viernes, 17 de octubre de 2008

Mis Nietos

José Alfredo, Sebastián,
Benjamín y el tierno Iván,
Cuatro tesoros que son
Como cuatro llamaradas
Dentro de mi corazón.

Alejandra y Sergio vienen
A llenar con su riqueza
Este amplio corazón
Y el alma le tienen presa.

Paquito, Pamela, Andrea,
Son tres joyas invaluables
Que guardo en el corazón
Y enriquecen mis caudales.

Nueve nietos, qué ilusión,
Seis hombres y tres mujeres
Que prolongan nuestras vidas
En la cuarta dimensión.

Ruego a Dios, bendito sea,
Que con la Luz de su Hijo,
Estas nueve almas amadas
Estén siempre iluminadas,
Siguiendo siempre a Jesús
Y al Padre que lo bendijo.

Ya me voy, jilguero amigo,
A vivir en mis recuerdos,
Amando a mis nueve nietos,
Pensando siempre en sus padres,
Que los llevo aquí, conmigo.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

Lucy

Tres hijos me ha dado Dios,
Dos varones, una flor,
Tres retoños de este tronco,
Que se nutre con su amor.

Flor cultivada entre mimos
Y regada con amor.
Lucy, mi flor tan amada,
Llénanos con tu candor.

Esa flor tan pequeñita
Que creció cual girasol,
Ha dado cuatro retoños
Que le han llenado la vida
Y le alumbran como el sol.

Cuando apagues esas velas
De pastel tan especial,
Recuerda bien a este viejo
Que cuarenta y un besos te manda
En un regalo formal.

Mariposa de mil flores,
Cuando llegues hasta Lucy,
Dile al oído, en secreto:
Como el amor que le tengo,
Habrá muchos, no mejores.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

9 de Octubre

Un veinticuatro de mayo
Llegó a mi vida un retoño,
Leonel se llama ese hijo
Que Dios me dio y me bendijo.

Un niño de amplia sonrisa
E imaginación fecunda,
De amor sereno, sin prisa,
Y de mirada profunda.

A la edad de treinta y uno,
Un hombre completo es;
Buscando está su camino,
No dudando que Jesús,
Lo quiere como a ninguno.

Buen hombre habré sido yo,
Si el Dios de Misericordia
Me permitió amara yo
A este hijo que Él me envió
Para enriquecer mi historia.

Luna llena, mes de octubre,
El día nueve, te recuerdo,
Le lleves a mi hijo un beso
De este viejo que lo anhela
Como llama en la candela.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.


Nota: Leonel nació el 9 de Octubre de 1972, pero yo lo conocí hasta el 24 de Mayo de 1980.

25 de Noviembre

Veinticinco de noviembre
Del año sesenta y tres,
Llevo grabado en el alma
Con aroma de mil flores
Y aguafuerte de colores.

Vino mi segundo hijo
Entre risas de alegría,
Llenando mi corazón
De un amor que ya sentía.

Han pasado cuarenta años
Y es un hombre muy completo,
Y yo sigo recordando
Aquel niño tan inquieto.

Lucero es en mi vejez,
Y de una gran magnitud,
El animará mi vida
En mis años de quietud.

Golondrina de verano,
Cuando llegues a su alero,
Platícale cuanto lo amo,
Que mi vida no fue en vano.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

Otoño

La luz del otoño llega
A cubrirme con su manto,
Los sonidos del verano
Ya se fueron con su canto.

Pero la luz del otoño,
Con su matiz de colores,
Trae ahora sus amores
Adornados con un moño.

Regalo de mil recuerdos
Que van cayendo cual hojas
Del árbol que yo planté,
Cubierto de flores rojas.

Árbol de raíces fuertes,
de amores y amistades,
de mi amada compañera
que no cuenta las edades.

Y cuando el cierzo señale
Sus trompetas hacia mi,
Agradeceré al Eterno
Por la vida que viví.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

jueves, 16 de octubre de 2008

Mi tesoro

Pasan las horas,
Pasan los días;
Pasan cual nubes
De melancolía.

