domingo, 16 de noviembre de 2008

La brevedad del amor

Safe Creative #1102088451671

Fue casi como suspiro,
Anidó dentro del alma,
Con caricias y con calma,
Como silente retiro.

Sus ojos como luceros
Brillaban cual finas gemas,
Dejaban mis ansias plenas
Sus mohines de pucheros.

Su boca, durazno tierno,
Sus besos me sedujeron.
Se fueron como vinieron,
Yo viví en el infierno..

Y aquel cuerpo de diosa
Que en la gloria me tenía,
Se esfumó, yo lo temía,
Como ataúd en la fosa.

Los años ya la cubrieron,
Solo queda su recuerdo.
Con dulzura me acuerdo
Del amor que me mostraron.


Sergio Amaya S.

Noviembre 12/2008
Ciudad Juárez, Chih.

La figura escondida


Raíz que diste la vida
Al árbol de palo santo,
Que guardas entre tus fibras
Esa figura escondida.
Hoy las manos del artista,
Con paciencia y sentimiento
Nos la ponen a la vista.
En tus fibras resinosas
Se encuentra una bella imagen,
De una virgen, de una diosa
O de una luna hermosa.

Sergio Amaya S.
Marzo/2000
Celaya, Gto.

El cofrecito


Cofre de mil tesoros
Que guardas fresco el olor
De los bosques y los cerros,
De los naranjos en flor.

Ahora ya te tengo aquí
Guardándome mis recuerdos,
Con los olores del campo,
Con aromas del amor.

Sergio Amaya S.
Marzo de 2000
Celaya. Gto.

martes, 11 de noviembre de 2008

CINCO DE MAYO

Era un cinco de Mayo,
La República esperaba
Esa fecha celebrar,
Por la batalla de Puebla
Nuestros héroes recordar.

De pronto se escuchó un llanto
Que de la maternidad llegó
Y el alboroto de todos
Que al unísono gritaban:
¿Es la Maru, ya nació!

Desde entonces escuchamos
A mas del Himno tocar,
Las alegres Mañanitas
Para a Maru festejar.

Vuela, vuela palomita,
Anda y cuéntale a mi Maru
Que junto con estas coplas,
Mil flores le da mi amor.

Sergio Amaya A.
Marzo 27/2000
Celaya, Gto.

Mundo animal


El leopardo, la serpiente,
El caballo y muchos mas,
Es el mundo imaginario
Del artesano sapiente
Que con gracia y experiencia
Talla y pule madera
Con grande y noble paciencia.

Déjanos ver, artesano,
Ese animal escondido
Entre las fibras del árbol,
Ver ese caballo brioso,
O el águila majestuosa
que de tus manos emerge
Con tu arte talentoso.

Sergio Amaya S.
Abril 06/2000
Celaya, Gto.

Quisiera ser.....

Cuando miro las nubes
Cruzar el ancho valle
Montadas en el aire,
Quisiera poder ser
Un águila invencible.
Para volar muy alto
Y verte cuando vienes.

Cuando veo una mariposa
Posada en una flor,
Entonces quiero ser
Ese pequeño insecto
Y conocer los colores
Que anidan en la rosa.

Cuando estoy en el río
Y escucho correr el agua,
Entonces quiero ser
Un pez de mil colores
Y perderme en su cauce
Entre juncos y lirios.

Cuando te veo venir
Tan joven, tan lozano,
Entonces quiero ser
solamente tu abuelo
Y penetrar tu alma
Para poder decir
Simplemente: Te amo.

Sergio Amaya S.
Marzo 18/2000
Celaya, Gto.


Este verso está dedicado a mis nietos: José Alfredo, Alejandra, Sebastián, Francisco José, Benjamín, Pamela Edith, Sergio José, Iván y Andrea Evelin.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Amores perversos

Safe Creative #1102088451671

Fue un momento furtivo,
Fue bajo algún cerezo,
Yo nervioso, sin olvido,
Audaz, yo le di un beso.

La núbil cerró los ojos
Y yo corrí presuroso
Y la miré desde lejos,
Hermosa, porte garboso.

Luego hubo otros besos
Y ella los correspondió,
Eran amores perversos
Que Afrodita consintió.

Noches, amores y besos
Los hubo de gran pasión,
Amores tan ardorosos
Que Eros creó la ilusión.

Sergio Amaya S.
Octubre de 2008.
Ciudad Juárez, Chih.

martes, 21 de octubre de 2008

La estación del tren

La estación del tren se mira a lo lejos;
La siembra madura de tonos bermejos,
La calle empedrada de niños rebosa,
Jugando “encantados” el grupo retoza.

El andén se llena de rostros ansiosos,
parientes que esperan y niños ruidosos;
El vendedor pregona juguetes de madera,
Allá ofrecen cajetas, detrás de una vidriera.

Resoplando llega el tren a la estación,
Allá un grupo canta la triste canción,
Los viajeros cargan cajas y maletas
el niño no viaja, hace una rabieta.

El Conductor anuncia, se va el Águila Azteca,
llegará a Irapuato, a León y Zacatecas;
Las marchantes ofrecen sus típicos platillos,
Cocinados al fuego, en rústicos hornillos.

El tren se va alejando, se pierde en lontananza,
La estación queda sola y la noche avanza;
Un cargador ya viejo, su carromato empuja
Y en el cielo nublado la luna se dibuja.

Qué lejos ha quedado la vieja estación,
Sola como un recuerdo, triste como panteón.
El viejo carromato para el envío de Express,
Yace ahora quebrado, tirado de revés.

Lo que otrora fue una activa oficina,
Luce ahora desierta, bajo el sol que calcina;
Ya no habrá mas adioses, ni risas, ni canciones,
Sólo el viento que sopla, allá, por los rincones.

El antiguo vagón de bancas de madera,
Luce ahora impotente la verde enredadera;
Sus ruedas de metal, que fuesen tan ruidosas,
Se oxidan en el tiempo, ahora silenciosas.

Y ese viejo tren que poco iba a tiempo,
Salió de la estación, a perderse en el tiempo,
Sólo dejó el recuerdo, como vieja canción.
Quedó sola en el campo una vieja Estación.

Sergio Amaya S.
Julio 11/2007
Acapulco, Gro.

Recuerdos del Pueblo

Las calles del pueblo frescas amanecen,
Barridas, regadas, como se merecen,
Allá por la plaza las campanas suenan,
Las beatas de siempre en su banca rezan.

Ya viene el lechero con paso cansino,
El borrico, alegre , recorre el camino;
El blanco alimento con destreza mide,
Un litro a la vieja, es lo que le pide.

El del pan ya viene, camina con brío,
Cargando el canasto con fino equilibrio;
Los dulces aromas de ese pan caliente,
Hacen que con hambre, el cuerpo se aliente.

Cruzando la plaza viene el aguador,
Con sus rojos cántaros en el cargador,
Que su fresca agua esta sed apague,
El sol del estío pesa cual azogue.

El jueves por la tarde toca la banda,
las aves se elevan en nube espantada,
Los jóvenes rondan regalando flores,
Las chicas, sonrientes, piensan en amores.

Sergio Amaya S.
Julio/2007
Acapulco, Gro.

Tiempo a destiempo

¡Cómo ha pasado el tiempo!
Ayer era joven y energía sobraba,
El viento soplaba y yo soportaba
Hoy es diferente, ya pasó mi tiempo.

Amigos llegaban a matar el tiempo,
Charla interesante, tardes de café;
De pronto me hallo solo, algo que no sé,
Amigos escasos andando a destiempo.

Trabajo sobraba, no me daba tiempo,
Hoy estaba aquí, mañana no sé;
Viajando, corriendo, la vida pasé,
Hoy que ya no viajo me siento a destiempo.

La experiencia toda nos la deja el tiempo,
Viviendo, aprendiendo, con ansia febril;
Los meses se pasan, de marzo hasta abril.
Y aquí estoy ahora, viviendo a destiempo.

Sergio Amaya S.
Julio 07/2007
Acapulco, Gro.

El balcón y la rosa

Un balcón de fuerte reja
En la casa señorial,
En aquella vieja finca
De muy antiguo historial.

Marco de hermosa cantera,
Ventana de fino cristal,
Sentada, siempre a la espera,
Una joven celestial.

Junto a la chica una rosa
De aroma muy especial
Y su corazón rebosa
De amor, como manantial.

Está esperando a su mozo,
Bien sabe que no vendrá,
El joven murió gozoso,
Murió por la libertad.

Ya han pasado los años,
La rosa marchita está,
La joven es un recuerdo
Cubierto de negros paños

Sergio Amaya S.
Julio 05/2007
Acapulco, Gro.

La plaza del pueblo

La vi presurosa, saliendo del Templo,
La plaza bullía de niños curiosos,
Los padres andaban su sin fin periplo,
Un bebé lloraba con llanto furioso.

Seguí con la vista a la niña amada,
Su piel era clara, de rayos dorada,
Su negro cabello el viento jugaba
Y yo la miraba cómo se alejaba.

Ella era una niña y yo un mozo hecho,
¿cuál era su nombre?, nunca lo sabré,
La vi muchas veces, nunca me acerqué.
Ha pasado el tiempo y vibra mi pecho.

Ahora en la plaza de amplios jardines,
Bullen las palomas aquí donde estoy,
Vienen los recuerdos como paladines
Y miro a la niña, cual si fuera hoy.

La plaza del pueblo aún tiene su encanto,
Los niños que juegan, su mirar ansioso;
Las palomas corren con su dulce canto
Y yo vago solo, pensar silencioso.


Sergio Amaya S.
Junio/2007
Acapulco, Gro.

Al padre desconocido

Escribo esta humilde copla
al padre desconocido,
Padre, habrá quien lo supla,
después de yo haber nacido.

De pequeño me hizo falta
y en las noches le lloraba,
luego, cuando me hice joven
su presencia reclamaba.

Pero su ausencia suplió
un hombre de lo mas bueno,
imagen de rectitud,
de hombre honesto, cual ninguno.

Ya de adulto no importaba
que fuese Padre o Tutor,
pues éste fue mi modelo
y en la vida mi motor.

Ahora que ya soy abuelo
mucho le agradezco a Dios,
que en el Padre putativo
siempre escuché yo Su Voz

Sólo me resta esperar
que en mi mis hijos se fijen,
que perdonen mis errores
y en mis nietos perdurar.

SERGIO AMAYA S.
JUNIO 15 DE 2007
ACAPULCO, GRO.

A mi esposa

Pensando en ti, dulce esposa,
Camino con paso firme,
Siempre vamos de la mano
Y esa unión no es poca cosa.

Juntos hemos disfrutado
De tiempos de gran bonanza,
También unidos estamos
Cuando el ingreso no alcanza.

