jueves, 13 de diciembre de 2007

EL MAESTRO AÑORADO

Con cuanta nostalgia recuerdo al Maestro,
Zapatos gastados, traje lamparoso,
Ánimo resuelto, mente luminosa,
Su conocimiento quiere hacerlo nuestro.

Lo vemos llegando puntual a la escuela,
Libros bajo el brazo, mirada resuelta,
Los niños le abrazan, sincero cariño,
La mayoría aprende, eso lo consuela.

Ha pasado el tiempo, el maestro sigue
Con paso resuelto para dar su clase,
Los niños crecieron, son jóvenes ya,
Sus niños son grandes, el tiempo prosigue.

Ahora viejo soy y cuánto lo añoro,
Recuerdo al Maestro, cuánto me enseñó,
Me dio su cariño, mucho le aprendí,
Su voz, su paciencia, yo las atesoro.

Cuánta suerte tuve de ser yo su alumno,
Pues lo que ahora soy, él me lo enseñó,
A juntar las letras, amar la lectura,
El noble Maestro, mi tierra abonó.

Sergio Amaya S.
Octubre/2007
Naucalpan, Méx

DON DE DIOS

Tenemos hijos de sangre
Y otros que nos manda Dios,
A todos amamos siempre
Dándole gracias a Dios.

Al principio del otoño,
El Señor ha mandado un alma
En el cuerpo de otro niño
Para anidarlo en mi alma.

Leonel de Jesús, el nombre
De este niño que me han dado,
Con el tiempo se ha hecho hombre
Y el amor ha madurado.

Cuatro hijos me ha dado Dios
Para amarlos por igual,
Los cuatro, gracias a Dios,
De nobleza sin igual.

Sergio Amaya S.
Sep 28/2007
Naucalpan, Edo. Méx.

LOS AMANTES

Los viejos muros de aquella Prepa
fueron testigos de un dulce amor,
¡que son muy jóvenes!, la gente increpa,
en su inocencia está el candor.

Tiernos susurros, dulces promesas,
que yo soy tuyo, que tú eres mía,
amor que tiene sus almas presas,
la niña amada en él confía.

Pero un buen día la niña falta,
el hombre sufre, le falta el alma;
pasan los días, la duda asalta,
el hombre joven pierde la calma.

Noticias llegan, que está muy mala,
los viejos muros y el hombre lloran,
ya no resiste, el frío le cala,
la joven muere, todos le añoran.

Pasan los meses, pasan los años,
los viejos muros recuerdos guardan,
se oyen lamentos, fru fru de paños,
son los amantes que el tiempo aguardan.

Alguien me dice que los han visto,
juntos, muy juntos en los pasillos;
¿será verdad?, yo me resisto,
ya lo comentan, forman corrillos.

Esa es la historia de los amantes
que yo escuchaba allá, en la Prepa,
un amor puro, casi de infantes,
pasa la historia, que el mundo sepa.

Sergio Amaya S.
Dic. 10/2007
Naucalpan

UNA LUZ EN MI SENDERO

Dios eterno, Dios divino,
Si gracia encuentro a tu vista,
Dame Padre una estrella
Para alumbrar mi camino.

Esta petición, constante,
Yo la hacía desde siempre,
Para alumbrar mis tinieblas
Esperaba yo ese instante.

Y ese momento llegó,
Pues escuchando mi ruego
Puso en mi vida una Luz
Y una hija me legó.

Lucy, mi hija preciosa,
Cuatro décadas y un lustro
Que alumbras tú mi sendero
Y mi amor en ti reposa.

Mariposa de mil flores,
Llévale un ramo a mi hija,
Que recuerde su cumpleaños
Y renueve mis amores.

Sergio Amaya S.
Naucalpan, nov/2007

ODA A MI MADRE

Cuánto recuerdo a esa mujer,
que con amor y entrega
me educaba, tal vez sin saber
qué destino me esperaba,
pero me enseñaba a amar
a mi prójimo y a complacer.