Me miro al espejo
Y veo complacido
El rostro que veo:
La cara de un viejo.

Me cubre, la siento,
Como ave que reposa
Las alas al viento,
La presencia amable
De mi bella esposa.

Sea mi Dios bendito,
Pues esta humilde vida
Que creó con amor,
La cubrió de besos,
La llenó de amor.

No tengo riquezas
De efímero oro,
Atesoro amores,
Colecciono risas.

Ahora que siento
El viento de otoño
Soplar en el rostro,
Cuento mi riqueza
Y beso a mis hijos.

Cuando llegue el tiempo
De rendir las cuentas,
Agradeceré a mi Dios
Por tanta ternura.
Besaré a mi esposa,
Besaré a mis hijos
Y a todos mis nietos.

Abrazaré con gusto
A mis tiernos hermanos,
Mis fieles amigos
Estarán presentes,
Y después de todo,
Mirando mis dones
Bendeciré a Dios,
Pues con su ternura,
Me cubrió de oro,
Me llenó de amor.

SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003
Acapulco, Gro.

Recordar

Aquellos amores
Cual tierno retoño,
Son tenues recuerdos
Que vivo en otoño.

Todos los recuerdo
Con grata emoción,
Llenaron mi vida
Como una canción.

Ahora vivo el tiempo
De recoger varas,
Guardo en mi memoria
Esas bellas caras.

Gracias doy al Padre
A quien tanto adoro,
Me dejó en mi invierno
Un bello tesoro.

Las nieves de invierno
A mi van llegando,
Mi bello tesoro
Su luz irradiando.

Sergio Amaya S.
Marzo 16/2007
Acapulco, Gro.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Un regalo

Hace veintiséis años
Cupido tocó a mi puerta,
Me trajo una bella joven
Envuelta con varios moños.

Un moño rojo, de amor,
La joven traía en la frente,
Con él me alegró la vida
Y me llenó de candor.

Moño blanco, de pureza,
Enmarcaba un bello rostro,
Pureza de corazón
Y se me dio con largueza.

La esperanza en moño verde
Guardaba su pensamiento,
Al darme un amor eterno
Su esperanza no se pierde.

En fin, un moño dorado
Envolvía su cabellera,
Como un tesoro me daba
Su ser, para ser amado.

Sergio Amaya S.
Octubre 3/2006
Acapulco, Gro.

Esperanza y fe

Señor, amado mío,
En ti espero.
En ti confío.

Cuando el tiempo cambia
Y me muero de frío,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Cuando me siento solo
En medio del gentío,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Cuando me abruma
El calor del estío,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Cuando el trabajo falta
Y me siento en gran lío,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Cuando la vida, en fin,
Nos arrastra como un río,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Sergio Amaya S.
Agosto/2006
Acapulco, Gro.

La carta olvidada

Era uno de esos días en que después de dos horas de levantado, se pone nuno a pensar si no hubiese sido mejor quedarse en la cama. Me explico:


Soy una de esas personas exigentes con el orden, algunos amigos me dicen que soy obsesivo, pero exageran. Tengo 60 años, vivo solo con mi esposa, pues los hijos ya son mayores y están casados; bueno, también con una perrita, “French”, que estoy seguro que no me quiere, es mas, si alguna vez caigo desmayado y estoy solo, con seguridad se me lanzaría a la garganta. En fin, retomemos el día.

Amaneció lloviznando, yo tengo que salir a trabajar y me molesta mojar mis zapatos en los charcos.

Al irme a poner las pantuflas, una de ellas estaba húmeda y mordisqueada por “French”, la perrita, adorada por mi mujer, la odiosa perrita solo me miraba con ojos burlones, echada a los pies de mi esposa, lista a delatarme al menor intento de darle su merecido.

