se va llenando de vida y brillantez. Así es la mente. La información que le llega a través de la lectura, los medios de comunicación, la vida diaria, son los ornamentos que me van enriqueciendo. Los conocimientos que vas acumulando con el paso de los años, son los foquitos que me van llenando de luz; si a esto añadimos la fe, entonces realmente estaré refulgente, como hoy me ves. Eso no quiere decir que ya tengas todo el conocimiento, sería tonto pensarlo, pero sin duda sabes un poco más que la última vez que nos encontramos. El ser humano no deja de aprender algo hasta que muere. Aún en ese momento aprenderá algo, tal vez lo más valioso de su vida, pues aprenderá que está pasando a la Vida misma.

- Bueno mis queridos compañeros, - hablé nuevamente - ahora que nos hemos reencontrado espero que me tengan preparado algún viaje, no saben cuánto he extrañado esos periplos.

- Por cierto que te hemos preparado algo al respecto, - dijo el espíritu - creemos que te agradará. Como para mi no existe el tiempo, cuando menos en la forma de percepción humana, nos trasladaremos al pasado. Debo decirte que seremos meros espectadores, pues no podremos ser vistos ni oídos, pues tampoco nos está permitido intentar cambiar ningún acontecimiento. Lo hecho es voluntad y plan del Padre y nosotros meros actores o espectadores, según se trate. Cierra los ojos y unamos nuestra energía para poder viajar.........

De pronto sentí un leve tirón y un flotar libremente. No sentía temor alguno y no podría precisar cuanto tiempo duró esta experiencia. Al abrir los ojos, - por indicación del espíritu - nos encontramos en una llanura de vegetación semidesértica. Se veían algunas palmeras datileras, cactáceas de diversas especies, arbustos y pequeños chaparrales. El sol estaba a tres cuartos de su diario camino. Las sombras tendían a alargarse. Estábamos parados a la vera de un camino adoquinado, ancho como de diez metros. Para ambos lados se perdía en la distancia. No se veía aldea o poblado cercano. Por la posición de las sombras con relación al camino, éste tenía una dirección Norte Noreste.

- Muy bien, - dijo el espíritu - ya estamos aquí, en este lugar se llevará al cabo un acontecimiento que ha cambiado la vida de gran parte de la humanidad. Han pasado tres o cuatro años desde la muerte de Jesucristo, Nuestro Señor. La persecución de cristianos, por parte de los judíos, ha sido abrumadora. Hay un hombre que particularmente se ha distinguido por su odio a los cristianos; es un fariseo de unos cuarenta años. Ya es viejo para la época en que estamos. Nos encontramos situados en el camino de Jerusalén a Damasco, cerca de esta última, de modo que hacia el Sudoeste se encuentra la Ciudad Santa. Frente a nosotros, distante unos cien kilómetros, está el Mar Mediterráneo. Hacia nuestra derecha, a unos veinte kilómetros está Damasco y hacia la izquierda, a unos trescientos o trescientos cincuenta kilómetros está Jerusalén. Presten atención a lo que verán y después haremos comentarios:

Como si estuviésemos frente a una pantalla cinematográfica, ante nuestros ojos se llenó de movimiento de personas el camino que minutos antes se veía solitario. Una caravana de mercaderes avanzaba lentamente con dirección a Jerusalén. Burros y mulas cargados con pesados fardos, conducidos por arrieros armados de látigos y varas; hombres del desierto con sus vestimentas multicolores conducen a las bestias. Un poco más atrás, sobre caballos y dromedarios vienen los comerciantes, los dueños de tantas riquezas llevadas a los mercados de la ruta, todos ellos protegidos por un pequeño ejército de soldados mercenarios armados con lanzas de hierro y escudos de madera forrados de pieles de animales; muchos de ellos son de raza negra, tal vez esclavos africanos. Al final de la caravana vienen los carros en que se transporta a las mujeres y los niños. Carros velados a la curiosidad de los viajeros. En total serán ciento cincuenta a doscientas personas.

