jueves, 13 de diciembre de 2007

EL PREMIO

Cuarenta Y cuatro años hace
Desde que llegaste a mi,
A enriquecerme la vida,
Vida que tanto me place.

Son los hijos como un premio
Que Dios nos hace a los padres,
Grande debe ser mi gracia
Y lo digo sin apremio.

Sergio, gracias por ser un gran hijo
Y los nietos que me has dado,
Báculo de mi vejez,
Alma que brinda cobijo.

Cuando al final del camino
Encuentre yo al Dios eterno,
De rodillas o postrado, mucho le agradeceré
Que te puso en mi camino.

Paloma, lleva mi canto
A este hijo tan amado,
Es un regalo de Dios,
Dile que le amo yo tanto.


Sergio Amaya S.
10 Nov/2007
Naucalpan
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