Eres mi mas grande apoyo
Cuando siento desconsuelo,
Tengo siempre en tu cariño
Una palabra de amor
Y un consejo, cual un niño.

Maru amada, linda esposa,
Cuando ya la juventud
Ha marchado de mi lado,
Te amo mas en tu virtud,
Con amor bien madurado.

Cuando al fin llegue mi tiempo
De rendir cuentas a Dios,
Le daré infinitas gracias
Por esta, mi bella esposa.

Sergio Amaya S.
Sep 2003
Acapulco, Gro.

Oda a Maru

Una hermosa cabellera
Con reflejos de oro viejo,
Unos ojos como soles
Y al hablar, un suave dejo.

¿Cómo puede algún mortal
Contemplar a tal belleza
Sin sentir que el corazón
Se vence ante su realeza?

Cuando yo la conocí
Saboreé su trato suave,
Después, con el tiempo vi
Que esta mujer sin igual,
Solo sería para mi.

María Eugenia es su nombre
Y lo digo con cariño,
Maru le dicen en corto,
Como decirlo en un guiño.

Veintitrés años pasaron
Y esa joven tan hermosa,
Se convirtió en gran mujer
De alma tan candorosa.

Sus suaves manos yo tengo
Impresas dentro del alma,
Y su calor lo retengo
Y lo disfruto con calma.

Soy un hombre afortunado,
Agradezco todo a Dios,
Pues el amor de mi esposa
Florece cada mañana,
Como una rosa en botón.

Caminamos de la mano,
Nuestro pelo tiene canas,
Pero el amor que sentimos
Aún resuena, cual campanas.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

Mis hermanos

Gloria a Dios, bendito sea,
Cuanto amor, cuanta largueza
Derramó en este hijo suyo,
Pues me llenó de riqueza,
Y lo digo con orgullo.

Quiso darme tres hermanos
Para llenarme la vida
Con su amor y su presencia,
Bendiciendo a nuestras madres
Por su amor y su paciencia.

Cuando éramos pequeños,
Antulio nos cuidó siempre
Con amor de hermano grande,
Cuidándonos hasta el sueño.

Iris, como mujer,
Estaba siempre en la casa,
Viendo a mi madre extender
Ese guiso que no alcanza.

Pepito y yo, dos pequeños,
Repartíamos nuestros días
En mil juegos y aventuras,
Realizando nuestros sueños.

Esta hermandad, lo lamento,
No podremos repetir,
Pues del amor de las madres
Aprendimos a vivir,
Y ese amor es el cimiento.

Hoy que el viento del otoño
Ha llegado a nuestras vidas,
Ese amor se ha acrisolado,
Y lo digo sin engaño,
De fina ley ha quedado.

En el cielo están las madres
Mirando con gran ternura,
Pues el amor que sembraron
En estos los cuatro hermanos,
Es tan fino, que perdura.

SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

lunes, 20 de octubre de 2008

Amor noctámbulo

Safe Creative #1102088451671

Era una noche muy cálida
Que te vi por vez primera,
Cubierta con suaves velos
Que pensé en una crisálida.

Las hojas de tono cálido
Las movía el viento estival,
Te mirabas tan hermosa
Que debi ponerme pálido.

Así nació un amor mayúsculo,
Sublime como el incienso,
Tan dulce como un perfume
Y suave como un crepúsculo.

Fueron los años fantásticos,
Vividos intensamente,
Amando como un demente,
Viviendo tiempos románticos.

Vino el invierno muy gélido
Y el amor también se enfrió,
No hay música, solo silencio,
Se fue como un tono ríspido.


Sergio Amaya S.
Octubre 20/2008
Cdad. Juarez,Chih.

viernes, 17 de octubre de 2008

Mis Nietos

José Alfredo, Sebastián,
Benjamín y el tierno Iván,
Cuatro tesoros que son
Como cuatro llamaradas
Dentro de mi corazón.

Alejandra y Sergio vienen
A llenar con su riqueza
Este amplio corazón
Y el alma le tienen presa.

Paquito, Pamela, Andrea,
Son tres joyas invaluables
Que guardo en el corazón
Y enriquecen mis caudales.

Nueve nietos, qué ilusión,
Seis hombres y tres mujeres
Que prolongan nuestras vidas
En la cuarta dimensión.

Ruego a Dios, bendito sea,
Que con la Luz de su Hijo,
Estas nueve almas amadas
Estén siempre iluminadas,
Siguiendo siempre a Jesús
Y al Padre que lo bendijo.

Ya me voy, jilguero amigo,
A vivir en mis recuerdos,
Amando a mis nueve nietos,
Pensando siempre en sus padres,
Que los llevo aquí, conmigo.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

Lucy

Tres hijos me ha dado Dios,
Dos varones, una flor,
Tres retoños de este tronco,
Que se nutre con su amor.

Flor cultivada entre mimos
Y regada con amor.
Lucy, mi flor tan amada,
Llénanos con tu candor.

Esa flor tan pequeñita
Que creció cual girasol,
Ha dado cuatro retoños
Que le han llenado la vida
Y le alumbran como el sol.

Cuando apagues esas velas
De pastel tan especial,
Recuerda bien a este viejo
Que cuarenta y un besos te manda
En un regalo formal.

Mariposa de mil flores,
Cuando llegues hasta Lucy,
Dile al oído, en secreto:
Como el amor que le tengo,
Habrá muchos, no mejores.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

9 de Octubre

Un veinticuatro de mayo
Llegó a mi vida un retoño,
Leonel se llama ese hijo
Que Dios me dio y me bendijo.

Un niño de amplia sonrisa
E imaginación fecunda,
De amor sereno, sin prisa,
Y de mirada profunda.

A la edad de treinta y uno,
Un hombre completo es;
Buscando está su camino,
No dudando que Jesús,
Lo quiere como a ninguno.

Buen hombre habré sido yo,
Si el Dios de Misericordia
Me permitió amara yo
A este hijo que Él me envió
Para enriquecer mi historia.

Luna llena, mes de octubre,
El día nueve, te recuerdo,
Le lleves a mi hijo un beso
De este viejo que lo anhela
Como llama en la candela.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.


Nota: Leonel nació el 9 de Octubre de 1972, pero yo lo conocí hasta el 24 de Mayo de 1980.

25 de Noviembre

Veinticinco de noviembre
Del año sesenta y tres,
Llevo grabado en el alma
Con aroma de mil flores
Y aguafuerte de colores.

Vino mi segundo hijo
Entre risas de alegría,
Llenando mi corazón
De un amor que ya sentía.

Han pasado cuarenta años
Y es un hombre muy completo,
Y yo sigo recordando
Aquel niño tan inquieto.

Lucero es en mi vejez,
Y de una gran magnitud,
El animará mi vida
En mis años de quietud.

Golondrina de verano,
Cuando llegues a su alero,
Platícale cuanto lo amo,
Que mi vida no fue en vano.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

Otoño

La luz del otoño llega
A cubrirme con su manto,
Los sonidos del verano
Ya se fueron con su canto.

Pero la luz del otoño,
Con su matiz de colores,
Trae ahora sus amores
Adornados con un moño.

Regalo de mil recuerdos
Que van cayendo cual hojas
Del árbol que yo planté,
Cubierto de flores rojas.

Árbol de raíces fuertes,
de amores y amistades,
de mi amada compañera
que no cuenta las edades.

Y cuando el cierzo señale
Sus trompetas hacia mi,
Agradeceré al Eterno
Por la vida que viví.


SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003.
Acapulco, Gro.

jueves, 16 de octubre de 2008

Mi tesoro

Pasan las horas,
Pasan los días;
Pasan cual nubes
De melancolía.

Me miro al espejo
Y veo complacido
El rostro que veo:
La cara de un viejo.

Me cubre, la siento,
Como ave que reposa
Las alas al viento,
La presencia amable
De mi bella esposa.

Sea mi Dios bendito,
Pues esta humilde vida
Que creó con amor,
La cubrió de besos,
La llenó de amor.

No tengo riquezas
De efímero oro,
Atesoro amores,
Colecciono risas.

Ahora que siento
El viento de otoño
Soplar en el rostro,
Cuento mi riqueza
Y beso a mis hijos.

Cuando llegue el tiempo
De rendir las cuentas,
Agradeceré a mi Dios
Por tanta ternura.
Besaré a mi esposa,
Besaré a mis hijos
Y a todos mis nietos.

Abrazaré con gusto
A mis tiernos hermanos,
Mis fieles amigos
Estarán presentes,
Y después de todo,
Mirando mis dones
Bendeciré a Dios,
Pues con su ternura,
Me cubrió de oro,
Me llenó de amor.

SERGIO AMAYA S.
Septiembre de 2003
Acapulco, Gro.

Recordar

Aquellos amores
Cual tierno retoño,
Son tenues recuerdos
Que vivo en otoño.

Todos los recuerdo
Con grata emoción,
Llenaron mi vida
Como una canción.

Ahora vivo el tiempo
De recoger varas,
Guardo en mi memoria
Esas bellas caras.

Gracias doy al Padre
A quien tanto adoro,
Me dejó en mi invierno
Un bello tesoro.

Las nieves de invierno
A mi van llegando,
Mi bello tesoro
Su luz irradiando.

Sergio Amaya S.
Marzo 16/2007
Acapulco, Gro.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Un regalo

Hace veintiséis años
Cupido tocó a mi puerta,
Me trajo una bella joven
Envuelta con varios moños.

Un moño rojo, de amor,
La joven traía en la frente,
Con él me alegró la vida
Y me llenó de candor.

Moño blanco, de pureza,
Enmarcaba un bello rostro,
Pureza de corazón
Y se me dio con largueza.

La esperanza en moño verde
Guardaba su pensamiento,
Al darme un amor eterno
Su esperanza no se pierde.

En fin, un moño dorado
Envolvía su cabellera,
Como un tesoro me daba
Su ser, para ser amado.

Sergio Amaya S.
Octubre 3/2006
Acapulco, Gro.

Esperanza y fe

Señor, amado mío,
En ti espero.
En ti confío.

Cuando el tiempo cambia
Y me muero de frío,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Cuando me siento solo
En medio del gentío,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Cuando me abruma
El calor del estío,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Cuando el trabajo falta
Y me siento en gran lío,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Cuando la vida, en fin,
Nos arrastra como un río,
Señor, amado mío,
En ti espero, en ti confío.

Sergio Amaya S.
Agosto/2006
Acapulco, Gro.