Procedente de Jerusalén se aproxima otro grupo de hombres. Este es más pequeño, pero todos vienen armados. En estos hombres se nota más disciplina, deben ser soldados profesionales, pues sus uniformes recuerdan a los soldados romanos, aunque un tanto diferentes. Llevan dagas cortas y curvas y lanzas de hierro; el escudo es redondo y también de metal y cuero crudo. El polvo de la jornada les cubre las piernas y se ve que desean llegar a pernoctar a Damasco. La tropa es encabezada por un hombre de baja estatura y de edad madura, cubierto con un manto de viaje de franjas rojas y negras; la cabeza cubierta con una caperuza del mismo material. Un grupo de civiles lo acompañan.

De pronto un gran resplandor del cielo los cubrió y el guía del grupo cayó al suelo. Sus acompañantes quedaron sorprendidos y se miraban unos a otros sin comprender, pues veían la luz, pero no oían nada. El hombre, postrado de rodillas escuchó una voz que le dijo: “Saulo....Saulo.... ¿por qué me persigues?”. El hombre respondió “¿quien eres, Señor?”. La voz le respondió: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. Saulo, con el temor reflejado en el rostro balbuceó: “¿qué quieres que haga, Señor?”. La Voz se volvió a escuchar: “Entra a la ciudad y allí se te dirá qué hacer”.

La visión cesó. Sus acompañantes levantaron a Saulo, quien les dijo que no podía ver nada. Conducido por uno de ellos fue llevado a la ciudad. Los soldados, sin saber que había pasado, los rodeaban, como para protegerlos de algún ataque.

También para nosotros terminó el evento, al darme cuenta estaba de regreso a la gruta blanca. Estaba yo tan asombrado como los acompañantes de Saulo, pues una cosa era haber leído ese pasaje en la Biblia y, otro muy diferente haberlo presenciado. La emoción me impedía hablar, así que primero intervino la mente:

- Bien, la experiencia fue impactante, aunque ya conocía la historia. No entiendo cual sería la lección que nos deja este hecho.

- Efectivamente, - secundé a la mente - ¿qué enseñanza nos deja este hecho, además de corroborar que lo escrito en la Biblia es exacto?.

- Bueno, - habló el espíritu - es de resaltar la dureza y reciedumbre que tenían aquellas gentes. Yo les informé de la distancia que hay entre Jerusalén y Damasco. Pues esa distancia y más, la cubrían caminando, en jornadas de treinta a cincuenta kilómetros por día; lo que quiere decir que el grupo de Saulo ya llevaba ocho o nueve días en la ruta. Tiempo en el cual sólo tuvo un objetivo: perseguir y atrapar cristianos y llevarlos en cadenas a Jerusalén. Su odio era implacable, pues ni el tiempo, ni las distancias, ni las fatigas lo hacían desistir. Esto habla del hombre y su tenacidad, o terquedad, alimentada por una mala pasión: el odio, odio a todo lo que no fuera su propia religión. Sin darse cuenta, pues así había sido educado, entre más quería preservar su religión, más se alejaba de Dios. Esa fué su ceguera.

- La siguiente lección, ésta más profunda, - siguió diciendo - se refiere a la Voluntad de Dios. Si a cualquier hombre le hubiesen pedido que nombrara a un propagador de la Buena Nueva, ninguno hubiese pensado en ese Saulo de Tarso. Pero Dios ve en los corazones y dentro de ellos escribe con Fuego de Amor lo que quiere que hagamos. Las más de las veces no comprendemos los Caminos del Señor, pero si tenemos fe, sólo debemos seguirlos. Aquí sería oportuno recordar aquellas palabras de María, Madre de Jesucristo, que le dijo a los sirvientes “Sólo hagan lo que El les diga”. Cuando aprendamos a obedecer estas siete palabras, las escamas caerán de nuestros ojos.

Al terminar de decir estas palabras me sentí succionado por una fuerza irresistible y cuando pude abrir los ojos estaba en mi cama, aún vestido. Ya no me sentía cansado. Un suave recuerdo me envolvía. Me desvestí y continué durmiendo. Mañana me esperaba otro día de trabajo.

Sergio Amaya S.
Acapulco, Gro.,
junio 1/o de 1998

LA VOZ

1. El encuentro.

El hombre, pensativo, camina en su despacho; un viejo escritorio de noble madera ocupa parte de la estancia, sobre él, una lámpara y un busto de bronce de un Cristo Doliente. En la pared del fondo un librero que guarda sus amados libros: Una vieja edición de El Quijote empastado en piel; una Biblia muy leída, versión de Jerusalén; la Iliada y la Odisea, sus libros de estudiante y algunas novelas que en su vida han dejado huella.

