martes, 14 de octubre de 2008

La mar

La mar, siempre indomable,
Puede ser también terrible,
O tal vez, mansa y agradable,
Pero siempre admirable.


Olas lamiendo la arena
En la mañana serena,
Disfrutar de ellas, cosa buena,
Sentir su roce la vida llena.

Cuando el viento sopla, la mar se pica,
Golpeando la roca, la mar salpica,
Las olas avanzan, la arena pica
Y el oleaje bramando replica.

Cuando el temporal es fuerte,
El pescador empieza a ver su suerte,
Bien puede volver a su norte,
O puede, tal vez, hallar la muerte.

Pero ya sea tranquilo o encrespado,
La mar nos lleva a Dios, bendito y alabado,
Pues creación tal nos ha legado
Que emocionado yo siempre lo he adorado.

Sergio Amaya S.
Julio 2/2006
Acapulco, Gro

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