jueves, 6 de septiembre de 2007

LAS MUJERES DE MI VIDA

Cuánto debo a las mujeres
que por mi vida han pasado,
¿primer recuerdo?: mi madre,
tan pródiga en sus quereres.
Pero también Dios Premió
mi vida de buena gana,
pues como un don precioso,
puso en mi vida una hermana.
Luego vienen años mozos
y las novias veo pasar,
son como novelas rosas
que nos dejan dulces gozos.
Después vendrán mas mujeres
que mi vida van tocando,
son compañeras de escuela,
son cariños, son quereres.
Una de dichas mujeres
penetró en mi corazón,
yo le entregué alma y vida,
ella mis hijos me dio.
Una mujercita hermosa
mi vida vino a colmar,
una hija, Dios bendiga,
amorosa, cariñosa.
Pero no hay dicha que dure,
al menos así pasó,
pues la madre de mis hijos
en el pasado quedó.
Después hubo otras mujeres
que por mi vida pasaron,
todas dejaron su huella
en mi alma con sus amores.
Hubo una que, pensaba,
sería el amor de mi vida,
pero Dios tenía otros planes
y con lo cual me premiaba.
Llegó a mi vida una dama,
cual fresco viento en verano,
como ruiseñor que canta
suspendido en una rama.
Dios bendito, cuanto amor
has entregado a este hijo,
que en otoño y en invierno
Tú le llenas de calor.
Con su hermosa cabellera,
trato suave y cariñosa,
ella ha llenado mi vida
y me dio su vida entera.
¡Ah!, mujeres de mi vida,
de la creación, lo mejor,
a todas guardo respeto
y un recuerdo de por vida.
Sergio Amaya S.
Mayo/2006
Celaya, Gto.

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