Amor como el de ella, inestimable,
pues se entrega sin medida
ni esperanza, dejando en mi alma
la semilla de ese sincero
amor que todo lo calma,
pues abre puertas y calma lo indomable.

Recuerdo su calor, mano con mano,
su mirada amorosa, cual ninguna,
guiándome siempre con firmeza,
inculcándome estudio y trabajo,
combatiendo constante a la pereza
y enseñándome a amar siempre al hermano.

Esa mujer, hermano, es mi Madre,
a quien llevo conmigo aquí en el alma,
pues cuando cruzo mares tormentosos,
invocándola a ella, vuelve la calma.
Mucho agradezco a Dios que fui su hijo,
Pues en ella tuve yo Madre y Padre.

Sergio Amaya S.
Dic. 08/2007
Naucalpan
.

EL PREMIO

Cuarenta Y cuatro años hace
Desde que llegaste a mi,
A enriquecerme la vida,
Vida que tanto me place.

Son los hijos como un premio
Que Dios nos hace a los padres,
Grande debe ser mi gracia
Y lo digo sin apremio.

Sergio, gracias por ser un gran hijo
Y los nietos que me has dado,
Báculo de mi vejez,
Alma que brinda cobijo.

Cuando al final del camino
Encuentre yo al Dios eterno,
De rodillas o postrado, mucho le agradeceré
Que te puso en mi camino.

Paloma, lleva mi canto
A este hijo tan amado,
Es un regalo de Dios,
Dile que le amo yo tanto.


Sergio Amaya S.
10 Nov/2007
Naucalpan
,

viernes, 7 de diciembre de 2007

MI OBSESION

Cómo me obsesiona el tiempo,
De chamaco no importaba,
Sólo deseaba jugar
Según estuviera el tiempo.

Después fue pasando el tiempo,
La escuela me reclamaba,
Entre clases y tareas
Casi no alcanzaba el tiempo.

Cuando joven, disfruté del tiempo,
Buscando placeres
Y teniendo amores,
No importando nada que perdiera el tiempo.

Luego vino el tiempo
De formar familia,
De tener mis hijos;
Sus risas y llantos llenaban mi tiempo.

Así fue pasando el tiempo,
Un trabajo aquí, otro mas allá,
La vida incesante,
Siempre procurando me alcanzara el tiempo.

¿Pensarás que acaso me avasalla el tiempo?,
No siento que ocurra,
Pues yo lo disfruto, lo como
Cual un dulce fruto que madura el tiempo.

Y de pronto siento que me sobra tiempo,
Los años pasaron, ahora
Tengo nietos que ocupan mi mente,
Ya no mas carreras, ya pasó mi tiempo.

Aún tengo energía de llegar a tiempo,
Pero, ¿a dónde voy?,
Ahora otros corren: mis hijos, mis nietos,
Tratando constante de alcanzar el tiempo.

Llegan a mi mente recuerdos del tiempo,
Amigos de otrora, aromas de flores,
De dulces amores pasados, y tengo a mi lado
un amor perenne viviendo mi tiempo.

Aún disfruto el tiempo
Que Dios me concede,
Siento el alma plena, muy llena de amor
Que yo entrego a tiempo.

Sé que cuando llegue al fin de mi tiempo,
Estaré contento de mi vida toda.
No guardo rencores, sólo anido amores: Amigos,
Hermanos, mis hijos y esposa llenando mi tiempo.

Sergio Amaya S. Dic. 02/2007, Naucalpan, Méx.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Recuerdos y colores

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¿Qué son los recuerdos
Que el tiempo conserva?
Serán tal vez nardos
Que el tiempo reserva.

Los malos recuerdos
Son pañuelos negros,
Pesados cual fardos,
Pues dejaron llantos.

Los hay escarlata,
De amores pasados,
Cosidos al alma
Con hilos de plata.