Mi esposa había amanecido con jaqueca, por lo que tuve que hacerme el desayuno; por si no fuese suficiente, ls tazas estaban revueltas con los vasos y los platos con las budineras, así es que tuve que sacar todo de las alacenas para ponerlas en orden; cuando finalmente terminé, ya era tarde para desayunar, así es que solo tomé un café, muy cargado y muy frío.

Apenas tenía tiempo para bañarme, pues debía salir de casa a las 8:20, pues hacía cuarenta minutos exactos a mi oficina, pero, ¡oh sorpresa!, el gas se había terminado y no había agua caliente, me metí a bañar con agua helada. Me encomendé a Dios y me mojé en medio de un temblor febril, tomé una generosa porción de shampoo y me cubrí la cabeza y la cara con la cremosa espuma y en ese momento se terminó el agua; a tientas localicé una toalla para limpiarme el jabón de la cara y así, enjabonado, esperé paciente, medio desnudo, a que volviese el agua.

Tantos sinsabores en tan breve tiempo, me hacían pensar en la posibilidad de volverme a la cama y permanecer en ella el resto del día, pues razonaba, “LO QUE EMPIEZA MAL, TERMINA MAL”

Pero un rayo de luz vino a mi mente: no es posible que unos cuantos contratiempos me llenen de pesimismo; confiado en ello, ordené algunos papeles en tanto llegaba el agua y fue así, como cosa milagrosa, que encontré la carta de un buen amigo, carta pendiente de contestar y que de no haber sido por esa mañana tan singular, tal vez hubiese quedado olvidada por no sé cuanto tiempo.

Querido amigo, que aún tan distante mes has traído la calma para sentarme un momento a releerte; en dicha carta me expresas tu afecto y me deseas todo género de cosas positivas, te interesas por mi vida y me cuentas parte de la tuya.

En realidad nuestros problemas suelen ser mayores que la falta de agua para la ducha, tan graves como que el ser amado le diagnostiquen una grave enfermedad; tan alarmante como que esa alarmante noticia nos llegue cuando la edad nos empieza a rebasar y llevamos varios meses sin empleo.

Pero el leer tu carta, querido amigo, me ha llenado de paz, de consuelo y esperanza. Han pasado tantos y tantos años y tú aún me tienes presente, eso es gratificante, pues me doy cuenta que tú siempre has estado ahí, paciente, amante, sonriente y yo, por mis prisas por llegar a ninguna parte, no me he dado tiempo de darme un respiro para leer tu carta y contestarte.

Al reflexionar en tu carta, comparo mis problemas con los tuyos y me doy cuenta que yo estoy en un parque de diversiones; cuánto deben haber sufrido tus padres y cuánto mas sufriste tú mismo, pues en los momentos de mayor apuro, hasta tus amigos se esfumaron, no obstante, tú siempre fuiste fiel en tu amistad, esperando paciente a que tus amigos volvamos a ti.

A la luz de tu carta, fiel amigo, amoroso hermano, revaloro ahora la magnitud de mis problemas y como en una balanza, pongo en un platillo las cosas positivas de mi vida y en el otro, los momentos difíciles y veo con placer y agradecimiento que éstos jamás superarán a aquellos, pero principalmente veo que en tus momentos de apremio, estuviste, casi sin amigos; en cambio nosotros, aún en los momentos mas amargos y particularmente en ellos, siempre hemos tenido a nuestro lado el inestimable valor de tu presencia.

Por medio de tus amigos y gente que te ha conocido, sabemos de tu vida: tú mamá algunas cosas contó a uno de tus amigos, que aunque no te conoció personalmente, te seguía y buscaba con ansia; otros nos han interpretado lo que tus amigos escribieron, pero en una cosa coinciden todos: Tu obediencia a tus padres y tu amor a todos tus amigos.

Gracias, querido hermano, porque esta carta tuya me ha dado la tranquilidad que necesitaba, yo también estoy obediente a la voluntad del Padre; sé que mis problemas no desaparecerán, pero cuento con tu amor y tu amistad para sobrellevar todo lo que el Padre disponga.