En los muros unas pinturas y dibujos de su propia creación. A un lado del escritorio una computadora que contrasta con ese ambiente de los años 60’s.

Antonio es feliz en ese pequeño espacio, su espacio; sitio donde desarrolla sus trabajos y lugar donde tranquiliza su ánimo cuando las diarias tareas lo agobian. En esta ocasión lo tiene enojado un desacuerdo tenido con un cliente, pues le desconocen un trabajo terminado que tal cliente le había encargado. Antonio camina y reniega por la mala jugada que le han hecho. De pronto escucha una voz que le llama: Antonio… Antonio, tranquilízate.

Sorprendido, Antonio se vuelve hacia la puerta gritando: ¿Quién esta allí?... ¡No quiero que me molesten!.... Silencio, nadie responde. Antonio dice para sí mismo: ¡Caramba, ya oigo voces, me voy a volver loco!

Ahora escucha una risita, como que se burlan de él. Ji…ji…ji…ji. Furioso, Antonio busca a quien se atreve a burlarse de él, pero se da cuenta que está solo en la habitación.

Antonio, no temas, acércate. Vuelve a escuchar la voz, temeroso, se da cuenta que la voz proviene del escritorio; lentamente se levanta, se acerca al escritorio y busca para hallar de donde proviene la voz, entonces se da cuenta que es del busto de bronce, cuyas facciones parecen haber cobrado vida, sin dejar de parecer de bronce y dice en voz alta: ¡Realmente me he vuelto loco! Y cae desmayado al pie del escritorio.

Pasaron algunas horas, Antonio vuelve en sí y trata de saber qué ha pasado; sosteniéndose de la silla se incorpora lentamente, aturdido, desorientado. Se sienta frente al escritorio viendo de frente al busto de bronce; dice para sí mismo: Qué tan loco estaré ya que creí que me hablaba este busto de Jesús.

Calma, Antonio, vuelve a hablar el busto, en realidad quiero platicar contigo….

Lleno de estupor, Antonio no halla palabras para responder…. Finalmente atina a decir: ¿En realidad hablas?

Claro que hablo, responde el busto, y me da gusto que ya lo hayas entendido.

Ya mas repuesto, Antonio le pregunta: Bueno, Señor, suponiendo que no me he vuelto loco o estoy soñando, ¿Por qué me haces tal distinción?

Escucha Antonio, en realidad trato de hablar con todos los que creen en mi, unos me escuchan y piensan que es por su conciencia; algunos hacen caso, otros no. Hay algunos otros que aún cuando les hablo, son de oído duro y no me escuchan: Tal vez a esos hermanos les tenga que hablar cuando vivan momentos difíciles. En tu caso particular, continuó hablando el bronce, tú estás viviendo momentos difíciles en tu vida y mentalmente estás propicio al diálogo, también hay otra razón, a últimas fechas me he sentido muy solo, como que la gente se ha ido separando de mi para refugiarse en otras prioridades.

Pero Señor, responde Antonio con seguridad, si todo se realiza por la voluntad de Dios, tú mismo debes saberlo.

Efectivamente, responde Jesús, lo que sucede es que no predetermina el hecho en sí, sino la posibilidad de que ocurra y eso dependerá del libre albedrío del hombre.

Señor, interrumpió Antonio mirando su reloj, me tengo qué retirar, pues tengo algunas citas qué atender; me dio gusto platicar contigo, espero que lo podamos repetir.

Mirándolo con simpatía, el busto le respondió: ¿Ahora comprendes lo que te digo?, pero no te preocupes, claro que volveremos a platicar. Es mas, dijo en son de broma, ¿A dónde puedo ir si solo soy un pedazo de bronce?.

La habitación quedó en silencio, el busto volvió a adquirir sus facciones metálicas. Antonio, meneando la cabeza, miró al busto, frío como el bronce.