Amores pintados de claros colores,
Azules aquellos de etapa jovial,
Rosas y amarillos de tiempos pueriles,
Colorean el alma de amor memorial.

Los años pasaron, va pasando el tiempo,
Ondeando en la mente banderas al viento,
Quedan los amores que conserva el tiempo,
Mi alma está plena, pañuelos al viento.

Sergio Amaya S.
Octubre/2007
Naucalpan, Méx.

UN INSTANTE

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Pasaste a mi lado
Sin mirar siquiera,
Yo quedé asombrado
Que un ángel viniera.
Aroma de rosas,
Figura inquietante,
Recuerdo de diosas,
Boca palpitante.
Yo era aún un joven
Tú, diosa intemporal,
Las musas ya quieren
Tu cuerpo inmortal.
Sólo fue un instante
El verte pasar,
Pero fue bastante
Para a ti adorar.

Sergio Amaya S.Nov. 13/2007
Naucalpan, Méx.

miércoles, 31 de octubre de 2007

NATURA

Siendo el hombre muy pequeño
Requiere mucho cuidado,
Si el árbol es un retoño,
Cuidarlo es lo indicado.

Así va pasando el tiempo,
El pequeño se hace niño
Y joven pasando el tiempo,
Alentado con cariño.

El árbol ya va creciendo,
Sus ramas ya fuertes son,
Su tronco va embarneciendo
Y en él anida un gorrión.

Después, cuando el hombre crece,
Su ser va fructificando,
Con hijos Dios lo enriquece,
Frutos de amor cosechando.

El árbol adulto es
Y semillas va soltando,
Sus retoños ya los ves
Y natura va cuidando.

El hombre ya está maduro
Y a su prole va cuidando,
Su vida es claroscuro
Y la vida va pasando.

Cuantas ramas tiene el árbol,
Su corteza ha engrosado,
Rodeado de fresco trébol,
Su sombra nos ha cuidado.

El hombre se hizo viejo
Y cuidados necesita,
Sus hijos son su reflejo
Y siempre habrá quien lo asista.

El árbol ya se ha secado
Y sus retoños crecido,
Su tronco será aserrado
Y en muebles convertido.

El hombre vivió hasta ochenta,
El árbol doscientos años,
El hombre solo lamenta
Que al árbol le causen daños.

Sergio Amaya S.
Sep 28/2007
Naucalpan, Edo. Méx.

jueves, 20 de septiembre de 2007

PATER NOSTER

Permíteme hacer ahora
Una breve reflexión,
Pues ha llegado la hora
De elevar una oración.

Gracias te doy, Padre nuestro,
Por tu amor y tu bondad
Amor que yo lo demuestro
Con un hijo en Tu bondad.

Cuarenta y un años hace
Que Tú lo enviaste a mi vida,
Un hijo que mi vida place
Y sin él está perdida.

Francisco Javier, su nombre,
Tan noble como aquel Santo,
Mirando siempre a su padre
Y éste amándolo tanto.

Padre nuestro, yo te pido
Que cuando a cuentas me llames,
Él se encuentre ahí conmigo,
Para besarlo al marcharme.

Sergio Amaya S.
Sept /15/2007
Acapulco, Gro.

martes, 11 de septiembre de 2007

CANTO A LA MUJER AMADA

Canto aquí a la mujer amada
Que en amorosa complacencia
Acompaña mi vida, cual ave en la enramada,
Aconsejando mi andar de femenina ciencia.

Esa mujer, tan leve como el aire,
Con su amor y confianza fortalece mi vida,
Da sentido a mi ser con su gracia y donaire,
Y yo le correspondo con vida consentida.

El tiempo a ambos ha tocado,
La belleza interior es mas notable
Y el amor juvenil ha madurado,
Hallando a la vejez el lado amable.