Mira pues que esto que parecía un día nublado y frío, por tus cálidas palabras se ha tornado e un día brillante de luz cálida y vivificante.

Sergio Amaya S.
Agosto 28/2006
Acapulco, Gro.

Añoranza

Recuerdo cuando era niño que a mi padre yo añoraba, cuando alguien con gran malicia se burlaba de su ausencia, en un rincón solitario mis lágrimas derramaba.

Después, cuando joven fui, me hizo falta su presencia para orientarme en la vida, saber si el camino, que inexperto yo tomaba, era el camino mejor para ganarme la vida.

Ya de hombre me hizo falta para entregarle mi amor, que estaba sin estrenar. Como haya sido lo amo, pues a mi madre él amó. Cuando al fin nos encontremos en la presencia de Dios, le entregaré yo el amor que él nunca se procuró.

Ahora de viejo ya solo le pido a Dios, que el amor que di a mis hijos lo reciba yo constante y que ellos nunca reclamen el cariño de su padre. Tranquilo me siento yo de contar siempre con ellos; buenos hijos me dio Dios, gracias le doy a su madre.

s. amaya s.
julio de 2006
naucalpan.

Tres deberes

Cuando Dios nos hizo padres
Nos bendijo con cariño,
Nos mandó hacer tres deberes
Y nos envió un tierno niño.

Primer deber qué cumplir:
Cubrirlo con nuestro amor
Para que pueda surgir
Cual del botón una flor.

Segundo deber nos dijo:
Cuidarlo con gran esmero,
Para que sea un buen hijo
El ejemplo es lo primero.

Tercer mandato revelo:
Que si lo enseño a volar,
Lo deje emprender el vuelo
Para el mundo conquistar.

Ahora que ya viejo estoy
Y mis hijos han volado,
Me miro tal como soy
Y me siento afortunado.

Cuando a Dios vaya a entregar
Las cuentas de mi existir,
Verá a mis hijos volar
Y llenos de amor vivir.

s. amaya s.
julio de 2006
naucalpan.

martes, 14 de octubre de 2008

La mar

La mar, siempre indomable,
Puede ser también terrible,
O tal vez, mansa y agradable,
Pero siempre admirable.


Olas lamiendo la arena
En la mañana serena,
Disfrutar de ellas, cosa buena,
Sentir su roce la vida llena.

Cuando el viento sopla, la mar se pica,
Golpeando la roca, la mar salpica,
Las olas avanzan, la arena pica
Y el oleaje bramando replica.

Cuando el temporal es fuerte,
El pescador empieza a ver su suerte,
Bien puede volver a su norte,
O puede, tal vez, hallar la muerte.

Pero ya sea tranquilo o encrespado,
La mar nos lleva a Dios, bendito y alabado,
Pues creación tal nos ha legado
Que emocionado yo siempre lo he adorado.

Sergio Amaya S.
Julio 2/2006
Acapulco, Gro

Los niños y el conejo

Entre el verde follaje
Del bosque luminoso,
Va cruzando el paraje
Un conejo curioso

Dos chiquillos traviesos
Lo miran arrobados,
Lo persiguen ansiosos
Con rostros sonrosados.

Las madres de los niños
Los miran extasiadas,
Les hacen dulces guiños,
De sus risas contagiadas.

Las madres van mostrando
A sus hijos el mundo,
Sus vidas van llenando
De saber tan fecundo.

El conejo furtivo
Ha llegado a su nido,
Olfatea sensitivo
Si algún otro ha venido.

Bendito sea Dios, decimos,
Cuando llegan los hijos,
El amor que vivimos
Lo llevamos de fijo.

Sergio Amaya S.
Junio 30/2006
Celaya, Gto.

Amanecer

Amanece brumoso,
El parque sombrío,
Eucalipto oloroso
Por el fresco rocío.


Una ardilla curiosa
Por el prado transita,
Recogiendo afanosa
Lo que necesita.