La carta olvidada

Era uno de esos días en que después de dos horas de levantado, se pone nuno a pensar si no hubiese sido mejor quedarse en la cama. Me explico:


Soy una de esas personas exigentes con el orden, algunos amigos me dicen que soy obsesivo, pero exageran. Tengo 60 años, vivo solo con mi esposa, pues los hijos ya son mayores y están casados; bueno, también con una perrita, “French”, que estoy seguro que no me quiere, es mas, si alguna vez caigo desmayado y estoy solo, con seguridad se me lanzaría a la garganta. En fin, retomemos el día.

Amaneció lloviznando, yo tengo que salir a trabajar y me molesta mojar mis zapatos en los charcos.

Al irme a poner las pantuflas, una de ellas estaba húmeda y mordisqueada por “French”, la perrita, adorada por mi mujer, la odiosa perrita solo me miraba con ojos burlones, echada a los pies de mi esposa, lista a delatarme al menor intento de darle su merecido.

Mi esposa había amanecido con jaqueca, por lo que tuve que hacerme el desayuno; por si no fuese suficiente, ls tazas estaban revueltas con los vasos y los platos con las budineras, así es que tuve que sacar todo de las alacenas para ponerlas en orden; cuando finalmente terminé, ya era tarde para desayunar, así es que solo tomé un café, muy cargado y muy frío.

Apenas tenía tiempo para bañarme, pues debía salir de casa a las 8:20, pues hacía cuarenta minutos exactos a mi oficina, pero, ¡oh sorpresa!, el gas se había terminado y no había agua caliente, me metí a bañar con agua helada. Me encomendé a Dios y me mojé en medio de un temblor febril, tomé una generosa porción de shampoo y me cubrí la cabeza y la cara con la cremosa espuma y en ese momento se terminó el agua; a tientas localicé una toalla para limpiarme el jabón de la cara y así, enjabonado, esperé paciente, medio desnudo, a que volviese el agua.

Tantos sinsabores en tan breve tiempo, me hacían pensar en la posibilidad de volverme a la cama y permanecer en ella el resto del día, pues razonaba, “LO QUE EMPIEZA MAL, TERMINA MAL”

Pero un rayo de luz vino a mi mente: no es posible que unos cuantos contratiempos me llenen de pesimismo; confiado en ello, ordené algunos papeles en tanto llegaba el agua y fue así, como cosa milagrosa, que encontré la carta de un buen amigo, carta pendiente de contestar y que de no haber sido por esa mañana tan singular, tal vez hubiese quedado olvidada por no sé cuanto tiempo.

Querido amigo, que aún tan distante mes has traído la calma para sentarme un momento a releerte; en dicha carta me expresas tu afecto y me deseas todo género de cosas positivas, te interesas por mi vida y me cuentas parte de la tuya.

En realidad nuestros problemas suelen ser mayores que la falta de agua para la ducha, tan graves como que el ser amado le diagnostiquen una grave enfermedad; tan alarmante como que esa alarmante noticia nos llegue cuando la edad nos empieza a rebasar y llevamos varios meses sin empleo.

Pero el leer tu carta, querido amigo, me ha llenado de paz, de consuelo y esperanza. Han pasado tantos y tantos años y tú aún me tienes presente, eso es gratificante, pues me doy cuenta que tú siempre has estado ahí, paciente, amante, sonriente y yo, por mis prisas por llegar a ninguna parte, no me he dado tiempo de darme un respiro para leer tu carta y contestarte.

Al reflexionar en tu carta, comparo mis problemas con los tuyos y me doy cuenta que yo estoy en un parque de diversiones; cuánto deben haber sufrido tus padres y cuánto mas sufriste tú mismo, pues en los momentos de mayor apuro, hasta tus amigos se esfumaron, no obstante, tú siempre fuiste fiel en tu amistad, esperando paciente a que tus amigos volvamos a ti.

A la luz de tu carta, fiel amigo, amoroso hermano, revaloro ahora la magnitud de mis problemas y como en una balanza, pongo en un platillo las cosas positivas de mi vida y en el otro, los momentos difíciles y veo con placer y agradecimiento que éstos jamás superarán a aquellos, pero principalmente veo que en tus momentos de apremio, estuviste, casi sin amigos; en cambio nosotros, aún en los momentos mas amargos y particularmente en ellos, siempre hemos tenido a nuestro lado el inestimable valor de tu presencia.

Por medio de tus amigos y gente que te ha conocido, sabemos de tu vida: tú mamá algunas cosas contó a uno de tus amigos, que aunque no te conoció personalmente, te seguía y buscaba con ansia; otros nos han interpretado lo que tus amigos escribieron, pero en una cosa coinciden todos: Tu obediencia a tus padres y tu amor a todos tus amigos.

Gracias, querido hermano, porque esta carta tuya me ha dado la tranquilidad que necesitaba, yo también estoy obediente a la voluntad del Padre; sé que mis problemas no desaparecerán, pero cuento con tu amor y tu amistad para sobrellevar todo lo que el Padre disponga.

Mira pues que esto que parecía un día nublado y frío, por tus cálidas palabras se ha tornado e un día brillante de luz cálida y vivificante.

Sergio Amaya S.
Agosto 28/2006
Acapulco, Gro.

Añoranza

Recuerdo cuando era niño que a mi padre yo añoraba, cuando alguien con gran malicia se burlaba de su ausencia, en un rincón solitario mis lágrimas derramaba.

Después, cuando joven fui, me hizo falta su presencia para orientarme en la vida, saber si el camino, que inexperto yo tomaba, era el camino mejor para ganarme la vida.

Ya de hombre me hizo falta para entregarle mi amor, que estaba sin estrenar. Como haya sido lo amo, pues a mi madre él amó. Cuando al fin nos encontremos en la presencia de Dios, le entregaré yo el amor que él nunca se procuró.

Ahora de viejo ya solo le pido a Dios, que el amor que di a mis hijos lo reciba yo constante y que ellos nunca reclamen el cariño de su padre. Tranquilo me siento yo de contar siempre con ellos; buenos hijos me dio Dios, gracias le doy a su madre.

s. amaya s.
julio de 2006
naucalpan.

Tres deberes

Cuando Dios nos hizo padres
Nos bendijo con cariño,
Nos mandó hacer tres deberes
Y nos envió un tierno niño.

Primer deber qué cumplir:
Cubrirlo con nuestro amor
Para que pueda surgir
Cual del botón una flor.

Segundo deber nos dijo:
Cuidarlo con gran esmero,
Para que sea un buen hijo
El ejemplo es lo primero.

Tercer mandato revelo:
Que si lo enseño a volar,
Lo deje emprender el vuelo
Para el mundo conquistar.

Ahora que ya viejo estoy
Y mis hijos han volado,
Me miro tal como soy
Y me siento afortunado.

Cuando a Dios vaya a entregar
Las cuentas de mi existir,
Verá a mis hijos volar
Y llenos de amor vivir.

s. amaya s.
julio de 2006
naucalpan.

martes, 14 de octubre de 2008

La mar

La mar, siempre indomable,
Puede ser también terrible,
O tal vez, mansa y agradable,
Pero siempre admirable.


Olas lamiendo la arena
En la mañana serena,
Disfrutar de ellas, cosa buena,
Sentir su roce la vida llena.

Cuando el viento sopla, la mar se pica,
Golpeando la roca, la mar salpica,
Las olas avanzan, la arena pica
Y el oleaje bramando replica.

Cuando el temporal es fuerte,
El pescador empieza a ver su suerte,
Bien puede volver a su norte,
O puede, tal vez, hallar la muerte.

Pero ya sea tranquilo o encrespado,
La mar nos lleva a Dios, bendito y alabado,
Pues creación tal nos ha legado
Que emocionado yo siempre lo he adorado.

Sergio Amaya S.
Julio 2/2006
Acapulco, Gro

Los niños y el conejo

Entre el verde follaje
Del bosque luminoso,
Va cruzando el paraje
Un conejo curioso

Dos chiquillos traviesos
Lo miran arrobados,
Lo persiguen ansiosos
Con rostros sonrosados.

Las madres de los niños
Los miran extasiadas,
Les hacen dulces guiños,
De sus risas contagiadas.

Las madres van mostrando
A sus hijos el mundo,
Sus vidas van llenando
De saber tan fecundo.

El conejo furtivo
Ha llegado a su nido,
Olfatea sensitivo
Si algún otro ha venido.

Bendito sea Dios, decimos,
Cuando llegan los hijos,
El amor que vivimos
Lo llevamos de fijo.

Sergio Amaya S.
Junio 30/2006
Celaya, Gto.

Amanecer

Amanece brumoso,
El parque sombrío,
Eucalipto oloroso
Por el fresco rocío.


Una ardilla curiosa
Por el prado transita,
Recogiendo afanosa
Lo que necesita.

Las aves alborotan
En cháchara sonora,
Sus graznidos denotan
Que ha llegado la aurora.

Después todo es silencio,
Solo el viento susurra,
Un perro hiere al silencio,
Alerta a lo que ocurra.

Un bello amanecer
Nos regala natura,
Las plantas veo crecer,
Habrá vida futura.

Los rayos luminosos
Del sol ya nos calientan,
Los nardos jubilosos
Sus pétalos revientan.


Colibrí laborioso
Que el néctar vas libando,
Tú revuelas gustoso,
La vida celebrando.

Sergio Amaya S.
Junio 29/2006
Naucalpan, Méx.

La espera

Esperar, ver el tiempo pasar,
Confiando en el futuro
Que no vemos llegar,
Vivir el presente, gris e inseguro.

Se acumularon los años
Y se quedaron atrás,
Como fotos olvidadas
Atadas con grises moños.

¿Qué nos dejan experiencia?
No lo podría yo negar,
Pero siento la impaciencia
De no poder continuar.

No obstante, seguir pensando,
Trae a mi tranquilidad
Para seguir amando
La vida y su verdad.

Cuando el tiempo sonría
Y vuelva yo a trajinar,
Será como la ambrosía.
Lista para degustar.

Sergio Amaya S.
Junio 27/2006
Celaya, Gto.

Ciclos

La vida se va formando
Por ciclos a recorrer,
Nacemos, vivimos, morimos;
Pero este largo camino
Al amar nos va nutriendo.

Tenemos ciclos sencillos
Como el amor de mujer,
Llega sonriendo, nos flecha
Y como flor deshojada, se va,
Como cortada a cuchillo.

Otros ciclos son mas duros,
Como piedra de molino,
Nos hostigan y nos muelen,
Al final también se cierran
Y nos sentimos seguros.

¡Vive Dios!, cuánto aprendemos
En cada ciclo que pasa,
Pues sea bueno o sea difícil,
Siempre deja una enseñanza
Y aún perdiendo, ganamos.

Hay ciclos que pediría
Se conviertan en eternos,
Cuando llega una pareja
Con amor y tratos tiernos
A vivir con alegría.