Cuánta dicha, Señor, me has otorgado,
Guardando para mi, Mente Divina,
El amor que mi vida ha colmado
Y una bella dama que a mi lado camina.

Grande es mi deuda con la vida,
Pues a quien tanto ha recibido,
Difícil le será decir: Misión cumplida,
Pues siempre tendrá rezago no cumplido.

Sergio Amaya S.
Sept. 10/2007
Acapulco, Gro.

viernes, 7 de septiembre de 2007

MAYO




Las flores de mayo son flores hermosas,


pues son el producto de la primavera,


claveles, gardenias o unas bella rosas


alegran la vida, por dentro y por fuera.


Los campos, de vida, pronto se han llenado,
los pájaros trinan buscando pareja,
muy pronto su nido habrán terminado,
espero no verlos detrás de una reja.

Otros seres bellos en mayo han llegado
y vienen sonrientes la vida a alegrar,

un nieto, una esposa mayo me ha dado,

como pajarillo dispuesto a anidar.



Las tierras sedientas dispuestas están
a beber el agua que mayo traerá,
también nuestras almas lo festejarán,
con flores, con palmas, lo disfrutarán.

Media primavera es el mes de mayo,
dulce como el néctar de una rosa nueva,
como tierno trino, como fresco arroyo,
llenaste mi vida de una vida nueva.


Sergio Amaya S.
Jun/2006
Naucalpan, Edo. Méx.

jueves, 6 de septiembre de 2007

LAS MUJERES DE MI VIDA

Cuánto debo a las mujeres
que por mi vida han pasado,
¿primer recuerdo?: mi madre,
tan pródiga en sus quereres.
Pero también Dios Premió
mi vida de buena gana,
pues como un don precioso,
puso en mi vida una hermana.
Luego vienen años mozos
y las novias veo pasar,
son como novelas rosas
que nos dejan dulces gozos.
Después vendrán mas mujeres
que mi vida van tocando,
son compañeras de escuela,
son cariños, son quereres.
Una de dichas mujeres
penetró en mi corazón,
yo le entregué alma y vida,
ella mis hijos me dio.
Una mujercita hermosa
mi vida vino a colmar,
una hija, Dios bendiga,
amorosa, cariñosa.
Pero no hay dicha que dure,
al menos así pasó,
pues la madre de mis hijos
en el pasado quedó.
Después hubo otras mujeres
que por mi vida pasaron,
todas dejaron su huella
en mi alma con sus amores.
Hubo una que, pensaba,
sería el amor de mi vida,
pero Dios tenía otros planes
y con lo cual me premiaba.
Llegó a mi vida una dama,
cual fresco viento en verano,
como ruiseñor que canta
suspendido en una rama.
Dios bendito, cuanto amor
has entregado a este hijo,
que en otoño y en invierno
Tú le llenas de calor.
Con su hermosa cabellera,
trato suave y cariñosa,
ella ha llenado mi vida
y me dio su vida entera.
¡Ah!, mujeres de mi vida,
de la creación, lo mejor,
a todas guardo respeto
y un recuerdo de por vida.
Sergio Amaya S.
Mayo/2006
Celaya, Gto.

lunes, 3 de septiembre de 2007

HISTORIAS Y VIDA


Vivir la vida, amar,
Tener historias para contar,
Conocer a mucha gente,
Personajes de una historia a relatar.

Una vida, mil caminos,
Conociendo otras ciudades
Llenas de encantos genuinos,
Parajes de otras edades.


Hoy conozco una persona,
Un Maestro, un albañil o un artesano,
Otro tiempo, una casona,
Un amigo siempre a mano.

Contar historias de tiempo,
De vidas y de lugares,
Viviendo de tiempo en tiempo
Con alegrías y pesares.

Años de vida, vividos
Con entrega, con cariño,
Trabajos siempre cumplidos,
Vivir sencillo, cual niño.

