martes, 13 de mayo de 2008

El líder y la masa

Sergio Amaya S.
Mayo 12/2008

Muchas veces hemos oído o leído acerca de diversos personajes que ha pasado a la historia por su calidad de líderes. Lo mismo fue un oscuro hombrecito que, en tierra extraña, estudió y se preparó como abogado, para encabezar un movimiento pacífico por la liberación de su país; sí, nos referimos a Mahatma Gandhi, quien aún a costa de crueles castigos, tanto físicos, como morales, no dudó en mantener viva la voz de la libertad.

O aquel otro ejemplo de un miembro de una minoría explotada y menospreciada en su propia tierra, quien a base de estudio y constancia, se convirtió en el líder de un movimiento reformista que hizo avanzar el desarrollo social de nuestro país; Benito Juárez nos dejó el inapreciable ejemplo de lo que se puede lograr con estudio, deseos firmes y voluntad inquebrantable, haciendo caso omiso, o tal vez sacando fuerza de las contrariedades que se le presentaron.

En fin, podríamos hablar durante días de esos seres que con su voluntad y coraje han sido cabeza de importantes movimientos en el mundo.

Pero, nos hemos puesto a pensar ¿qué tienen esas personas, que sobresalen de las masas para guiarlas?. Mucho le he dado vueltas a ese asunto y, sin creer poseer la verdad, yo pienso que entre muchas otras cualidades, han tenido el valor de levantar la voz o ejercitar la pluma para denunciar, para aplaudir o para iniciar un movimiento que a su juicio era necesario y justo; pero qué pasa con el resto de la masa, no dudo que entre este conglomerado incógnito haya mentes superiores a la de aquellos líderes. Tal vez alguno de esos seres inteligentes haya aportado alguna de las ideas aprovechadas por el líder. Esas voces de seres inteligentes deben escucharse, no necesariamente para que encabecen un movimiento social, pero sí, para que con su colaboración, ayuden a construir un mundo mejor, y no todo el mundo, tan solo su propio mundo, pues no olvidemos que para alcanzar la cima del edificio de nuestros sueños o anhelos, es preciso subir el primer escalón.

Para ello es necesario aprender a tener el valor de opinar, de proponer, de criticar, pero con una abierta posición, para mejorar, no criticar por celos o envidia, sino porque todas las acciones de los hombres o mujeres, son perfectibles.

Cuando hablo de tener valor, no infiero que seamos cobardes, pero sí nos da miedo mostrar nuestras ideas y tal vez no sea miedo, sino timidez de mostrar a cierto sector, nuestro yo interno; por eso en la clase no levantamos la mano cuando el Maestro pregunta, aunque tengamos la respuesta. Por eso mismo no decimos a nuestro jefe inmediato que tenemos una idea que podría mejorar las cosas.

Por esa misma atávica razón no opinamos cuando leemos algo y tenemos la oportunidad de opinar, pues también es cierto, debemos tener la capacidad de recibir la crítica o la respuesta a nuestra opinión, la cual no siempre deberá ser compartida; pero precisamente, del intercambio de ideas viene el crecimiento intelectual y, en su momento, el mejoramiento social.

Nosotros, lectores de Periplos en Red, con ese espíritu universitario, ejerzamos esa oportunidad de opinar acerca de lo que escriben los colaboradores de la revista. Si algo te gusta, apláudelo. Si una idea no es de tu agrado, opina y expón tus razones. Si algo te molesta o inquieta, critícalo y acepta la respuesta.

Si deseas que la Comunidad Universitaria crezca, opina y propicia el intercambio de ideas. Por favor, critícame, mi correo es: samayas@amayaonline.com
Este articulo tambien se publica en Periplos en Red, una interesante revista electronica que muestra el dinamismo de la comunidad universitaria de Acapulco, Gro.