Así pues, querido amigo,
Cuando cierre yo mi ciclo,
Según ese Plan Divino,
Espero haber aprendido
Que mucho vale un amigo.

Finalmente a Dios dirijo
Esta póstuma oración:
Que tu Santo Hijo me guíe
Y mis ojos sean cerrados
Por las manos de mis hijos.

Sergio Amaya S.
Junio 6/2006
Celaya, Gto.

La delincuencia y el doble discurso

Es imposible negar los enormes niveles que ha alcanzado la delincuencia en nuestro País, una rama de esta, muy alentada por los propios ciudadanos, es la Piratería; tal vez mucho tenga que ver la socioeconomía en el problema, pero eso sería tema para otra ocasión.

Queremos abordar este asunto desde sus orígenes y que cada sector de la sociedad enfrente sus propias responsabilidades.

Ya anotamos que en el caso de la Piratería interviene la demanda en la proliferación de la oferta, pero el meollo del asunto es que, por los niveles que tiene esta forma de delincuencia, se nota de forma evidente la corrupción que la protege. El asunto es que la Piratería está en nuestro País, en todas nuestras ciudades, colocándonos en los deshonrosos primeros lugares de la Piratería mundial. El asunto está en saber cómo pasan las Aduanas; de siempre se ha sabido que las Aduanas son una fuente inagotable de riquezas para los afortunados Administradores; desde luego que no es creíble que la corrupción solo impere entre los Vistas Aduanales, esta es la parte visible de iceberg. Cuando se sorprende a alguno en flagrante corrupción, simplemente se le traslada a otra Aduana, o si el escándalo es mayor, se le despide e inhabilita para desempeñar cargos públicos por algunos años. Pero el dinero de la corrupción es como el agua para el árbol, tiene la capacidad y yo diría que la obligación, de permear por capilaridad hasta las ramas mas altas del árbol. La delincuencia en las Aduanas debería ser un asunto de seguridad Nacional, pues lo mismo pasan ropa, nueva o usada, calzado, juguetes, aparatos electrónicos, todo lo que perjudica a la Industria Nacional, así como armas, municiones y drogas, que ya son un verdadero escándalo y fuente de preocupación para los ciudadanos pacíficos. El tráfico de drogas es el cáncer de nuestros tiempos y los responsables de vigilar nuestras Aduanas simplemente voltean hacia otro lado cuando ello es conveniente.

Hace muchos años, tantos como treinta y cuatro, el entonces Presidente López Portillo, entonces Emperador y dueño de México, nombró como Jefe de la Policía del Distrito Federal y además lo hizo “general]”, cómo no, a un destacado delincuente: Arturo Durazo Moreno, a partir de entonces empezó a incrementarse la delincuencia. Si antes de él ya existía el “moche”, es decir, la cuota que cada elemento de Tránsito o Policía debía entregar a su inmediato superior, tasándose el tal “moche” según el valor del crucero o avenida a que fuesen asignados. Diferente valor tenía ser de a pie, tener motocicleta o grúa. Este sistema también imperaba para los Administrativos, pues en cada ventanilla para atención al público, había que ir dejando la consabida “mordida”, a fin de obtener un rápido resultado para nuestras gestiones.

Cuentan los que lo vivieron de cerca, que al llamado Negro Durazo había que entregarle diariamente una buena cantidad de Centenarios de Oro, y no dudo que sea verdad, pues de donde amasó tan aberrante fortuna que le permitió hacer obras como el llamado “Partenón” en Zihuatanejo y varias otras propiedades en diversos sitios.

También es sabido de siempre, que las diferentes policías que padecemos, atrapaban delincuentes y después de aleccionarlos los dejaban en libertad para que trabajasen para ellos.

El asunto del ambulantaje, sin querer involucrar a los comerciantes, que en su gran mayoría son gente de bien, se ve incrementado por un vicio de “clientelismo” de los Partidos Políticos, en todos los tiempos y de todos los colores; esto dio lugar al encumbramiento de truculentos personajes de nuestro mundo político, haciendo mas ancha la banda de la delincuencia.

Con el correr de los años, estas organizaciones delincuenciales se fueron fortaleciendo y aquel pequeño ente se convirtió en el enorme monstruo a quien ahora quieren derrotar, pero que, cual moderna gorgona, le renacen las cabezas que le cortan. Pero, me pregunto, ¿realmente quieren acabar con ellos?, pues con esa enorme capacidad mimética que tiene la delincuencia, a veces los vemos como auténticos maleantes, como esforzados policías y hasta como cumplidos funcionarios.

Es altamente sospechoso que siempre que hay “operativos”, nunca, o casi nunca, haya detenidos, pues con toda seguridad son avisados a tiempo y la mercancía decomisada tal vez sea reciclada al mercado ilegal, previo pago de la cuota convenida, moderna cara de la “mordida”.

Dícese en los corrillos de Ciudad Juárez, soto voce, que el famoso operativo Chihuahua busca solo la substitución de Capo por otro, mas cooperativo y fiel. Este sería el pago de un compromiso contraído en tiempos electorales.

Toda esta reflexión viene a cuento cuando nos enteramos que una banda de secuestradores, encabezada por un Comandante de la Policía Judicial del Distrito Federal, mediante un retén policiaco ilegal, secuestró a un niño y dio muerte a sus custodios (uno de ellos no murió y fue quien propició el esclarecimiento de este ilícito). Posteriormente y no obstante haberse pagado el rescate, asesinaron al niño.

Me pregunto, la gente común, de a pie, que no tiene custodios, pero que igual es despojada de sus magros ingresos por un policía y su pareja, uniformados o no, ¿Quién levantará la voz por nosotros? Hace algunos años hubo en el Distrito Federal un linchamiento de Policías Judiciales, ¿espera el Gobierno que el pueblo tome la justicia en propia mano? Ya es tiemp’0o que Autoridades y Legisladores, Policías y Jueces, hagan su trabajo a favor de la Sociedad, no esperen a que Juan Pueblo despierte y enarbole la bandera de la justicia.

Basta ya de dobles discursos, de una justicia polifacética: “yo tengo la justicia y les muestro el rostro que me conviene”.

El día de hoy me entero que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal desapareció de un plumazo a la Policía Judicial del Distrito Federal. Antes delinquían con charola, ahora lo seguirán haciendo, aunque sin charola. Como en todo, habrán pagado justos por pecadores, pues no dudamos que en ese cuerpo haya gente decente. Al tiempo, estimados ciudadanos, veremos qué resulta de esa absurda y visceral decisión.



Sergio Amaya S.
Agosto 7/2008
Ciudad JUuárez, Chih.

El hombre y la comunicación

El desarrollo del hombre ha ido transcurriendo por diferentes etapas, a medida que los arqueólogos han ido descubriendo los diferentes estratos en que han vivido diversos grupos humanos y de acuerdo a las herramientas y utensilios que han hallado, le han designado un nombre que identifique la época y el nivel de desarrollo que tal grupo humano haya alcanzado.

Así nos encontramos con una Edad de Piedra, del Hierro, del Cobre, etc. En cada una de estas épocas, se pone de manifiesto el grado de avance técnico y social que iban alcanzando los pueblos.

Yo supongo que, pasados los siglos, cuando los investigadores descubran las ruinas de nuestra civilización, le llamarán la “Edad de la Comunicación”, pues encontrarán un a gran cantidad de equipos para este fin, desde inocentes y poderosos teléfonos celulares, hasta refinados instrumentos que nos envían, en tiempo real, imágenes y sonido del espacio exterior, pero me pregunto, ¿toda esta enorme capacidad de comunicación la estaremos usando para el sano desarrollo del hombre?

Me temo que la respuesta no será siempre positiva, pues por un equivocado afán mercantilista, hemos llegado al extremo de resaltar los aspectos negativos, olvidando que el ser humano, en su enorme mayoría, trabaja para el crecimiento de su grupo social; así tenemos que, refiriéndonos al medio artístico, se empeñan en destacar los aspectos negativos de la persona, invadiendo la privacidad de su vida, dejando de lado los logros profesionales del personaje que traten.



Quiero referirme a otro hecho lamentable: la negativa promoción que se ha hecho de la imagen de Ciudad Juárez, se ha destacado en grandes titulares el asesinato de cientos de mujeres y no es que no sea cierto y que sea altamente reprobable lo que pasa, lo que sucede es que en aquellos mismos períodos hubo mas asesinatos en el Estado de México o en Oaxaca, pero ¿por qué se dio mayor realce a Ciudad Juárez?, ¿será acaso por su ubicación geográfica?, o tal vez ¿habrá personas o grupos que medren con estas situaciones?, sería importante saberlo, tanto como conocer y castigar a los responsables de estos hechos, pues de nada han servido las tan cacareadas Fiscalías Especiales, ¿o será que sí?Pero Ciudad Juárez es mucho, pero mucho mas que eso, sin embargo no veo que medio alguno de a conocer, a nivel nacional, la excelente planificación urbana que tiene, la ordenada circulación vehicular y el alto sentido cívico de sus ciudadanos.



Nos atosigan los medios diciendo que hubo tantos ejecutados; que el Ejército tiene tomada la ciudad y un sinnúmero de verdades a medias, pero no hacen mención del alto nivel de vida que se puede lograr; que es una ciudad con los menores índices de desempleo; que nuestros hijos y nietos tienen la oportunidad de obtener una excelente educación y crecer en un ambiente mas sano.



Destacan en cambio que el narcotráfico tiene controlada la ciudad, sin decir que tienen presencia en todo el territorio nacional, pero que, aunque muy violento, es un grupo mínimo, junto a la gran mayoría de mexicanos que somos gente decente, de trabajo.

Cuan cierto es lo que aseveraba ese gran filósofo chino Lin Yutang, que decía: “Me parece que la prueba definitiva de cualquier civilización es la clase de maridos y esposas, de padres y madres que produce y, en ese sentido, los mexicanos hemos avanzado, sin que los medios de comunicación hagan hincapié en ello.

Trabajemos pues por dar a conocer las cosas positivas de nuestras ciudades, pues cuando ya no hagamos promoción a la delincuencia, poco a poco irá desapareciendo. Eduquemos a nuestros hijos manteniéndolos alejados de la delincuencia, mediante una supervisión mas eficiente, induciéndolos a la lectura, al deporte, acercándolos a la buena música; no es que queramos que todos sean grandes literatos, deportistas o músicos, que tampoco es desdeñable, pero con el fomento de las buenas costumbres los mantendremos alejados de las tentaciones y de los vicios, que es lo que lleva a la delincuencia.

¿Por qué?

¿Por qué, Dios, has permitido
Que el hombre, creciendo en egoísmo,
Atente, consistente y sin sentido
Contra su propio hermano, cual un sismo?