Y así, viviendo mi tiempo,
Pasé la vida aprendiendo,
¿amores?, uno a uno, a su tiempo;
Siempre feliz, a la vida voy sonriendo.

Historias he conocido
Como conozco a un amigo,
Las guardo en mi corazón henchido,
Y siempre estará conmigo.

Ya me retiro, mi amigo,
A ver caminar el tiempo,
Te llevo en el corazón, lo digo,
Para tenerte en mi tiempo.

No es nostalgia lo que siento,
Pero añoro su calor,
Vuela mi imaginación al viento,
Sintiendo un suave dolor.

Sergio Amaya S.
Ago 31/2007
Acapulco, Gro.

viernes, 24 de agosto de 2007

ANHELO






¡Cómo pasó tanto tiempo, sin darme cuenta cabal!,
mis hijos se hicieron hombres, mis nietos jóvenes son,
yo queriendo estar con ellos, la vida no me lo da.
Siempre han estado cerca, dentro de mi corazón,
pero yo quiero abrazarlos para sentir su calor.


Ahora que pasó el tiempo y viejo me siento ya,
Anhelo mas su presencia y pido su protección.
Me siento fuerte, es cierto y lúcido como el que mas,
Solo espero un trabajo donde ganarme mi pan,
Tener muy cerca a mis hijos y en sus hombros reposar
Esta cabeza con canas que no deja de pensar.

¿Qué la vida ha sido injusta?, no, tal vez me he portado mal
No pudo haber sido injusta si con creces me pagó:
Tengo hijos, tengo nietos, ¿qué mas le puedo pedir?
Bueno, sí, algo le debo pedir: que me conceda unos años
Para a su lado vivir.

Sergio Amaya S.
Mayo 26/2006
Celaya, Gto.

miércoles, 22 de agosto de 2007

EL BALCON Y LA ROSA

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Un balcón de fuerte reja
En la casa señorial,
En aquella vieja finca
De muy antiguo historial.

Marco de hermosa cantera,
Ventana de fino cristal,
Sentada, siempre a la espera,
Una joven celestial.

Junto a la chica una rosa
De aroma muy especial
Y su corazón rebosa
De amor, como manantial.

Está esperando a su mozo,
Bien sabe que no vendrá,
El joven murió gozoso,
Murió por la libertad.

Ya han pasado los años,
La rosa marchita está,
La joven es un recuerdo
Cubierto de negros paños

Sergio Amaya S.
Julio 05/2007
Acapulco

RECUERDOS DEL INTERNADO

Allá por el rumbo de la Presa de la Olla, frente al Jardín de Embajadoras, se encuentra el Internado Ignacio Ramírez, de patio grande y cuadrado donde igual rendíamos honores a la Bandera, que nos dejaban de “plantón”, a pleno rayo de sol, como medida disciplinaria.
Era el año de 1946, estaba terminando el sexenio del último Presidente militar, Don Manuel Ávila Camacho. Recién habíamos estrenado literas de recia madera y todavía eran buenos tiempos para los llamados Internados de Hijos del Ejército. Eran memorables los días de asueto en que los Profesores nos llevaban a un paseo denominado “Los Chorros”, como tantos otros cauces, hoy desaparecido.

Recuerdo, como si fuera hoy, las aguas frescas, limpias, transparentes, que nos permitían ver los guijarros del fondo y uno que otro pececillo; el nombre le venía de una caída de agua no muy alta, pero de buen caudal. En ese hermoso arroyo dábamos salida a nuestra energía infantil y rienda suelta a nuestra imaginación de aventureros.

Por nuestra formación castrense, los chamacos estábamos familiarizados con los distintos toques de corneta y clarín y recuerdo claramente, durante aquellos paseos, a la tropa de chamacos corriendo en el monte pelón, hacia el arroyo de Los Chorros, al sonoro llamado de “ataque” del clarín de órdenes.

