sábado, 16 de junio de 2007

EL PADRE Y EL HIJO


Mira niño, ten cuidado,
que no corras en la casa
no brinques de lado a lado
pues verás lo que te pasa.

Y tal como me dijeron,
en uno de tantos brincos
las flores al piso fueron,
y a mi, manazos, no pocos.

Mas tarde, en la comida,
salió el tema de las flores,
y tú, con tu gran ternura,
sólo dijiste, no llores.

Ahora, mi Padre amado,
cuando ya soy un adulto
y veo a mi hijo amado,
igual le digo, no corras y ten cuidado.

Yo quiero educar al niño,
pensando siempre en tu mano,
que crezca junto a su hermano
rodeado de mi cariño.

Y cuando él tenga hijos
y yo solo sea el abuelo,
siempre tendré el consuelo
de yo haber sido tu hijo.

SERGIO AMAYA S.
junio de 2007Acapulco, Gro.