¿Qué pasará, Señor, con esos niños
Que perecen de hambre, solitarios
Entre iguales, sin cariños,
Sin consuelo, en ignoto corolario?

¿Cómo pueden existir, amado Padre,
Seres desalmados que tornen
Por un puñado de monedas, si les cuadre,
La vida de un humano que retienen?

¿Por qué ocultas, ¡Oh Dios!, tu rostro
Ante los horrores de la guerra
Que seres insensibles, sin rostro,
Arrasan a los pueblos y a la tierra?

¿Será, Padre, que agotada tu paciencia
Ante la loca ceguera de tus hijos,
Que han cambiado tu amor por pseudociencia,
Prepares nueva Sodoma contra padres y sus hijos?

Misericordia, Señor, que si dispuesto
Estabas a perdonar a un pueblo
Si sólo se encontrara un hombre justo,
Muchos habemos, Padre, en justo duelo.

Mira Padre a ese Maestro,
Que con noble paciencia
Enseña a sus niños el camino diestro,
Dando a ellos su pródiga ciencia.

Observa a aquel otro artesano,
Que a fin de llevar el pan a su familia
Trabaja con energía, muy ufano,
Dando forma al barro, sin melancolía.

Pero sé bien, Señor, que en tu misericordia
Darás a cada cual justa medida,
Escuchando a tus hijos narrar su historia
Y a todos darás amor en gran medida.

Creo entonces, Dios y Hermano,
Que dándonos libre albedrío
Nos dejas ejercer el lado humano
Y entregar cuentas al llegar al ancho río.

El can cerbero serán nuestros errores
Y no habrá Caronte que nos cruce,
Los Ángeles serán cual grandes torres,
Los que nos cierren el paso o que nos crucen.

Debemos entonces, Señor,
Superarnos a nosotros con pasión
Para ser gratos a ti y en tu amor,
Buscar el premio y el acceso a tu Mansión.

Sergio Amaya S.
Marzo 22/2008
Naucalpan, Edo. Méx.

La Justicia


Justicia, de género femenino,
Yo te vi impartiendo tu justicia
Sin desviarte del camino,
Igualando la balanza con paciencia.

Hoy te vuelvo a ver
Y tu vista me da horror,
Pues tu bello rostro de mujer,
Se vuelve monstruoso y da pavor.

¿Por qué te prostituyen,
Mujer tan generosa?,
Intereses bastardos que desoyen
El clamor del pueblo que destrozan.

Cubre tu desnudez, amada mía,
Tapa tus ojos con la venda,
Imparte tu justicia siempre al día
Y da la espalda a quien te ofenda.

Sergio Amaya S.
Agosto 7/2008
Cd. Juárez, Chih.

miércoles, 2 de julio de 2008

LA RECOMPENSA

Al fin ha dejado de llover. Hemos tenido un día de perros. ¿por qué será esta expresión?, no lo entiendo. Llovió durante dos días y sus noches y yo sin poder salir. Tengo hambre y aprovecharé que ha escampado el tiempo.

Nuestro amigo sale a la calle, las cuales están convertidas en auténticos arroyos y se dificulta el paso por las banquetas. Camina presuroso, junto a la pared para evitar ser bañado por los vehículos que pasan sobre los charcos.

En realidad su vida ha sido difícil. Tiene parientes ricos, pero él es un paria. Por parte de su madre desciende de familia humilde. En cambio su padre: ¡Habrá que ver la casa en que vive!. Su concepción fue solo un momento de pasión. No tendría que haber sido así, pero fue un descuido.

Desde luego que la familia paterna no sabe de su existencia, de cualquier manera no lo aceptarían. Su madre en cambio, solo lo atendió unos días, después, simplemente se fue; tal vez porque lo vio débil. No lo sé, pero desde ese momento, nuestro amigo vivió, o sería mejor decir sobrevivió por la Gracia de Dios y la caridad humana, que nunca falta. Unos días aquí, otros allá, hasta que una buena familia se condolió de nuestro amigo y lo adoptaron.

Era un matrimonio solo, sin hijos, pero ya en edad avanzada. El hombre vendía frutas picadas, aderezadas con chile y limón, las cuales transportaba en un viejo carromato de mano. La mujer por las noches sacaba un anafre a la puerta de su humilde morada, en la banqueta y vendía sopes y tostadas. Eran una buena pareja, tenían más de cincuenta años de matrimonio y aún daban gracias a Dios por haberse encontrado.

Así que nuestro amigo llegó como una buena compañía para los viejos. Por la mañana se iba con el hombre, caminando al lado del carro de mano conducido por el viejo. Por las noches, el viejo y nuestro amigo se sentaban cerca de la anciana y ambos la miraban trabajar, con amor y agradecimiento.

Fueron años felices para nuestro amigo. No pasaba frío, comía todos los días, aunque fuese con frugalidad, y le daban cariño.

Pero solo Dios es eterno. Su Creación tuvo un principio y tendrá un final. Así es la vida, breve y finita. Un día aciago, el viejo murió. El cuerpo se veló en su humilde habitación. Asistieron unos pocos vecinos. Nuestro amigo estaba triste, como presintiendo el porvenir.

La noble mujer, como fiel compañera, en pocas semanas fue a seguir a su amado esposo. Nuestro amigo volvió a quedar solo. No obstante, los años con los viejos lo fortalecieron. Ya tenía suficiente edad para enfrentar la vida.

En cierta ocasión, cuando el hambre apretaba, se acercó a un puesto de tacos y lo único que consiguió fue una brutal patada en una pierna. Dicha agresión le dejó una leve cojera y miedo y recelo por los desconocidos.

Evitando los charcos, nuestro amigo se llegó al mercado, esperando hallar algo entre los desperdicios. Pero ¡he aquí!, justicia divina; el taquero de marras, deshonesto y criminal, extraía de entre los desperdicios, una pieza de res medio descompuesta, seguramente para venderla en tacos.

Nuestro amigo, recordando la agresión sufrida, se lanzó resuelto sobre el rufián y dándole una sabrosa mordida en un glúteo, se apoderó de la carne y huyó, ante los gritos de dolor del taquero.


Sergio Amaya S.
Agosto 08/98
Celaya, Gto.

BUBU LABU

He sido muy afortunado, Dios me ha bendecido con la facilidad para hacer reír a los hombres; desde luego que también a las mujeres, a los niños y niñas y hasta a los ancianitos, ellos que tanta necesidad tienen de reír, porque con el paso de los años como que se va acabando el sentido del humor. Al igual que otros sentidos. A través de mi vida, he constatado que el lenguaje del alma es la risa. Si vieran cuanta satisfacción siento al ver la sonrisa de los niños cuando me paro frente a ellos, con mis grandes orejas; unos ojos grandes y expresivos enmarcados por un par de bonitas cejas que sonríen al revés. Mi nariz, que curiosamente no es roja cual cereza, sino de un ligero amarillo rojizo, como un tierno durazno. Y mi boca, ¡una eterna sonrisa azul cielo!

Yo creo que el alma es de color azul cielo, y como al cielo las tormentas ensombrece, así en el alma, las tristezas y rencores ensombrecen el alma; mucho más éstos que aquellas, pues la tristeza suele ser pasajera, pero el rencor se hace más profundo a medida que pasa el tiempo.

Decía pues, cuando me ven los niños, con sus almitas blancas, sus ojitos se llenan de asombro y, solo de verme, sonríen y sus sonrisas alimentan sus almas y enriquecen la mía.

Yo no recuerdo en vida un solo día de tristeza, pues aunque hubiese carencias materiales, que las hubo y grandes, era suficiente para mi saber que Dios me daba un día más de vida para disfrutar Su Creación; y veía reír a Dios en los rayos del sol, en el rumor del arroyo, en el trino de las aves, en el croar de las ranas, en las risas de los niños y hasta en el chispeante saltar de los chapulines.

Viendo estas maravillas me decía: ¡Cuanto nos quiere Dios!, que nos alimenta el alma con sus maravillas.

¿Has disfrutado tú, amigo mío, del brincar en los charcos que ha dejado la lluvia?. ¿Has caminado descalzo en la fresca hierva, húmeda de rocío?. Es la sonrisa que Dios nos da, a nosotros, Sus hijos.

¿Me preguntas mi nombre?…. ¡Bubu Labu!. ¿Se te hace raro?; más bien es chistoso, pues es la onomatopeya de los niñitos antes de saber hablar. ¿Escuchas balbucear a tu pequeño?, pues me está hablando. Como los niños tienen un alma pura, me llaman y me ven y yo les sonrío y comparto con ellos la alegría de ser y estar.

No me busques en un circo o en una plaza pública, búscame dentro de ti y si alguna pena o tristeza te nubla el alma y no logras hallarme en los rincones de tu alma, búscame en un niño y pídele que te sonría. Cuando sientas su sonrisa, entonces me verás y se disiparán tus penas. ¡Hasta luego hermanitos!

Sergio Amaya S.
Agosto de 1998
Celaya, Gto.

REFLEXIONES

Hijos míos, yo no sé si será por los años que he cumplido, pero ahora, más que nunca, me pongo a pensar en mi vida; cómo la he vivido, lo que he hecho. Lo que he anhelado y lo que he logrado. He vivido intensamente cada día de mi vida, lo he vivido con alegría y estoy seguro de que al llegar la noche me he ido a la cama sabiendo un poco más de algo. Tal vez cosas sin importancia, quizás algunas importantes, pero todas necesarias en mi formación.

Cuando me veo en el espejo cada mañana, encuentro un rostro diferente; tal vez una arruga más, o algunas canas que no había notado; pero también veo un rostro satisfecho, deseoso de iniciar el nuevo día para emprender nuevas batallas. Los veo a ustedes, como secuela de mi actuar, con mis errores, pero también con nuestros aciertos y me sigo viendo satisfecho. Yo sé muy bien que faltó una parte muy importante de mí en su formación, pues no estuvo la presencia física al cien por cien, una gran parte del mérito del ser de ustedes se lo deben a su madre, que Dios bendiga; pero hay otra parte que tal vez sea el resultado del ejemplo. No del hombre que veía el niño, sino del padre visto por el hombre que a su vez es padre. Veo detrás de ustedes, mis tres vástagos, ocho retoños incipientes que ya no son responsabilidad nuestra, pero que también llevarán algo de la parte genética que les aportamos, que también serán resultado de esa formación que nosotros dimos a ustedes. Y sigo viéndome satisfecho.