Las aves alborotan
En cháchara sonora,
Sus graznidos denotan
Que ha llegado la aurora.

Después todo es silencio,
Solo el viento susurra,
Un perro hiere al silencio,
Alerta a lo que ocurra.

Un bello amanecer
Nos regala natura,
Las plantas veo crecer,
Habrá vida futura.

Los rayos luminosos
Del sol ya nos calientan,
Los nardos jubilosos
Sus pétalos revientan.


Colibrí laborioso
Que el néctar vas libando,
Tú revuelas gustoso,
La vida celebrando.

Sergio Amaya S.
Junio 29/2006
Naucalpan, Méx.

La espera

Esperar, ver el tiempo pasar,
Confiando en el futuro
Que no vemos llegar,
Vivir el presente, gris e inseguro.

Se acumularon los años
Y se quedaron atrás,
Como fotos olvidadas
Atadas con grises moños.

¿Qué nos dejan experiencia?
No lo podría yo negar,
Pero siento la impaciencia
De no poder continuar.

No obstante, seguir pensando,
Trae a mi tranquilidad
Para seguir amando
La vida y su verdad.

Cuando el tiempo sonría
Y vuelva yo a trajinar,
Será como la ambrosía.
Lista para degustar.

Sergio Amaya S.
Junio 27/2006
Celaya, Gto.

Ciclos

La vida se va formando
Por ciclos a recorrer,
Nacemos, vivimos, morimos;
Pero este largo camino
Al amar nos va nutriendo.

Tenemos ciclos sencillos
Como el amor de mujer,
Llega sonriendo, nos flecha
Y como flor deshojada, se va,
Como cortada a cuchillo.

Otros ciclos son mas duros,
Como piedra de molino,
Nos hostigan y nos muelen,
Al final también se cierran
Y nos sentimos seguros.

¡Vive Dios!, cuánto aprendemos
En cada ciclo que pasa,
Pues sea bueno o sea difícil,
Siempre deja una enseñanza
Y aún perdiendo, ganamos.

Hay ciclos que pediría
Se conviertan en eternos,
Cuando llega una pareja
Con amor y tratos tiernos
A vivir con alegría.

Así pues, querido amigo,
Cuando cierre yo mi ciclo,
Según ese Plan Divino,
Espero haber aprendido
Que mucho vale un amigo.

Finalmente a Dios dirijo
Esta póstuma oración:
Que tu Santo Hijo me guíe
Y mis ojos sean cerrados
Por las manos de mis hijos.

Sergio Amaya S.
Junio 6/2006
Celaya, Gto.

La delincuencia y el doble discurso

Es imposible negar los enormes niveles que ha alcanzado la delincuencia en nuestro País, una rama de esta, muy alentada por los propios ciudadanos, es la Piratería; tal vez mucho tenga que ver la socioeconomía en el problema, pero eso sería tema para otra ocasión.

Queremos abordar este asunto desde sus orígenes y que cada sector de la sociedad enfrente sus propias responsabilidades.

Ya anotamos que en el caso de la Piratería interviene la demanda en la proliferación de la oferta, pero el meollo del asunto es que, por los niveles que tiene esta forma de delincuencia, se nota de forma evidente la corrupción que la protege. El asunto es que la Piratería está en nuestro País, en todas nuestras ciudades, colocándonos en los deshonrosos primeros lugares de la Piratería mundial. El asunto está en saber cómo pasan las Aduanas; de siempre se ha sabido que las Aduanas son una fuente inagotable de riquezas para los afortunados Administradores; desde luego que no es creíble que la corrupción solo impere entre los Vistas Aduanales, esta es la parte visible de iceberg. Cuando se sorprende a alguno en flagrante corrupción, simplemente se le traslada a otra Aduana, o si el escándalo es mayor, se le despide e inhabilita para desempeñar cargos públicos por algunos años. Pero el dinero de la corrupción es como el agua para el árbol, tiene la capacidad y yo diría que la obligación, de permear por capilaridad hasta las ramas mas altas del árbol. La delincuencia en las Aduanas debería ser un asunto de seguridad Nacional, pues lo mismo pasan ropa, nueva o usada, calzado, juguetes, aparatos electrónicos, todo lo que perjudica a la Industria Nacional, así como armas, municiones y drogas, que ya son un verdadero escándalo y fuente de preocupación para los ciudadanos pacíficos. El tráfico de drogas es el cáncer de nuestros tiempos y los responsables de vigilar nuestras Aduanas simplemente voltean hacia otro lado cuando ello es conveniente.