Quizás porque de alguna manera los niños nos enterábamos de la guerra, librándose en ese tiempo en el Pacífico e inducidos por la disciplina militar que recibíamos en el Internado, los chamacos soñábamos con heroicas aventuras en tierras lejanas, en aviones veloces, barcos surcando el mar y submarinos viajando en las obscuras profundidades del océano. Poco tiempo antes del fin de la Segunda Guerra Mundial, México le había declarado la guerra al Eje Berlín-Roma-Tokio, tal vez por ello, los niños nos comportábamos como auténticos soldados.

Tres veces por semana hacíamos instrucción militar en el Jardín de Embajadoras y otras tres nos tocaba barrer el internado con escobas hechas de ramas recogidas en el monte.

Vestidos al modo militar, de color verde oliva, gorra cuartelera, camisola, pantalón y botas militares, los chamacos nos sentíamos orgullosos de portar el uniforme.

La rutina diaria no cambiaba: a las seis de la mañana, toque de Diana y todos arriba, cada uno a hacer su cama, alinearse al pie de la cama para que la responsable del dormitorio comprobase la buena factura del tendido, haciendo rebotar una moneda sobre el cobertor. Si la moneda no botaba, destendía la cama y el responsable la hacía nuevamente, con mayor cuidado. Una vez todos listos, a las regaderas, no recuerdo el agua caliente en esos tiempos, pero la debe haber habido, pues el frío en Guanajuato suele ser intenso.

Después del baño, a la faena diaria, ya fuese a la instrucción militar, o a la limpieza de la escuela. A las ocho de la mañana, el esperado toque de “Rancho”, para dirigirnos al comedor, con sus gratos aromas de atole de avena, huevos y frijoles, bolillo caliente, recién hecho. El comportamiento en el Comedor, como en toda la escuela, era cuidado por alguien, en este caso, un Jefe de Mesa, un joven mayor que nosotros y 15 ó 20 niños sentados a una larga mesa; el servicio era dado por nosotros mismos, alternándonos regularmente, desde luego que exceptuaban a los mas pequeños.

A las nueve de la mañana, toque de “Reunión”, todos a formarse al patio para, posteriormente, pasar de forma ordenada a los salones de clases. Permanecíamos en clases hasta la una de la tarde, entonces sonaba una campana y salíamos al patio, a jugar algunos, a hacer tareas otros, esperando el nuevo toque de “Rancho” para pasar al comedor.

A las cuatro de la tarde nuevamente a clases, hasta las seis, en que quedábamos libres para hacer lo que quisiéramos, que no era mucho. A las ocho de la noche nuevamente el toque de “Rancho” para pasar al comedor a la cena. Después podíamos jugar o platicar, tal vez estudiar algo y luego a los dormitorios, pues a las diez de la noche nos arrullaba el nostálgico toque de “Silencio”, las luces se apagaban y los cuerpos dormían, en espera de un nuevo día.

Vienen a mi mente
Recuerdos de mi infancia,
Llegan simplemente,
Llenos de nostalgia.

El viejo Internado,
Toques de clarín,
Arroyo encantado,
Delicias sin fin.

Bello Guanajuato,
Cuan feliz yo fui,
Vuelvo ya a Irapuato
De donde salí.

Pasaron los años y lejos me fui
Y el viejo arroyo dejó de fluir,
Pero el Internado aún sigue ahí,
Con risas y olores que quiero sentir.

Viejos muros revestidos de risas, de llantos, cantos y cuentos de infantes ya idos. Y miro hacia adentro, el patio vacío, poblado de recuerdos, de toques de corneta y niños corriendo, de niños-soldados queriendo ser hombres y hombres llorando, queriendo ser niños.