2. La ecología

Era ya tarde cuando volví al despacho, el día había estado plagado de problemas que, afortunadamente, se habían podido resolver. Me sentía agotado pero satisfecho de los logros obtenidos. Mecánicamente encendí mi computadora a fin de concluir con las actividades del día y planear las del día siguiente.

Cerca ya de media noche y con los ojos cargados de sueño, me disponía a apagar el ordenador, cuando nuevamente escuché la voz:

Qué tal Antonio, veo que ya has terminado tu trabajo del día, cuéntame ¿cómo te fue?

Antonio miró al busto y convencido de que era real, habló como lo hiciera con cualquier persona.

Qué te puedo contar, respondió Antonio, si tú lo sabes todo, ¿no es así?

Efectivamente así es, respondió la figura de bronce, pero ante tanto desorden del hombre, tengo que dar prioridad a ciertas cosas, de manera que las cuestiones personales las escucho mejor de labios del propio protagonista. ¿Puedes imaginarte, continuó la voz, que en cierta región de África, la sequía prolongada está provocando que la gente muera de hambre, mientras en otra parte del mundo, tiran al mar miles de toneladas de alimentos a fin de mantener altos los precios?, pues esa es la locura del hombre, siguen pensando que podrán llevarse las riquezas materiales y se olvidan que solamente podrán contar con las obras buenas que hayan realizado en su paso por la tierra.

Pero hay otra cosa, ¿por qué esas prolongadas sequías en unos lugares y catastróficas inundaciones en otras? Parte de esa responsabilidad la tienen esos desarrollados países que producen en abundancia, pues también contaminan en demasía, ocasionando con ellos graves contaminaciones del ambiente, que aunadas a otras causas, van llevando a esos cambios climáticos. ¿Quieres algún otro ejemplo de mis actividades?.

Antonio parecía apenado, realmente se sentía mezquino al comparar sus contratiempos con el enorme problema que había escuchado.

Bueno, Señor, perdona mi egocentrismo, pero…. No te preocupes, Antonio, le interrumpió el Señor, sé muy bien que cada quien trata de resolver sus propios problemas y es válido, pero no olvides que eres una pequeña muela en el infinito engranaje de la vida y lo que esa pequeña muela haga o deje de hacer, tarde o temprano hará efecto en el resto del mecanismo.

Jesús, interviene Antonio, ahora que tocas el tema del cambio climático, es un tema recurrente en nuestros días, pues estamos viendo y viviendo fenómenos naturales no previstos, la pregunta es: ¿Es este el principio del fin, tan anunciado por los profetas?

El busto de bronce sonrió con indulgencia, Eso no lo sé, pues el día y la hora, sólo lo sabe el Padre, pero no es algo que deba preocuparte, mas bien, debes ocuparte en no seguir deteriorando el medio ambiente, pues de seguir a ese ritmo, sí podría representar el fin de tu entorno. ¿Te imaginas tener veranos con +50° e inviernos con -25°?, además de padecer una constante falta de agua potable. Eso, Antonio, es a lo que están llevando al mundo; aún así, no te preocupes de mas, pero no dejes de trabajar para revertir la tendencia.

Antonio se quedó pensativo….. finalmente preguntó: Señor, ¿cómo puede cada uno trabajar en ese sentido?

Pues muy fácil, respondió la voz, a ti te gustan las casas antiguas, pues te recuerdan lasa de tu niñez, dime ahora ¿por qué?

Sin comprender plenamente, Antonio respondió: Eran casas amplias, muy frescas en verano y tibias en invierno; con sótanos llenos de aventuras y una huerta, o cuando menos un patio de tierra con plantas y árboles donde colgar un columpio o bueno para trepar por sus ramas. Las de mis amigos, cuyas familias eran ricas, tenían hermosos patios con pisos de cantera y plantas en los corredores.

Bien, volvió a hablar el busto, ahora descríbeme la casa donde vives.

Bueno, Señor, respondió Antonio como apenado, tú bien sabes que no soy hombre de fortuna, mi casa es pequeña, dos habitaciones, una breve estancia, cocina y baño y atrás un pequeño patio encementado donde lavar y tender la ropa; al frente la cochera cubierta y un pequeño jardín, o tal vez sea un gran arriate, acotó en broma.