Hace muchos años, tantos como treinta y cuatro, el entonces Presidente López Portillo, entonces Emperador y dueño de México, nombró como Jefe de la Policía del Distrito Federal y además lo hizo “general]”, cómo no, a un destacado delincuente: Arturo Durazo Moreno, a partir de entonces empezó a incrementarse la delincuencia. Si antes de él ya existía el “moche”, es decir, la cuota que cada elemento de Tránsito o Policía debía entregar a su inmediato superior, tasándose el tal “moche” según el valor del crucero o avenida a que fuesen asignados. Diferente valor tenía ser de a pie, tener motocicleta o grúa. Este sistema también imperaba para los Administrativos, pues en cada ventanilla para atención al público, había que ir dejando la consabida “mordida”, a fin de obtener un rápido resultado para nuestras gestiones.

Cuentan los que lo vivieron de cerca, que al llamado Negro Durazo había que entregarle diariamente una buena cantidad de Centenarios de Oro, y no dudo que sea verdad, pues de donde amasó tan aberrante fortuna que le permitió hacer obras como el llamado “Partenón” en Zihuatanejo y varias otras propiedades en diversos sitios.

También es sabido de siempre, que las diferentes policías que padecemos, atrapaban delincuentes y después de aleccionarlos los dejaban en libertad para que trabajasen para ellos.

El asunto del ambulantaje, sin querer involucrar a los comerciantes, que en su gran mayoría son gente de bien, se ve incrementado por un vicio de “clientelismo” de los Partidos Políticos, en todos los tiempos y de todos los colores; esto dio lugar al encumbramiento de truculentos personajes de nuestro mundo político, haciendo mas ancha la banda de la delincuencia.

Con el correr de los años, estas organizaciones delincuenciales se fueron fortaleciendo y aquel pequeño ente se convirtió en el enorme monstruo a quien ahora quieren derrotar, pero que, cual moderna gorgona, le renacen las cabezas que le cortan. Pero, me pregunto, ¿realmente quieren acabar con ellos?, pues con esa enorme capacidad mimética que tiene la delincuencia, a veces los vemos como auténticos maleantes, como esforzados policías y hasta como cumplidos funcionarios.

Es altamente sospechoso que siempre que hay “operativos”, nunca, o casi nunca, haya detenidos, pues con toda seguridad son avisados a tiempo y la mercancía decomisada tal vez sea reciclada al mercado ilegal, previo pago de la cuota convenida, moderna cara de la “mordida”.

Dícese en los corrillos de Ciudad Juárez, soto voce, que el famoso operativo Chihuahua busca solo la substitución de Capo por otro, mas cooperativo y fiel. Este sería el pago de un compromiso contraído en tiempos electorales.

Toda esta reflexión viene a cuento cuando nos enteramos que una banda de secuestradores, encabezada por un Comandante de la Policía Judicial del Distrito Federal, mediante un retén policiaco ilegal, secuestró a un niño y dio muerte a sus custodios (uno de ellos no murió y fue quien propició el esclarecimiento de este ilícito). Posteriormente y no obstante haberse pagado el rescate, asesinaron al niño.

