viernes, 17 de octubre de 2008

25 de Noviembre

Veinticinco de noviembre
Del año sesenta y tres,
Llevo grabado en el alma
Con aroma de mil flores
Y aguafuerte de colores.

Vino mi segundo hijo
Entre risas de alegría,
Llenando mi corazón
De un amor que ya sentía.

Han pasado cuarenta años
Y es un hombre muy completo,
Y yo sigo recordando
Aquel niño tan inquieto.

Lucero es en mi vejez,
Y de una gran magnitud,
El animará mi vida
En mis años de quietud.

Golondrina de verano,
Cuando llegues a su alero,
Platícale cuanto lo amo,
Que mi vida no fue en vano.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

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