El bronce captó el sentido y sonrió. Ahí tienes la respuesta. En la casa de tu infancia no se necesitaba un ventilador o aire acondicionado. No había cochera porque había pocos autos, unos y otro requieren energía para moverse y eso supone el empleo de combustibles fósiles. Como las casas eran amplias, tenían una ventilación natural; los sótanos les proporcionaban un aislamiento también natural, lo que la hacía mas térmica. El huerto aquel de tus juegos infantiles era permeable, para dejar pasar el agua de lluvia y propiciar la recarga de los mantos acuíferos; los árboles y las plantas son purificadores naturales del ambiente y las estaciones se sucedían una tras otra de forma predecible y placentera.

Tu vivienda actual es lo contrario de aquella, además de que se repite por cientos en un pequeño espacio. En la medida de lo posible, vuelve a la naturaleza y le ayudarás a ella a volver al hombre, pero éste está obligado a cuidarla y protegerla. Cuando el hombre entienda esto tan sencillo, estará de regreso en el camino correcto. La tecnología está tan avanzada, que solo se requiere que la utilicen en la forma adecuada; el sol, el aire, el mar, los ríos, son parte de la naturaleza y están al servicio del hombre, por lo mismo, deben cuidarlos, ver que no se viertan desperdicios a los cauces de ríos o cuerpos de agua, pues todo ello redundará en perjuicio del hombre, mas tarde o mas temprano.

El busto quedó en silencio y Antonio comprendió que todo estaba dicho por ese día; salió de su oficina y apagó la luz. Su casa no estaba lejos, así que dejó el auto y caminó bajo un cielo alumbrado por la luna y las estrellas, una suave brisa le acariciaba el rostro.

OBRA EN PROCESO


SERGIO AMAYA S
Enero 21/2009
Ciudad Juárez, Chih.

martes, 20 de enero de 2009

Padre Ramón Celis -Calavera 2007-

Pbro. Ramón F. Celis Nevaire

Regresaba de Escondido
El bueno de Don Ramón,
A atender como es debido
Su Parroquia con pasión.

De pronto, en el campanario,
La Parca lo requirió:
Vengo a poner corolario
A tu vida, y se sonrió.

Espera Flaca, te ruego,
Dame un momento de chance,
Voy a rezar, vuelvo luego,
Pues no hay muerte que me alcance.

La Muerte se fue muy triste,
A llorar en el panteón,
Pues si la muerte no existe
Se convierte en polvorón.


Sergio Amaya S.
Octubre 2007
Naucalpan, Edo. de Mpex.

BREVE REFLEXION SOBRE LA MUERTE

23-11-88
Irapuato, Gto.


¿Quien no ha pensado alguna vez en la muerte?. Ese paso inevitable que marca el final de nuestras vidas; cuando menos como nosotros la conocemos. Punto de reposo, punto de alivio, momento sin retorno, suma de aciertos y errores; momento oportuno para el discurso apologético, no siempre merecido. Ocasión ad hoc para el comentario anecdótico, tal vez chusco, como queriendo soslayar la seriedad del momento. Horas de llanto, más por la soledad en que quedamos, que por el desconocido paradero del alma del difunto.

Llegados a este punto, la humanidad ha pasado por diversos estadios de creencia o de fe, pero nunca ha dejado de sentir temor por este trance, aunque algunas culturas lo tomen a la broma. Todas los pueblos, sin embargo, han tenido buen cuidado de disponer las exequias de tal forma que le brindemos los medios de ayuda en el más allá al alma que inicia el inevitable periplo.

Cuando el hombre vivía en cavernas, suponemos que sin un concepto definido de deidad, sino evaluando de forma objetiva lo bueno: sol, calor, lluvia, caza, etc.; de lo malo: relámpago, rayo, obscuridad, etc. No teniendo aún el concepto abstracto de Dios, de bondad o maldad, sino el simple instinto de supervivencia. Sí tenía para sus muertos una consideración diferente que la que se daba a los animales; es decir, de alguna forma los protegía de la rapiña de las aves carroñeras, ya fuese con piedras amontonadas para cubrir el cuerpo o en pequeñas fosas excavadas ex profeso, pero invariablemente siempre procuraron colocarlos en posición fetal o sentados; es probable que esta postura estuviese relacionada con la posición dentro del seno materno, siendo una forma de reconocer a la “madre tierra”. Otra peculiaridad es que, en la mayoría de los casos, el cadáver se colocaba de cara al poniente, hacia donde se pone el sol; es decir, donde muere el sol cada día, quizá con la esperanza no declarada de que el difunto resucite igual que ocurre con el sol. Desde luego, no faltaban en el entierro las armas o herramientas necesarias para la posterior subsistencia.