Desde chamaco me imaginé llegando al año 2000, cumpliendo sesenta años, rodeado de mis hijos y nietos. Dios mediante me será concedido. El Señor ha sido en extremo generoso conmigo, pues me ha permitido trabajar en lo que me ha gustado. Me dio hijos buenos, responsables, sanos y excelentes padres. Me ha concedido tres comidas al día y un techo donde guarecerme. Ha enriquecido mi vida con buenos amigos y me está permitiendo llegar a mi término en compañía de una bella mujer, de noble corazón, bellos sentimientos y que, además, ama a mis hijos y nietos como si fuesen propios. He ahí una muestra más de la Sabiduría de Dios, pues a falta de hijos propios, le dio la posibilidad de dar su amor a los míos. Y me sigo viendo satisfecho.

Dice un dicho que ya es lugar común: “los caminos de Dios son inescrutables”, y es cierto. El Señor, en su infinita bondad, me concedió tres hijos producto del Amor, pero amor entre humanos. Pero también, producto del Amor, pero en este caso de Dios a este hijo insignificante, le concedió otro hijo; me refiero a Leonel, a quien me acercó cuando él era apenas un niño. Al igual que con ustedes, mis hijos de sangre, no pude convivir mucho con él, pero sí se dio entre nosotros ese Amor filial que prevalece ahora, cuando ya es un hombre. Quiera Dios que también por ese lado nos bendiga con nietos, para amarlos tanto como a los demás.

Amados hijos míos, cuando nuestro camino ha rebasado la mitad del trayecto, cuando el horizonte se ve más lejano viendo hacia atrás que hacia el frente, la nostalgia parece envolvernos. Ahora recuerdo con mayor intensidad los hechos de mi infancia y juventud; no añoro aquellos tiempos, pero me traen gratos recuerdos; al escuchar música de entonces, un grato calor me lleva a recordar momentos del pasado y viéndome en el presente, me siento satisfecho, pues entiendo que cada uno de nosotros es el resultado de las experiencias vividas.

Amadísimos nietos y nietas, nunca podré expresarles con palabras, pues nuestro lenguaje no llega a tanto, el inmenso amor que siento por ustedes, es como un rayo de luz intensificado por una lente; en este caso, la lente son sus padres y la luz es el amor. No los veo con la frecuencia que me sería deseable, pero siempre están presentes en mi mente, cada uno de ustedes, aún aquellos a quienes no he podido conocer más que por fotografía. Cada uno de ustedes con su propia personalidad, intensifica esa red de amor que nos ata, que nos liga y hace fuerte a nuestra familia y si hablo por la parte de los Amaya, imagínense la enorme red que conforman las cuatro ramas familiares que a cada uno han formado.

Hijos míos, todos muy amados, cuando finalmente llegue al extremo final de mi camino y mis pasos me lleven de vuelta al Padre, recuerden a este hombre que tuvo mil defectos y escasas virtudes, pero una sola de ellas ha sido la dominante en su vida: el dar amor a los suyos, llámense éstos: padres, hermanos, hijos, nietos y amigos.

Hijitos míos. Mis peques, ahora quiero hablarles de la Amistad, así, con mayúscula. Este es un regalo de Dios a sus hijos, y es de tan gran valor, que no se nos da en grandes cantidades. El Señor nos va poniendo en el camino a diversas gentes, unos vienen, son importantes de una u otra manera en nuestras vidas y así como llegaron, también se van; se esfuman en la niebla del tiempo. Otros, los menos, permanecen en nuestras vidas por tiempos más dilatados, y es en ese granero donde debemos hallar la aguja; la obra no es fácil, requiere entregar nuestra confianza y amistad convencidos de que obtendremos a cambio un Amigo; las más de las veces saldremos desilusionados, pero si uno o tal vez dos de ellos son auténticos, entonces habremos hallado el tesoro que Dios nos tiene reservado: El tesoro de un verdadero Amigo. Debemos aceptarlo tal como es, no pretendamos que sea como nosotros. No olvidemos que él tiene su propia personalidad. Lo importante no está en lo físico, sino en el interior, en la empatía que sintamos en ambas direcciones; a esa persona procuren no perderla nunca; podrán alejarse físicamente, tal vez la comunicación no sea muy frecuente, pero cuando se vuelvan a encontrar, será como si se hubiesen visto ayer.

Bien, hijos amados, pidamos a Dios que el próximo año, cuando cumpla sesenta y estemos casi en el umbral del tercer milenio, podamos reunirnos todos y abrazarnos para estrechar esa gran red de Amor que nos mantiene unidos y nos aglutina con nuestro Padre Universal. Los besa papá y les desea una Navidad que nos lleve a una auténtica conversión y que entendamos el verdadero significado del Misterio de Cristo Jesús y que el Año 2000 nos traiga a todos salud y bienestar en compañía de nuestras familias.

Sergio Amaya Santamaría.
Diciembre de 1999.

miércoles, 25 de junio de 2008

LA DEBIL MEMORIA

Sergio Amaya S.
Junio 25/2008
Ciudad Juárez, Chih.


Nos hemos enterado en fechas recientes, por medio de la radio y la televisión, que los legisladores pretenden coartar nuestra Libertad de Palabra, que el IFE, otrora un órgano ciudadano para garantizar la limpieza de las elecciones, ha prohibido que se empleen las palabras “presidente legítimo”, en una clara violación al Artículo 6/o Constitucional, que dice: “ARTICULO 6o.- LA MANIFESTACION DE LAS IDEAS NO SERA OBJETO DE NINGUNA INQUISICION JUDICIAL O ADMINISTRATIVA, SINO EN EL CASO DE QUE ATAQUE A LA MORAL, LOS DERECHOS DE TERCERO, PROVOQUE ALGUN DELITO, O PERTURBE EL ORDEN PUBLICO; EL DERECHO DE REPLICA SERA EJERCIDO EN LOS TERMINOS DISPUESTOS POR LA LEY. EL DERECHO A LA INFORMACION SERA GARANTIZADO POR EL ESTADO” .

Podemos estar a favor o en contra de que Andrés Manuel López utilice este título para su persona, pero no podemos estar de acuerdo en que nadie, persona o institución pública o privada, le impida utilizarlo.

En semanas anteriores nos enteramos cómo los partidos políticos mas fuertes, modificaron la Ley de Radio y Televisión en lo referente a los tiempos y usos oficiales de los medios, prohibiendo que nadie, fuera de los propios partidos políticos, hable, critique o promueva a ciudadano alguno, solamente pueden hacerlo los propios partidos políticos. En fecha reciente nos enteramos que la Controversia Constitucional interpuesta por los medios ante la Suprema Corte de Justicia, no ha obtenido respuesta, tal parece que a nuestras Máximas Autoridades Judiciales, puestas en ese puesto para cuidar que se cumpla lo estipulado en la Constitución y que cuentan además con la autonomía suficiente para emitir un juicio imparcial, no saben o no quieren cumplir con su obligación hacia los ciudadanos.

Nuestros políticos solamente están mostrando una débil memoria histórica, pues en su afán de poder, están destruyendo una incipiente democracia que ha costado al pueblo de México auténtica “sangre, sudor y lágrimas”, parafraseando al político Inglés del Siglo pasado. Se han olvidado que por algo semejante el pueblo se levantó en armas para derrocar al tirano.

Si al pueblo no le dan ni pan, ni circo, cuando menos que le dejen la libertad de exigirlo, de cuestionar a los políticos y expresar libremente su apoyo o repudio a tal o cual personaje. El año próximo será año de elecciones intermedias, habrá cambio de Diputados y Presidencias Municipales y entonces podrán ver los Partidos grandes si se equivocaron o no, pues llenos de prepotencia hicieron a un lado a sus comparsas de otros momentos para modificar las leyes a su antojo y conveniencia.

Este podría ser el momento de que, de manera pacífica, el pueblo volviera a intentar el camino de la democracia; si los dirigentes de esos Partidos pequeños se muestran inteligentes y dispuestos a trabajar a favor del pueblo, muy probable será que veamos cómo caen o disminuyen su poder esos tres grandes Partidos.

Pero cuidado, no quieran jalarle los bigotes al león sin despertarlo, el Pueblo ya no es el mismo, solamente hace falta que aparezca un líder con suficiente carisma para mover a las masas y, entonces sí, tiemblen políticos corruptos, pues la guillotina podría volver a formar parte del paisaje urbano. Politiquitos mexicanos, estudien la historia y verán que no se puede engañar a todos, todo el tiempo. Se les ha olvidado que ustedes son empleados de los ciudadanos, que cobran sus dietas, muy generosas, por cierto, gracias a los Impuestos que paga el pueblo. Los Partidos políticos subsisten gracias a los dineros que recauda Hacienda, vía Impuestos. Ustedes, pequeños seres egoístas, nunca han sobrevivido con un Salario Mínimo, tratando de dar comida, educación, salud y esparcimiento a su familia.

Desde tiempos remotos, la historia nos ha relatado cómo han caído los políticos que se empeñan en aplastar de mas al pueblo. En todas las culturas y México no es la excepción, el pueblo les ha puesto en su lugar. Otras muchas han caído por la traición de pseudo líderes que aprovechan la coyuntura para actuar por su cuenta y hacer aparecer el hecho como justicia popular. La realidad es que su propia ceguera les impide ver que están llegando al extremo de la tabla.

Esperamos sinceramente que los cambios que vengan se realicen de manera pacífica, ojala que nuestros políticos recapaciten y empiecen a trabajar a favor del pueblo, ya basta de simulaciones y medias verdades, el pueblo tiene hambre, de pan y de justicia, en sus manos está poder satisfacer a esa masa semidormida, no jueguen con lumbre, pues la historia nos cuenta que el camino de la democracia y la justicia está regado con la sangre de pueblos hartos.

lunes, 16 de junio de 2008

NUEVO DIA

Qué larga es la noche
Cuando inquieto desvelo
Nos agita y cubre
Cual pesado velo;
No es que lo reproche,
Pero es angustiante
Sentir que no acaba,
Ansiar anhelante
Que pase la noche
Y llegue el mañana.

Allá, en lontananza
La luz se vislumbra,
Anuncia que Aurora
Su velo levanta, avanza.
La calma nocturna
Que nos angustiaba
Va quedando atrás,
Asaz taciturna, velada;
El nuevo día se ve promisorio.
¡Ánimo, sonríe, el día comienza!


Sergio Amaya S.
Junio/2008
Ciudad Juárez, Chih.

jueves, 29 de mayo de 2008

De la Amistad

Qué fácil resulta decir “es mi amigo”, no obstante, que grandes misterios encierra el sentimiento de la Amistad, con mayúscula. Cuando niños, nos referimos a ese o esos condiscípulos en cuya compañía nos sentimos bien, cuando encontramos a nuestros padres o hermanos, nos ufanamos al presentar a tal compañerito como “mi amigo”. Luego pasa el tiempo y tal vez ese grupo de niños no se vuelva a ver y pasado el tiempo, hasta los nombres habremos olvidado.

