martes, 21 de octubre de 2008

La plaza del pueblo

La vi presurosa, saliendo del Templo,
La plaza bullía de niños curiosos,
Los padres andaban su sin fin periplo,
Un bebé lloraba con llanto furioso.

Seguí con la vista a la niña amada,
Su piel era clara, de rayos dorada,
Su negro cabello el viento jugaba
Y yo la miraba cómo se alejaba.

Ella era una niña y yo un mozo hecho,
¿cuál era su nombre?, nunca lo sabré,
La vi muchas veces, nunca me acerqué.
Ha pasado el tiempo y vibra mi pecho.

Ahora en la plaza de amplios jardines,
Bullen las palomas aquí donde estoy,
Vienen los recuerdos como paladines
Y miro a la niña, cual si fuera hoy.

La plaza del pueblo aún tiene su encanto,
Los niños que juegan, su mirar ansioso;
Las palomas corren con su dulce canto
Y yo vago solo, pensar silencioso.


Sergio Amaya S.
Junio/2007
Acapulco, Gro.

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