Un día volveré y me animaré a entrar, a terminar de recoger mis recuerdos, que estarán tirados por todos los rincones. Espantaré a los fantasmas que me asustaron de niño y me quedaré muy quieto, al centro del patio, como si fuera un castigo por tantos años de olvido.
Sergio Amaya S.
Agosto de 2007
Acapulco, Gro.

lunes, 13 de agosto de 2007

El Aura y la Luz

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Hace mucho, mucho tiempo
Que el Aura trajo su Luz,
Vino a anidarse en mi alma
Para alumbrarme en el tiempo.

El Aura de primavera
Llegó precoz a mi vida
cuando el verano anunciaba,
El fin de mi primavera.

Aura de Luz en mi vida
Que recuerdo con nostalgia,
De aquellos tiempos ya idos
Y que alegraron mi vida.

Ahora, cuando el invierno
Parece alcanzar mi tiempo,
Recuerdo esa Aura y su Luz
Y siento un vibrar muy tierno.

Todo lo madura el tiempo,
Igual que se añeja el vino,
Este amor ha madurado,
Hace tanto, tanto tiempo.

Siempre en mi memoria está
El Aura y la bella Luz,
Dentro, muy dentro de mi alma,
Vibrando siempre estará.

Sergio Amaya S.
Agosto de 2007.
Acapulco, Gro.

martes, 31 de julio de 2007

Destino cruel

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Destino cruel
Era joven, era hermosa,
Bellos ojos cafés, de mirar amoroso,
La miraba arrobado, casi como una diosa
Y su voz era suave, de tono melodioso.

Las tardes que pasamos
Platicando en el parque,
Cubriéndonos de besos, amor nos juramos,
Pidiéndole a la vida que el alma nos marque.

El sol nos sonreía,
La vida era eterna,
Si pensaba en perderla, yo sentía que moría,
Pues ella era un ángel, con el alma muy tierna.

Pero el destino implacable
Al hombre domina.
Y ese ángel del cielo, de memoria imborrable,
Se durmió dulcemente, cual llama mortecina.


Y yo morí mil veces,
Mi alma destrozada,
Llorando su memoria, elevando mis preces
Y hoy me encuentro solo, mi alma enamorada.


Sergio Amaya S.
14 Julio de 2007
Acapulco

Tiempo a destiempo

Tiempo a destiempo

¡Cómo ha pasado el tiempo!
Ayer era joven y energía sobraba,
El viento soplaba y yo soportaba
Hoy es diferente, ya pasó mi tiempo.

Amigos llegaban a matar el tiempo,
Charla interesante, tardes de café;
De pronto me hallo solo, algo que no sé,
Amigos escasos andando a destiempo.

Trabajo sobraba, no me daba tiempo,
Hoy estaba aquí, mañana no sé;
Viajando, corriendo, la vida pasé,
Hoy que ya no viajo me siento a destiempo.

La experiencia toda nos la deja el tiempo,
Viviendo, aprendiendo, con ansia febril;
Los meses se pasan, de marzo hasta abril.
Aquí estoy ahora, viviendo a destiempo.

Sergio Amaya S.
Julio 07/2007

sábado, 16 de junio de 2007

EL PADRE Y EL HIJO


Mira niño, ten cuidado,
que no corras en la casa
no brinques de lado a lado
pues verás lo que te pasa.

Y tal como me dijeron,
en uno de tantos brincos
las flores al piso fueron,
y a mi, manazos, no pocos.

Mas tarde, en la comida,
salió el tema de las flores,
y tú, con tu gran ternura,
sólo dijiste, no llores.

Ahora, mi Padre amado,
cuando ya soy un adulto
y veo a mi hijo amado,
igual le digo, no corras y ten cuidado.

Yo quiero educar al niño,
pensando siempre en tu mano,
que crezca junto a su hermano
rodeado de mi cariño.

Y cuando él tenga hijos
y yo solo sea el abuelo,
siempre tendré el consuelo
de yo haber sido tu hijo.

SERGIO AMAYA S.
junio de 2007Acapulco, Gro.

jueves, 7 de junio de 2007

LA MULATA


En la arena ardiente
De una playa hermosa,
Caminaba altiva, indolente,
Una bella moza.