Me pregunto, la gente común, de a pie, que no tiene custodios, pero que igual es despojada de sus magros ingresos por un policía y su pareja, uniformados o no, ¿Quién levantará la voz por nosotros? Hace algunos años hubo en el Distrito Federal un linchamiento de Policías Judiciales, ¿espera el Gobierno que el pueblo tome la justicia en propia mano? Ya es tiemp’0o que Autoridades y Legisladores, Policías y Jueces, hagan su trabajo a favor de la Sociedad, no esperen a que Juan Pueblo despierte y enarbole la bandera de la justicia.

Basta ya de dobles discursos, de una justicia polifacética: “yo tengo la justicia y les muestro el rostro que me conviene”.

El día de hoy me entero que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal desapareció de un plumazo a la Policía Judicial del Distrito Federal. Antes delinquían con charola, ahora lo seguirán haciendo, aunque sin charola. Como en todo, habrán pagado justos por pecadores, pues no dudamos que en ese cuerpo haya gente decente. Al tiempo, estimados ciudadanos, veremos qué resulta de esa absurda y visceral decisión.



Sergio Amaya S.
Agosto 7/2008
Ciudad JUuárez, Chih.

El hombre y la comunicación

El desarrollo del hombre ha ido transcurriendo por diferentes etapas, a medida que los arqueólogos han ido descubriendo los diferentes estratos en que han vivido diversos grupos humanos y de acuerdo a las herramientas y utensilios que han hallado, le han designado un nombre que identifique la época y el nivel de desarrollo que tal grupo humano haya alcanzado.

Así nos encontramos con una Edad de Piedra, del Hierro, del Cobre, etc. En cada una de estas épocas, se pone de manifiesto el grado de avance técnico y social que iban alcanzando los pueblos.

Yo supongo que, pasados los siglos, cuando los investigadores descubran las ruinas de nuestra civilización, le llamarán la “Edad de la Comunicación”, pues encontrarán un a gran cantidad de equipos para este fin, desde inocentes y poderosos teléfonos celulares, hasta refinados instrumentos que nos envían, en tiempo real, imágenes y sonido del espacio exterior, pero me pregunto, ¿toda esta enorme capacidad de comunicación la estaremos usando para el sano desarrollo del hombre?

Me temo que la respuesta no será siempre positiva, pues por un equivocado afán mercantilista, hemos llegado al extremo de resaltar los aspectos negativos, olvidando que el ser humano, en su enorme mayoría, trabaja para el crecimiento de su grupo social; así tenemos que, refiriéndonos al medio artístico, se empeñan en destacar los aspectos negativos de la persona, invadiendo la privacidad de su vida, dejando de lado los logros profesionales del personaje que traten.



Quiero referirme a otro hecho lamentable: la negativa promoción que se ha hecho de la imagen de Ciudad Juárez, se ha destacado en grandes titulares el asesinato de cientos de mujeres y no es que no sea cierto y que sea altamente reprobable lo que pasa, lo que sucede es que en aquellos mismos períodos hubo mas asesinatos en el Estado de México o en Oaxaca, pero ¿por qué se dio mayor realce a Ciudad Juárez?, ¿será acaso por su ubicación geográfica?, o tal vez ¿habrá personas o grupos que medren con estas situaciones?, sería importante saberlo, tanto como conocer y castigar a los responsables de estos hechos, pues de nada han servido las tan cacareadas Fiscalías Especiales, ¿o será que sí?Pero Ciudad Juárez es mucho, pero mucho mas que eso, sin embargo no veo que medio alguno de a conocer, a nivel nacional, la excelente planificación urbana que tiene, la ordenada circulación vehicular y el alto sentido cívico de sus ciudadanos.



Nos atosigan los medios diciendo que hubo tantos ejecutados; que el Ejército tiene tomada la ciudad y un sinnúmero de verdades a medias, pero no hacen mención del alto nivel de vida que se puede lograr; que es una ciudad con los menores índices de desempleo; que nuestros hijos y nietos tienen la oportunidad de obtener una excelente educación y crecer en un ambiente mas sano.