Ya cuando adolescentes, ese sentido de amistad empieza a tener otras connotaciones: hermandad, complicidad, etc., no obstante, aún no arraiga ese sentimiento, salvo escasas pero gratas excepciones.

Cuando al fin salimos de la adolescencia, empezamos a tener consciencia de la palabra “Amistad”; entonces veremos a esos compañeros o conocidos con otros valores, ya va quedando atrás el amigo de la infancia, aquel que sobresalía por su arrojo o valentía, por su inteligencia o simpatía, o simplemente porque se condolía de nosotros y nos convidaba de su “lonche”. Ahora vemos a ese hombre o mujer que nos van mostrando sus valores como seres humanos, con defectos, pero también con virtudes y esas características irán conformando la empatía necesaria para sembrar la semilla de la amistad.

Esa semilla, tal vez la mas valiosa que el hombre posea, es muy delicada; debemos sembrarla en la fértil tierra de la confianza y regarla durante toda la vida con el Agua Viva del Amor, en su acepción mas pura; cuidarla de las tormentas con honradez, arropar las raíces con comprensión y estar pendientes que la mala yerba de la intriga, los malos entendidos o la mala fe, no afecten su crecimiento. Cuando pase el tiempo, esa frágil semilla se habrá convertido en un robusto árbol, que nos dará abrigo y calor durante toda la vida.

Pero no creamos que esta semilla abunda y en ello radica su gran valor, es como un diamante. Cuando lo extraemos de la mina, es una piedra mas o menos interesante, pero no bella, se requerirá el trabajo paciente de un cortador, quien antes de dar el primer golpe, le habrá tomado todas las medidas necesarias, deberá conocer plenamente su forma y conocer sus vetas y posibles inconvenientes; una vez seguro de la calidad de la piedra, empezará la labor de corte y después vendrá el pulido de las facetas, para que luego del arduo trabajo, podamos gozar de la maravillosa luz y color de un diamante. De la misma manera que un buscador de diamante no desecha a la primera mirada ninguna piedra, así aquel que busca hacer amigos, no dejará de dar la mano con sinceridad, si la mano que nos tienden es semilla buena, nos iremos dando cuenta conforme vayamos conociendo a la persona; si la semilla no es de buena calidad, ella sola se perderá, como si fuese semilla caída en tierra no fértil.

Mas de uno pensará que los amigos se dan solos, tal vez sean afortunados y así sea, pero no hay nada mas difícil y gratificante, como las relaciones humanas. Si consideramos que cada individuo como tal es diferente, que aún entre hermanos las diferencias de carácter son notables, entonces nos daremos cuenta de la gran aventura que representa conocer a la gente, todos merecen nuestra consideración y respeto, pero solamente unas cuantas merecerán ser llamadas “Amigas” y tal vez, si somos muy afortunados, lleguemos a encontrar esa Alma gemela que está en algún lugar.

Cuando el árbol de la Amistad crezca sano y robusto, ya no requerirá tantos cuidados, pues sus fuertes raíces harán que resista cualquier tempestad y pasarán los días y pasarán los años, tal vez dejemos de ver a esa persona por diversas causas que la vida nos va poniendo: Nuestros padres se mudan de ciudad y la prole va con ellos. Tal o cual Universidad nos conviene mas y nos trasladamos a ese punto o, tal vez, ya adultos, las necesidades de trabajo nos llevan por rumbos diferentes, pero que emoción tan especial es reencontrarnos con ese amigo a quien hemos dejado de ver por dilatado tiempo y constatar que, realmente, nunca nos hemos distanciado, volver a sentir ese calor humano y ese cordón invisible que nos une. Esa es la Amistad.

Qué grato placer es pasar una tarde al lado de un amigo, acompañados de aromático café, siendo paño y siendo lágrima, sabiendo que escuchamos, pero somos escuchados; que si requerimos un consejo, recibiremos el mas honesto y desinteresado, pues ese amigo solo busca nuestra felicidad, que será también la propia.

En alguna parte leí un pensamiento, no es literal, pero su esencia es que “Cuan pobre terminará aquel hombre que al final de su vida no haya hecho cuando menos un Amigo”. Me estremezco nomás de pensarlo. Yo deseo a todo aquel que lea estas sencillas líneas, que tenga una larga vida, plena de Amistad, Aquí está esta mano, tendida, en espera de un Amigo mas.

Mayo de 2008

Ciudad Juárez, Chih.

martes, 13 de mayo de 2008

El líder y la masa

Sergio Amaya S.
Mayo 12/2008

Muchas veces hemos oído o leído acerca de diversos personajes que ha pasado a la historia por su calidad de líderes. Lo mismo fue un oscuro hombrecito que, en tierra extraña, estudió y se preparó como abogado, para encabezar un movimiento pacífico por la liberación de su país; sí, nos referimos a Mahatma Gandhi, quien aún a costa de crueles castigos, tanto físicos, como morales, no dudó en mantener viva la voz de la libertad.

O aquel otro ejemplo de un miembro de una minoría explotada y menospreciada en su propia tierra, quien a base de estudio y constancia, se convirtió en el líder de un movimiento reformista que hizo avanzar el desarrollo social de nuestro país; Benito Juárez nos dejó el inapreciable ejemplo de lo que se puede lograr con estudio, deseos firmes y voluntad inquebrantable, haciendo caso omiso, o tal vez sacando fuerza de las contrariedades que se le presentaron.

En fin, podríamos hablar durante días de esos seres que con su voluntad y coraje han sido cabeza de importantes movimientos en el mundo.

Pero, nos hemos puesto a pensar ¿qué tienen esas personas, que sobresalen de las masas para guiarlas?. Mucho le he dado vueltas a ese asunto y, sin creer poseer la verdad, yo pienso que entre muchas otras cualidades, han tenido el valor de levantar la voz o ejercitar la pluma para denunciar, para aplaudir o para iniciar un movimiento que a su juicio era necesario y justo; pero qué pasa con el resto de la masa, no dudo que entre este conglomerado incógnito haya mentes superiores a la de aquellos líderes. Tal vez alguno de esos seres inteligentes haya aportado alguna de las ideas aprovechadas por el líder. Esas voces de seres inteligentes deben escucharse, no necesariamente para que encabecen un movimiento social, pero sí, para que con su colaboración, ayuden a construir un mundo mejor, y no todo el mundo, tan solo su propio mundo, pues no olvidemos que para alcanzar la cima del edificio de nuestros sueños o anhelos, es preciso subir el primer escalón.

Para ello es necesario aprender a tener el valor de opinar, de proponer, de criticar, pero con una abierta posición, para mejorar, no criticar por celos o envidia, sino porque todas las acciones de los hombres o mujeres, son perfectibles.

Cuando hablo de tener valor, no infiero que seamos cobardes, pero sí nos da miedo mostrar nuestras ideas y tal vez no sea miedo, sino timidez de mostrar a cierto sector, nuestro yo interno; por eso en la clase no levantamos la mano cuando el Maestro pregunta, aunque tengamos la respuesta. Por eso mismo no decimos a nuestro jefe inmediato que tenemos una idea que podría mejorar las cosas.

Por esa misma atávica razón no opinamos cuando leemos algo y tenemos la oportunidad de opinar, pues también es cierto, debemos tener la capacidad de recibir la crítica o la respuesta a nuestra opinión, la cual no siempre deberá ser compartida; pero precisamente, del intercambio de ideas viene el crecimiento intelectual y, en su momento, el mejoramiento social.

Nosotros, lectores de Periplos en Red, con ese espíritu universitario, ejerzamos esa oportunidad de opinar acerca de lo que escriben los colaboradores de la revista. Si algo te gusta, apláudelo. Si una idea no es de tu agrado, opina y expón tus razones. Si algo te molesta o inquieta, critícalo y acepta la respuesta.

Si deseas que la Comunidad Universitaria crezca, opina y propicia el intercambio de ideas. Por favor, critícame, mi correo es: samayas@amayaonline.com
Este articulo tambien se publica en Periplos en Red, una interesante revista electronica que muestra el dinamismo de la comunidad universitaria de Acapulco, Gro.

domingo, 13 de abril de 2008

Amor en el tiempo

Inició en verano
Como amor maduro,
Confiado, seguro,
Asido de la mano.

Fueron buenos tiempos
Que juntos vivimos,
Nuestro amor sentimos
Vivir nuestro tiempo.

Llegó luego el otoño
Como rosa fina,
Amor sin espina,
Renació en retoño.

Es bueno el amor,
No importa en qué tiempo,
De amar siempre es tiempo,
Dios nos dio el amor.

Ahora, ya en invierno,
La beso y la cuido
Y llega cupido
Con un amor tierno.

Gracias le doy al Creador,
Que en su infinita Bondad
Me envió esta dama, una beldad,
Para darme su calor.

Sólo le pido a mi Dios
Me conceda larga vida,
Para amarla consentida
Y nunca decirle adiós..

Sergio Amaya S.
Abril 02/2008
Naucalpan, Méx.

La banca del jardin

Recuerdo cuando era joven
Una banca en el jardín,
Los niños que se entretienen
En esos juegos sin fin.

Costumbre de la provincia
Es por las tardes pasear,
Mirar con esa loca ansia
A las chicas caminar.

¿Ya viste a Lupita,
Lo bonita que está?,
Yo prefiero a Carmelita,
Pues está mas a mi edad.

Unos y otros buscaban
A sus damas conquistar,
Mis gustos no se llenaban
Y yo prefería esperar.

Una banca en el jardín
Era el lugar de reunión,
En una espera sin fin
Y creciendo la pasión.

Luis conquistó a Carmelita
Y con ella se paseó
Y Felipe con Lupita
Su joven amor logró.

Sólo quedábamos tres
Sentados en aquel banco,
El mas chico era Andrés,
A quien el miedo ponía blanco.

Uno de tantos días
A mi ángel encontré,
La miré y sonreía
Y en amor estallé.

Mi ángel es Lucía,
Tan bella como una flor,
Suave como melodía
Que me ha llenado de amor.

Luego pasaron los años
Y el primer amor pasó,
Cubierto con finos paños
Que mi corazón guardó.

Y la banca del jardín
En el olvido quedó,
El tiempo y el verdín
Con su magia terminó.

La plaza de mi pueblo
Perdida queda en el tiempo,
Ahora, cuando la recuerdo,
Me miro allá, en el tiempo.

Sergio Amaya S. – Marzo 31/2008 – Naucalpan, Méx.

El paso del tiempo

Cómo vi pasar el tiempo,
Como si fuera un cometa,
Su cauda es de situaciones
Que la vida va marcando
Sin darnos siquiera tiempo.

Si como dice la gente,
La vida irá cobrando
Las facturas que debemos,
Creo que no me alcance el tiempo
De pagar, aunque lo intente.