Con la culturización de los pueblos, el concepto de la muerte también fue evolucionando. Aparecen en el norte de Europa los “dólmenes” y “menhires”, elementos megalíticos colocados por el hombre con un objetivo religioso. También el concepto de la muerte ha evolucionado. Ya no se sepulta el cuerpo del difunto en contacto directo con el terreno, sino que se le envuelve en pieles, tal vez con la idea de preservar el cuerpo para el más allá.

En épocas más recientes, en el Egipto faraónico, se llegó al máximo de tratamiento a los difuntos, existiendo una casa, la casa de los muertos, donde se seguía un procedimiento lento y complicado para lograr la momificación de los cadáveres, los cuales eran, al final del proceso, envueltos en bandas de tela, intercalando esencias aromáticas, hasta lograr lo que hoy conocemos como momia, la cual era depositada en un ataúd que finalmente era colocado en las grandes pirámides, cuando se trataba de los faraones, acompañado de sus objetos personales, alimentos y personal de su servicio más próximo, mismos que le servirían en la otra vida. Las personas comunes, eran sepultadas en las mastabas, que las había de diferentes categorías, según el rango del difunto. Así se formaron las grandes necrópolis. La finalidad de todo este rito era el preparar el cuerpo para su llegada al más allá. Aquí ya hay un gran sentido místico y religioso, pues se pensaba en una vida auténtica después del paso por este mundo. No era solo en sentido espiritual, sino que pensaban que el cuerpo iba a ser reanimado posteriormente.

En fin, podríamos seguir buscando en las diversas civilizaciones de la historia y siempre encontraremos esa preocupación por el más allá. El hombre intuye que hay una forma de vida después de la muerte y a través de los tiempos han quedado registros de comunicaciones entre ambos mundos. En la antigüedad, los adivinos o pitonisas eran los medios para lograr tal comunicación en 1 Samuel 28:3,25, se nos narra una comunicación entre Saúl, vivo y Samuel, recién muerto. Aunque en Lev. 19:31 y Lev. 20:27, Dios mismo ordena al hombre cuidarse de no buscar este tipo de manifestaciones.

En la actualidad y por si acaso, rendimos culto a los muertos, elevando preces por el eterno descanso de sus almas, confiados, dentro del esquema cristiano, que los muertos resucitarán a la vida eterna cuando vuelva Jesús a juzgar a vivos y muertos. No obstante, la incertidumbre prevalece. El cuerpo físico se desintegra o más bien se reintegra a la tierra. El cuerpo espiritual, ese que es semejante a Dios, prevalece y queda en espera del juicio final. Pero, en tanto, ¿será posible comunicarse con ellos?; los muertos, en alguna forma ¿pueden comunicarse con los vivos?. Cualquiera que fuese la respuesta, es alentador pensar que la muerte en realidad es el paso a la vida cerca de la Divinidad. Visto de esa forma, ya no es tan doloroso el ver morir a nuestros seres queridos, pues ellos finalmente estarán mejor que nosotros. Más bien, lloremos por nosotros mismos, pues además de la soledad, nos quedaremos un tiempo más en este llamado “valle de lágrimas”.


Sergio Amaya S.
Junio 02 de 1998
Acapulco, Gro.

NOTA.- El lapso de tiempo de diez años que marca el inicio y el final de esta reflexión, está señalado por mi conversión al Catolicismo. Cabe aclarar que no tenía ninguna preferencia por religión alguna, mas bien buscaba entre las diversas ideas y finalmente encontré lo que buscaba en el seno de la Iglesia Católica. Cristo es Uno e indivisible, pero los hombres buscamos las ideas mas acordes a nosotros mismos para reconocerlo, todos los cristianos aceptamos que Cristo Jesús vendrá a juzgar a vivos y muertos y en ello se finca nuestra fe y esperanza.