Destacan en cambio que el narcotráfico tiene controlada la ciudad, sin decir que tienen presencia en todo el territorio nacional, pero que, aunque muy violento, es un grupo mínimo, junto a la gran mayoría de mexicanos que somos gente decente, de trabajo.

Cuan cierto es lo que aseveraba ese gran filósofo chino Lin Yutang, que decía: “Me parece que la prueba definitiva de cualquier civilización es la clase de maridos y esposas, de padres y madres que produce y, en ese sentido, los mexicanos hemos avanzado, sin que los medios de comunicación hagan hincapié en ello.

Trabajemos pues por dar a conocer las cosas positivas de nuestras ciudades, pues cuando ya no hagamos promoción a la delincuencia, poco a poco irá desapareciendo. Eduquemos a nuestros hijos manteniéndolos alejados de la delincuencia, mediante una supervisión mas eficiente, induciéndolos a la lectura, al deporte, acercándolos a la buena música; no es que queramos que todos sean grandes literatos, deportistas o músicos, que tampoco es desdeñable, pero con el fomento de las buenas costumbres los mantendremos alejados de las tentaciones y de los vicios, que es lo que lleva a la delincuencia.

¿Por qué?

¿Por qué, Dios, has permitido
Que el hombre, creciendo en egoísmo,
Atente, consistente y sin sentido
Contra su propio hermano, cual un sismo?

¿Qué pasará, Señor, con esos niños
Que perecen de hambre, solitarios
Entre iguales, sin cariños,
Sin consuelo, en ignoto corolario?

¿Cómo pueden existir, amado Padre,
Seres desalmados que tornen
Por un puñado de monedas, si les cuadre,
La vida de un humano que retienen?

¿Por qué ocultas, ¡Oh Dios!, tu rostro
Ante los horrores de la guerra
Que seres insensibles, sin rostro,
Arrasan a los pueblos y a la tierra?

¿Será, Padre, que agotada tu paciencia
Ante la loca ceguera de tus hijos,
Que han cambiado tu amor por pseudociencia,
Prepares nueva Sodoma contra padres y sus hijos?

Misericordia, Señor, que si dispuesto
Estabas a perdonar a un pueblo
Si sólo se encontrara un hombre justo,
Muchos habemos, Padre, en justo duelo.

Mira Padre a ese Maestro,
Que con noble paciencia
Enseña a sus niños el camino diestro,
Dando a ellos su pródiga ciencia.

Observa a aquel otro artesano,
Que a fin de llevar el pan a su familia
Trabaja con energía, muy ufano,
Dando forma al barro, sin melancolía.

Pero sé bien, Señor, que en tu misericordia
Darás a cada cual justa medida,
Escuchando a tus hijos narrar su historia
Y a todos darás amor en gran medida.

Creo entonces, Dios y Hermano,
Que dándonos libre albedrío
Nos dejas ejercer el lado humano
Y entregar cuentas al llegar al ancho río.

El can cerbero serán nuestros errores
Y no habrá Caronte que nos cruce,
Los Ángeles serán cual grandes torres,
Los que nos cierren el paso o que nos crucen.

Debemos entonces, Señor,
Superarnos a nosotros con pasión
Para ser gratos a ti y en tu amor,
Buscar el premio y el acceso a tu Mansión.

Sergio Amaya S.
Marzo 22/2008
Naucalpan, Edo. Méx.

La Justicia


Justicia, de género femenino,
Yo te vi impartiendo tu justicia
Sin desviarte del camino,
Igualando la balanza con paciencia.

Hoy te vuelvo a ver
Y tu vista me da horror,
Pues tu bello rostro de mujer,
Se vuelve monstruoso y da pavor.

¿Por qué te prostituyen,
Mujer tan generosa?,
Intereses bastardos que desoyen
El clamor del pueblo que destrozan.

Cubre tu desnudez, amada mía,
Tapa tus ojos con la venda,
Imparte tu justicia siempre al día
Y da la espalda a quien te ofenda.

Sergio Amaya S.
Agosto 7/2008
Cd. Juárez, Chih.