¿Tesoros?, muchos me ha dado
La vida en estos años vividos,
Amigos que van pasando.
Otros que conserva el tiempo
Y en mi mente han perdurado

Hubo también otro tiempo
Que floreció con amores,
¡Ah!, juventud que no dura,
La primavera es muy corta
Y el invierno es mucho tiempo.

Esa fértil primavera
Pródiga fue para mi.
En amores fue constante
Y tres hijos me dejó,
Fruto de mi sementera.

La primavera acabó
Y presto llegó el verano
A traerme nueva vida
Que me aliviara de amores
Y con creces lo logró.

El otoño de mi vida
Con nietos fue bendecido,
Llegaron como un racimo
De dulces uvas de amor
Y enriquecieron mi vida.

Al final llega el invierno,
Tranquilo y sin sobresaltos:
¿Que ya nos falta el dinero?,
No importa, ya lo tendremos,
Yo quisiera poseer los tesoros del Eterno.

Todo mi tiempo vivido
Me da nuevas esperanzas,
De tener diversas vidas
Y en todas seguir pagando
Los tesoros que he tenido.

Gracias le doy al Eterno
Que esta vida me otorgó,
Rodeado de hijos y nietos,
Al lado una bella esposa
Y envuelto en amor fraterno.

Sergio Amaya S. – Marzo 29/2008 – Naucalpan, Méx.

sábado, 12 de abril de 2008

Amigo

Encontrar a un amigo
Es hallar al alter ego,
Estará siempre contigo
Caldeado en fraterno fuego.

Ese amigo desea con alborozo
Que le aceptes como es,
Que escuches sus lamentos o su gozo
Y no busques en él lo que no es.

Jesús nos enseñó el amor de hermano,
Ofrendando su vida por la nuestra,
Imitemos a Jesús dando al amigo nuestra mano
Y dándole amor según Su muestra.

Cuando lejos estemos de ese amigo,
Bastará tan solo tenerlo en nuestra mente:
Nuestro espíritu así estará contigo
Y el tuyo tocará con suavidad mi mente.

Sergio Amaya S.
Marzo 23/2008
Naucalpan, Méx.

Cómo olvidar…

Safe Creative #1102088451671
Cómo poder olvidar
Aquellos ojos castaños
Que alumbraron mi andar
Aquellos lejanos años.

Niña de dulce mirada
Que embriagaba mis sentidos,
Mi alma di enamorada
Gimiendo en suaves latidos.

Tras esa mirada de ángel
Se hallaba un alma perversa,
Poseída por Luzbel
Dejó mi alma dispersa.

Por eso quiero olvidar,
Cuando han pasado los años,
El amor que padecí
Por esos ojos castaños.

Sergio Amaya S.Marzo 26/2008Naucalpan, Méx

Difícil juventud

La joven, seductora, sonreía,
El muchacho la miraba embelezado,
Ella, sabiendo la presa que tenía,
Coqueteaba con gesto descarado.

El joven, de mirada inocente,
Sentíase paladín sobre corcel
Y aquella niña de mirar ardiente,
Sabíase la reina del burdel
.

¡Ah!, qué difícil aprender
Es para el joven, dejándose
Llevar por los amigos,
Aprender de la vida y entender.

Noche a noche regresaba
En busca de la dama,
Con mirada ardiente la buscaba
Y ella, paso a paso perdía el alma.

El joven se hizo hombre
Y su alma enamorada
Pensaba en la mujer ya por costumbre,
Idealizando a la mujer amada.

Sergio Amaya S.
Marzo 28/2008
Naucalpan, Méx.

miércoles, 2 de abril de 2008

Alejandra

Muy joven la primavera
Nos trajo buenas noticias,
Llegaba a su fin la espera
Prometiendo mil caricias.

Un ángel hizo presencia
Rodeado de gran contento,
El cielo llora su ausencia,
Nos alegra el pensamiento.

Veinte años hace de ello
Y el ángel la vida llena,
Alejandra es un destello
Que tiene nuestra alma plena.

Ángeles que el cielo manda,
Llévenle a Alex un beso
Que su abuelo así le manda
Con una flor de cerezo.

Sergio Amaya S.
Marzo 26/2008
Naucalpan.

La vida es maravillosa

Ver a la mujer amada,
Sentir su suave mirada
o una tierna sonrisa,
la vida es maravillosa.

Ver una puesta de sol,
Una brillante alborada
O una frágil chuparrosa,
La vida es maravillosa.

Encontrarse a un amigo,
Una charla muy formal
O platicar de cualquier cosa,
La vida es maravillosa.

Una caricia a mis hijos,
Un abrazo a mis hermanos
O de un nieto una sonrisa,
La vida es maravillosa.

Cuando al final del camino
El buen Dios me llame a cuentas,
Le dirè sòlo una cosa:
LA VIDA FUÈ MARAVILLOSA.
Sergio Amaya S.
Mayo 19/2008 – Naucalpan.

martes, 12 de febrero de 2008

¿Qué es el amor?

Safe Creative #1102088451671
Acaso te preguntas ¿qué es el amor?

Tal vez sea ese momento
Que te miras a solas
Cual si fuese un tormento.

Cuando pasan las horas
Y ves que no llega y sufres
Por la angustia de esas demoras.

Y si al fin le presientes,
buscas anhelante,
Con tus sentidos pendientes.

Y luego escuchas la música
Que juntos disfrutaron
Y vibra el corazón de fiebre mística.

Cuando al fin le tienes a tu lado
Y le abrazas y besas
Y te abrasa ese ardor acumulado.

Entonces podrás decirte,
Sin temor a equivocarte,
Que este es el amor que tú buscaste.

Sergio Amaya S.Enero 13/2008
Naucalpan, Méx.

miércoles, 30 de enero de 2008

LAS CARAS DEL AMOR


Cuando al amor hacemos referencia,
Evocamos sin pensar al ser amado,
Aquel que, tiernamente, nos llena su presencia;
Que mirando hacia el frente, camina a nuestro lado.

Pero hay otro amor que el tiempo ha olvidado,
Es el amor filial a nuestros padres,
Amor puro y desinteresado,
El padre, un héroe y ella la abnegada madre.

Cuando Dios nos premia con hermanos,
Damos otro amor, puro y fraterno,
El cual nos distingue a los humanos,
Pues es un don del Dios eterno.

Luego vienen los años de amistades
Y Dios nos da en la vida otros hermanos,
A quienes damos amores fraternales,
Si sabemos cuidarles, florecerán en nuestras manos.

Viene luego un amor, rico y paterno,
Que damos a los hijos sin medida,
Fieles a natura y a lo Eterno
De amar a nuestros hijos y a la vida.

Sergio Amaya S.
Enero 14/2008
Naucalpan, Méx.
LA FELICIDAD

El ser humano, a través de su historia, ha ido en busca de la felicidad, ese estado de gracia que el hombre disfruta de paz y dicha absolutas. Pero esta puede ser una definición como hay tantas, emitidas por una gran variedad de filósofos de mas autoridad que este humilde “escribidor”.
Sin entrar en sesudos estudios filosóficos, basado simplemente en la experiencia, me doy cuenta que la felicidad no es un valor absoluto, pues en tanto para unos puede ser representada por estados de riqueza material, para otros tal vez sea alcanzar bienes morales, físicos o espirituales.
De forma sucinta, la felicidad es un breve estado de plenitud entre tiempos de pena y desdicha.
Como todo en la naturaleza, un estado o situación tiene su antónimo: para apreciar el calor, debimos haber sentido el frío. Para apreciar la riqueza, es menester haber sido tocados por la necesidad. De la misma manera, para que vivamos la felicidad, debimos haber pasado por un estado de pena. La felicidad eterna existe, según las religiones, en el cielo, nirvana, paraíso o de cualquier forma que se llame a ese supuesto lugar al que iremos a reunirnos con el Creador. Una especie de felicidad podría ser, tal vez, ese estado de alejamiento del medio físico que alcanzan los místicos, como Sidarta, Santa Teresa o San Juan de la Cruz.
Fuera de esos seres tocados por al Gracia, nosotros, simples mortales, tenemos que enfrentarnos a la lucha diaria en busca de la felicidad. Ese estado de ánimo es multifacético, pues la felicidad nos muestra caras diferentes.
Para un niño lactante, la placidez que alcanza al ser amamantado por su madre, aseado y arrullado por ella, podría ser definida como felicidad. Pasados unos años, ese mismo niño tal vez sienta la felicidad cuando recibe un regalo o se reúne con amigos, pero esos breves momentos de felicidad estarán aderezados por momentos de tristeza, llanto o dolor, cuando ante una falta, es reprimido o castigado.
En contraste, hay niños que viven tal infortunio, privados de padres, de hogar y hasta de lo mas elemental, que probablemente tengan momentos “felices” cuando, a fin de evadir su realidad, se entregan a la falsa felicidad de las drogas, las cuales, cuando pasa el efecto, los sume en profundos abismos de desesperanza.
Llegamos luego a la edad adulta, donde nuestra vida se complementa, seres amados, pareja, logros profesionales, etc. Y la busca de la felicidad sigue constante; vivir y convivir con el ser amado nos puede llevar a vivir intensos momentos de felicidad. La llegada de los hijos, cuando son producto del amor, nos aportan una buena dosis de felicidad que “dura mkientras dura”, perdonando la expresión, pues cuando esos pequeños seres enferman o tenemos la desdicha de perderlos, esa furtiva felicidad se nos puede ocultar por dilatado tiempo; aún así, llega un momento en que la volvemos a recuperar, pues el ser humano está dotado de una gran capacidad de olvido de las cosas desagradables.
Tal vez, para algunos seres, el último tramo de la vida represente la etapa en que mas cerca estamos de la felicidad, aunque nunca es plena ni constante; pero cuando pensamos en esos viejos que caminan solos, compartiendo la miseria de millones, los poco afortunados que lo tenemos todo, aunque carezcamos de mucho, no podemos dejar de pensar que la felicidad es un ave hermosa, pero asustadiza y entonces nos muestran esos ojos acuosos, de viejos que lloran por otros viejos y que piden a su Dios personal que, así como distribuye el dolor, recuerde que esos viejos esperan una caricia Suya que les de un poco de felicidad.
La felicidad ahí está, al alcance de todos, solamente debemos estirar la mano y disfrutar plenamente las cosas que tenemos, sin sufrir por aquellas que carecemos. Imaginemos diariamente, al despertar, que esa luz que nos alumbra diariamente, sin faltar jamás, a través de las edades, es un bálsamo de felicidad que se nos entrega como suave caricia del Creador.

Sergio Amaya S
Enero 28/2008
Naucalpan, Méx.