El viento perverso,
Jugaba travieso
Con su talle terso,
Captaba miradas, de mirar perverso.

La bella costeña
De pies diminutos,
Hendía la arena, dejando su seña,
Que el agua borraba en breves minutos.

Con gracia felina
La mulata ardiente su talle lucía,
La puesta del sol su rostro ilumina
En la hermosa playa de Santa Lucía.

La joven se aleja,
La playa está sola,
El agua refleja una luz bermeja,
Sus huellas las borra una breve ola.

S. AMAYA S.
JULIO DE 2006
NAUCALPAN

AFRODITA

ESTE POEMA SE ESTA PUBLICANDO EN: http://periplosenred.blogspot.com


Llega el amor como tenue vapor,
Como dulce aroma de vara de incienso
Y embriaga mi alma con suave sopor,
Y sueño y disfruto, cual fresco remanso.

La bella Afrodita, con paso garboso
Andaba en el parque con gracia sutil;
El rostro sereno, mirar luminoso,
De rostro esculpido en fino marfil.

Pasó frente a mi sin a mi mirarme,
Respiré su aroma que el viento traía,
Fue solo un instante que logró tenerme
Absorto en el tiempo, al cual sonreía.

Desde entonces pienso, cuando voy al parque,
Que fue solo un sueño o cosa fortuita
El haberla visto, sin saber por qué
Quedó en mi memoria la bella Afrodita.


S. AMAYA S.
JUNIO DE 2006
NAUCALPAN

LA AMISTAD -Acròstico-



AMISTAD, NOBLE SENTIMIENTO,
DIFÍCIL DE CONSEGUIR,
REQUIERE CALMA Y ALIENTO
Y APRENDER A COMPARTIR.

MEJOR QUE HALLAR UN TESORO
ES ENCONTRAR UN AMIGO,
UN HOMBRO SOBRE EL QUE LLORO,
ESTARÁ SIEMPRE CONMIGO.

IR CONOCIENDO A LA GENTE
ENTREGANDO NUESTRO AMOR,
CONOCERSE SIMPLEMENTE
Y PERDERSE SIN DOLOR.

SOLO SABRÁS QUE ES AMIGO
CUANDO DIGA EL CORAZÓN
QUE PERDERLE ES UN CASTIGO
Y BUSCARLE UNA RAZÓN.

TODO SERÁ MAS SENCILLO
CON UN AMIGO CABAL,
LO MISMO HACER UN CASTILLO
QUE UNA COSA MUY TRIVIAL.

ALERTA SIEMPRE ESTARÁS
PARA ENCONTRAR ESE AMIGO,
EN LA TORMENTA SABRÁS
QUE CUENTAS CON UN AMIGO.

DON DE DIOS ES LA AMISTAD
Y SE RIEGA CON CARIÑO,
GRACIAS DIOS POR TU BONDAD
QUE ME CUBRE CUAL ARMIÑO.

s. amaya s.
julio de 2006
naucalpan.

VIEJO


Mirar atrás, sentir, vivir
Los años que suman el saber,
el sentir los años que nos dejan
un claro existir.

Qué sabios son los viejos, dicen,
Pero hacen un mohín al vernos pasar.
¡Camina de prisa, no arrastres los pies!
El viejo no sirve, las canas no lucen.

Cuánto sabe el viejo, dicen al hablar,
Pero busca un joven para trabajar.
¿Que no sabe mucho?, pronto aprenderá;
pero el viejo sabe, podemos probar.

Dos mas dos son cuatro, les oye cantar,
somos un negocio ¿cuándo aprenderás?,
en este negocio hay que producir,
diez mas diez son veinte, les oye contar.

El viejo se aleja,
Cansado de oír,
El tiempo ha pasado,
Tiene que partir.

s. amaya s,
Mayo 26/2006
Celaya, Gto.